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27.2.12

La felicidad ajena como mecanismo de defensa

Febrero, comprendí este año, no es el peor mes del año, pero invariablemente es un mes de cambios. Ahora bien, la confusión que reinó en mí desde que tenía 12 años se debe sencillamente a que yo detesto con toda mi alma no saber que va a pasar. Nada me enfurece más que me cancelen algo de última hora, los imprevistos me desconciertan, la incertidumbre me mata.

No creo en el destino por que me parece un concepto demasiado hermoso como para ser real. Si existiera, que feliz sería yo de pensar que todo está planificado y que es inamovible. Sólo que no lo es. Todo cambia. En febrero de 1993 terminé mi infancia, en el de 1994 a mi abuela, en 1997 a mi abuelo, en el 2011 le detectaron cáncer a mi mamá.

Lo que yo no me había dado cuenta, y eso les demuestra lo hipócrita que soy, es que todas estas cosas han sido meros cambios. Yo que siempre he sostenido que el mundo no es bicolor y que los hechos no son ni blancos ni negros, me encontré a mi misma odiando un mes tan sólo porque casualmente en él he enfrentado el mayor porcentaje de cambios y cambios inesperados, además.

Si tan sólo yo pudiera, delinearía cada día de mi vida de aquí hasta mi muerte, con hechos programados por hora, minuto y segundo, la rutina (que tanto amo) y las variaciones introducidas sin la amenaza de la espontaneidad. Los espontáneos: los envidio y admiro en secreto, pero me aterra tanto su emoción descontrolada, sus carcajadas abiertas, sus ojos desorbitados de alegría. ¡Oh! ¡Cómo detesto su euforia futbolera! ¡Su pasión por la aventura sin planificar!

En una ocasión me vi arrastrada a la Huasteca Potosina sin un itinerario, reservaciones o idea de qué íbamos a ver. Sufrí estóicamente cada minuto del viaje para regresar increíblemente feliz. Ah, sí. Les dije que era hipócrita.

No es que no disfrute el cambio. Es que me da miedo no tener el control. Y, ¿todo esto que tiene que ver con el título del post? Pues que el mecanismo de defensa que he encontrado contra mi temor a lo desconocido es ver a la gente feliz. La felicidad ajena como mecanismo de evasión del temor propio, porque si ellos son felices, quizá la incertidumbre y el miedo y lo desconocido no es tan peor. Quizá los cambios no son malos, quizá las cancelaciones de última hora que privan en las vidas de los demás también, no son razón para tirarse por un acantilado. Porque quizá la felicidad está en el caos.

Claro que en el fondo es sólo un paliativo y luego me imagino que en realidad no pueden ser felices o no tan felices. Pero el consuelo uno lo toma de donde puede.

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En otras noticias leí en twitter que la gente soltera es aquella que toma el matrimonio demasiado enserio.

No creo que mintieran. La cita era de no sé que autor de renombre pero lo olvidé.

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El caso es que ser feliz es cuestión de aprender a decir "no me importa no saber el futuro", pero aquellos a quienes nos angustia, nos consolamos en la felicidad del vecino.


2.2.12

El amor, las bacterias y febrero

Febrero es el mes que más miedo me da. Es una mezcla de temores familiares que se maximizan en las fechas. En casa de mi abuelo se solía repetir como mantra anual: "enero y febrero, desviejadero" cada que algún conocido entrado en años fallecía en ese mes. Adicionalmente, mis dos abuelos tuvieron el buen tino de morir en este mes, mi abuela el seis y mi abuelo el 17. No el mismo año, por supuesto. La cursilería no corre en la familia y morir a días uno de otro, se hubiese considerado de sumo mal gusto hasta entre ellos mismos.

Mi familia, no cree en el amor a perpetuidad. Ni en las bacterias. Sabemos que existen, que se han dado casos, respetamos la evidencia científica y las muestras inequívocas de su existencia y nos mostramos unos a los otros las tortillas enmohecidas como diciendo "mira, mira, un milagro". El yogur y sus búlgaros nos merecen el respeto que a otros la aparición de un santo en una rebanada de pan, y el queso es por toda consecuencia digno de alto respeto, estima y casi devoción.

El amor también, pero diferente. Desconfiamos de él. Nos parece un artificio que nos juegan nuestra mente. Nos gusta ver a las parejas felices y comentamos sobre ellos en voz baja cuando los vemos pasar por las calles: "mira, se ven tan... enamorados", y nos reímos para nosotros mismos.
En mi familia cuando alguno de nosotros se enamora, el resto de los parientes actúa en un plan emergente. Nos llevan a ver películas de terror, nos cuentan de rupturas dolorosísimas. Retiran el pop, la música clásica y todas las canciones de amor. Nos ponen el noticiero por las noches, tratan de decirnos "mira, el mundo es un lugar miserable e injusto". Se corre la voz hacia las tías más viejas, te llaman por teléfono para contarte todas las tristes historias de amor del mundo, te advierten sobre los peligros inminentes, reales, imaginarios y se inventan otros en el camino. Elevan su voz con amenazas de lágrimas y nubarrones. El enamorado, no puede hacer otra cosa que agacharse bajo las mantas, evitar contestar las llamadas, pero el mal está hecho. Nuestra desconfianza en el amor es genética. Científicos alemanes han descubierto que hay un par de cromosomas en nuestra familia que nos impiden creer, disfrutar, llenarnos el corazón de chocolate. Cuando el enamorado es correspondido, la familia se reúne en un cónclave de tres días.
Se expone la evidencia, se hacen los cuestionamientos pertinentes. Como canción de José Luis Perales se demandan respuestas precisas a obviedades sin sentido. Si se pasa este periodo de manera satisfactoria, se esgrimen amenezas veladas. La primera de todas era lanzada por mi abuelo: "pero fíjense bien, porque luego le andan convidando a uno de sus problemas".

En mi familia no creemos en "convidar los problemas" a la demás familia. Y febrero nos da miedo. Nos recuerda que existe ese algo en que no podemos ya creer, y nos recuerda nuestras pérdidas. Preferimos hablar entonces de las bacterias, leemos artículos científicos y nos alegra que puedan acabar con los derrames petroleros. Luego en San Valentín nos regalamos yogures de sabores, y celebramos con los demás, haciéndoles creer que nosotros, también creemos.


3.8.11

Sueño

Soñé que estaba en un bosque nevado, había árboles con troncos claros y la nieve era muy blanca y muy limpia, había un claro en el bosque y había unas piedras enormes, al lado una fogata que daba muy buen calor, aunque era de día y todo era muy luminoso pero no era de esa luz que lastima en la nieve, sino una luz óptima y súper agradable.

Yo estaba sentada en una piedra y frente a mí estaba mi ídolo de la juventud (un señor de 81 años) pero en mi sueño tenía como 50. Yo pensaba que se veía muy joven. Y estaba platicando conmigo, estábamos únicamente los dos, y yo escuchaba su voz muy clara, no sé en que idioma estábamos hablando porque hablábamos como uno dentro del otro, como si uno se leyera el pensamiento pero en realidad leíamos una emoción que surgía de la mitad del pecho y de esta forma platicábamos muchísimas horas.

También teníamos una especie de controles remotos que nos permitían traer objetos de la infancia y platicar sobre ellos. Yo sentía muchísima emoción y era muy feliz. Y ya.

20.7.11

Apología de la Internet

El recuerdo es la traición que cometemos todos contra nuestro pasado. Al final del día, recordamos aquellos trozos de realidad editada sobre los que hemos decidido construir nuestra identidad o fragmentarla o destruirla pero no constituyen más que reinterpretaciones y sin embargo, ahí está la red "de redes" (jijijiji) para enriquecer nuestros recuerdos, si es que no nuestra memoria.

A través de las actualizaciones del Facebook, del Twitter o de nuestro blog o Google+ podemos ir construyendo y reconstruyendo quienes fuimos, que sentimos, a que nos aferrábamos.

Podemos reconocer entonces que nuestros afanes se mueven en círculos concéntricos a partir de dos o tres acontecimientos que estremecen nuestra idea de "nosotros mismos" como una piedra que dibuja círculos concéntricos al caer en la superficie de un lago en calma. Así existen amores cuyo impacto es tan profundo que las ondas se convierten en olas tan grandes que llegan a las orillas mismas de nuestra conciencia y cuyo recuerdo (atrofiado como pueda estar) nos sorprende caminando en un centro comercial cuando alguien pasa a nuestro lado utilizando la misma loción, al leer un nombre, o simplemente al estar de buen humor. Hay amores con los que el buen humor es incuestionablemente relacionado y eso es bueno y terrible a un tiempo.

Y ahí está la red para ayudarnos a construir nuestros recuerdos, y en cierta forma para ayudarnos a olvidar, pero sobre todo para ayudarnos a construir nuevos recuerdos a soñar con cielos que no hemos visto y a mostrarnos todo lo que puede ser.

9.12.10

Es esa época del año otra vez

Por lo general, toda la gente que se considera a sí misma medianamente interesante suele aborrecer la navidad, francamente yo no odio la navidad... no la amo con la desmedida ilusión con que solía esperarla en aquellos lejanos días de la infancia, pero tampoco la detesto. Digamos que la navidad y yo somos viejas conocidas que han dejado de hablarse pero que aún se saludan con cierta sonrisa forzada cuando coinciden en los pasillos del súper.

En cualquier caso, me río un poco de la gente que odia la navidad, pero en el fondo de su alma muere de dolor porque no la invitan a participar en los intercambios o esperan un regalo - aunque sea horrible - por parte de sus familiares.

Tontos.

Pero en realidad, con "esa época del año" me refiero a la época de los resfriados, la influenza, el dolor de garganta, los escalofríos, etc.

De repente, uno está de lo más campante haciendo gala de su gran salud cuando el bicho te ataca y entonces, de ser un humano más o menos pensante, te conviertes en una bolsita de gérmenes, que estornuda, tiembla, tiene fiebre y se siente morir. Así que todo aquel que alguna vez se sintió mal por una gripe decide que tiene la autoridad moral para medicarte.

- Dos antigripales antes de dormir y mañana estarás como nueva.
- Un té de miel con limón y raíz de jengibre.
- Té de boldo, el té de boldo es lo mejor contra el resfriado.
- Tómate un caballito de tequila antes de dormir, luego te envuelves bien en las mantas.
- Vaporizaciones de vic vapo rub.
- No te bañes en tres días.
- Date un baño con agua lo más caliente que puedas para que se descongestione la nariz.
- Báñate con agua fría: te ayuda a regularizar la temperatura del cuerpo.
- Dos aspirinas, un té y un "desenfriol".
- Theraflú, bien caliente, con dos "paracetamoles" de 500.
- Nada como un té de gordolobo.
- Perlas de tesalón.
- Necesitas tomar muchos líquidos y dejar el café.
- Fuma: mentolados. (???¿¿???)
- Nombre, no tiene pierde: ciprofloxaxino, uno cada 8 horas por 10 días.
- Ampicilina: una inyección de 2000 unidades cada 2 días.
- Necesitas sudar el bicho: ve al vapor.

Nadie, por ningún motivo o circunstancia se le ocurre decirte "descansa, toma muchos líquidos y si no mejoras ve al doctor". Porque obvio, los doctores no saben, o peor, como los amigos jipis de mi mamá han sostenido por décadas: "los doctores sólo quieren enriquecerse a costas de tu enfermedad", así que te van a recetar lo más caro, pero poco efectivo que puedan para así enriquecer a los laboratorios y así mismos.

Sic.

Yo me confieso asidua de la miel con limón, por lo que contrario a lo que podría esperarse, siempre termino la temporada gripal con mi buen par de kilos extras: mi winter weight no viene acompañado de tamalitos o pozoles, atoles o ponches con piquete, mi delirio invernal son tazas enteras de jugo de limón con miel que consumo como desposeída, en la oscuridad de la noche, cuando nadie me ve, cucharada a cucharada, envuelta en las mantas, saboreando, regordeándome en el placer ficticio del hipocondriaco que considera logrará curarse a base de píldoras de azúcar.


5.11.10

¡Oh RAE! Nos has traicionado


Uno fundamenta diversos aspectos de su personalidad en cosas superfluas, unos lo hacen en bolsos de marca, en manicuras, el teléfono que decidimos utilizar.

Mi personalidad estaba basada en la existencia de los acentos diacríticos.

Yo sé que ustedes pueden venir a cuestionarme sobre esto y otros muchos temas. No me importa. Soy como soy y no he intentado en este blog hacer otra cosa que escribir sobre lo absurdo, lo indefendible y asumir las posiciones que desde mi miope perspectiva y egoísmo total creo que nadie más defendería. O tal vez sí. O tal vez no.

Como mi odio por los miércoles.

Pocos lo entienden... Manzi, mi entrañable amigo de la secundaria/prepa/perdimos-el-contacto-en-profesional/ ama los miércoles. Como si tal cosa. Pero yo no lo juzgo, así como él no me juzga por ser ñoña o por tener actitudes idiotas ante la vida.

Pero de verdad, los miércoles son el peor día de la semana, seguido muy de cerca por las tardes del domingo, pero como es sólo una parte del día, en realidad no me quejo tanto.

Ay, pero los miércoles. Están ahí, puntuales... apenas te descuidas un poco y el miércoles se te aparece con su puntual impertinencia, con su aire de petulancia, con su anecdótica pesadez. Si los días olieran, los miércoles tendrían aroma de pescadería callejera. Largos como la cuaresma y absurdos como la ciudad que tienes que atravesar antes de llegar a tu destino final. Son días de trámite, días que a veces tienes que vivir. Los de los cines lo saben, por eso idearon lo del día "más barato", para que la gente tenga una razón para sobrevivirlos. Los alemanes, ni se molestan si quiera, en darle un nombre real (mittwoch - media semana), porque reconozcámoslo, son insufribles.

Los juevecitos, claro, no son "miércolescitos", porque ¿quién soportaría esa aberración? Los franceses, optaron por tomarlos de descanso, evitarse el tedio de la oficina a deshoras y en miércoles.

El miércoles debería estar prohibido, o tener un bono intercambiable por tardes de sábado o madrugadas de viernes, porque hoy es viernes y sus noches largas de perspectivas felices nos alimentan.

2.11.10

De la canción dolorida de noviembre, la plastudez emocional y las segundas partes

El 20 de octubre me di cuenta de que seguía con la canción dolorida de septiembre (No encuentro un momento pa' olvidar - Miguel Bosé) y puse Sprawl I de Arcade Fire. La de noviembre la encontré por casualidad el fin de semana mientras limpiaba mi recámara poniendo de fondo la programación nauseabudamente femenina del canal Sony. Me llamó la atención una canción que yo creí decía "I'm killing myself as I'm standing here in the pouring rain", la idea de un suicida al que le llueve hasta en el intento de suicidio me pareció loable de modo que busqué la canción.

Bueno, no se estaba matando, sino engañándose a sí mismo, que si nos ponemos literales es también una forma de suicidio, aunque más estúpida.

En cualquier caso la canción dolorida de noviembre es "The Shame" de Alex Cornish. Más triste que los hits poperos de los noventa y con dos rayitas más de dignidad que la de Lady Antebellum. Sí, le dice que ella le romipió el corazón, pero parece mantener la falsa compostura de los que meramente limitan su dolor a informar al otro, en lugar de tragárselo como las reglas victorianas del decoro lo demandan.

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Parientes del lado materno vinieron de visita. Me complace informar al público conocedor que esta plastudez emocional que me ha caracterizado y que me impide ser tan ñoña como podría serlo (y vaya que lo soy), es hereditaria, de carácter genético ineludible y que una vez puestos unos frente a otros después de años de no vernos, sólo atinamos a decir "ah, sí, claro".

Las situaciones emocionales de efusividad extrema, saltitos de alegría y abrazos con apretón escapan a nuestra gama emocional. Sí, yo soy más propensa a soltar "te quiero's" fuera de contexto o a conmoverme profundamente porque alguien exista, pero en mi familia soy una especie de histérica sentimental que no controla sus exaprubtos emocionales.

En mi familia decir "¿Dónde coloco mi maleta?" es el equivalente humano para "me da mucho gusto verte y te he echado bastante de menos". La tía que nos visitó esta semana es justo el extremo opuesto a lo que sea que yo represente como variante de sentimentalidad. La vi y le espeté un "te quiero mucho tía" y me miró aterrorizada al tiempo que me preguntó si le podía hablar a mi mamá.

Cualquiera que no nos conozca pensaría que es una mujer fría y dura... pero no, de todas mis tías es de las más amables. Lo que pasa es que decirle "te quiero" a alguien, entregarnos a la emoción del momento es sumamente difícil.

Un día me emocioné de ver a alguien a quien estimo mucho y la reacción de dejar que la emoción creciera en mí fue que empecé a llorar. De modo que la forma más lógica de enfrentar las emociones abrumadoras es la frialdad extrema.

Ahora lo saben.

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Mientras buscaba la canción de Alex Cornish me topé con el slogan de "Private Practice" que reza: "a new start in life".

En mi humilde opinión en la vida no ha nuevos comienzos, ni segundas partes. No podemos dejar de ser quienes somos. Habremos cambiado, crecido, madurado, o nos habremos vueltos más ineptos emocionalmente, pero la vida es una y no hay segundas partes.

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Me gusta el día de muertos, sigue siendo mi festividad favorita después de mi cumpleaños... pero considerando que la humanidad se niega a suspender labores ese día me queda el consuelo de las flores de cempazúchitl y el pan de muerto.

Me gusta porque es un día para celebrar que vamos a morir. La muerte que sale con nosotros desde el vientre materno y que nos acompaña a todos lados. Esa muerte a la que no se debe temer, sino aprender a convivir con su idea. Mi muerte no me asusta. Creo que en realidad a pocas personas les debería dar miedo morir, no siento que mi vida o la falta de esta cambiarían el mundo para nadie, ni siquiera para mí misma puesto que soy y seré eterna: no recuerdo haber existido antes de mí y sé que despues de mí, no existiré más. Mi eternidad se basa en lo limitado de mi percepción del mundo.

Me preocupan las muertes de los demás... y como el ser egoísta e imperfecto que soy no quiero que la gente se muera antes que yo.

Ya lo dijo Till Lidenmann mejor que yo: "stirb nich vor mir".

No me asusta mi muerte, pero no quiero preparar altares a muertos que tenga que llamar míos.

8.10.10

La verdad no importa

O de como México sigue siendo ese lugar mágico en el que a todos nos gusta engañarnos a nosotros mismos bajo una premisa de efectividad y profesionalismo que no resuelve nada.

7:28 a.m.

Suena el celular.

Al ver el número de la ciudad de México contesto. Nuevamente, el mismo discurso de dos pesos que llevo escuchando tres meses. El señor Pánfilo Santiago Gutiérrez debe una tarjeta de crédito con banco Santander. Les explico que no lo conozco, que no es su teléfono, que no sé de él, que tengo tanto tiempo con mi línea, que son muy tarados y que así nunca podrán cobrarle. El telemarketer de tres pesos me amenaza: tengo que decirle mi nombre, datos y dirección para que dejen de marcarme, porque según él la línea está a nombre de Pánfilo Santiago. Sic.

Le digo que no me importa, que es más, que si la línea está a nombre de Pánfilo que qué mejor, porque así ya no tendré que pagarla.

El telemarketer de tres pesos se enfurece, me grita - aún no son las ocho de la mañana, por dios - y me amenaza: "pues te vamos a seguir marcando y el roaming te va a salir bien caro, porque nosotros tenemos que marcar porque así es el procedimiento".

Sic.

Yo imagino, esta situación distribuida a lo largo y ancho de un país con 111 millones de habitantes. Todas esas llamadas que se hacen a gente que ni la debe ni la teme, tan sólo porque un par de idiotas son incapaces de buscar el otro teléfono de contacto, ir a tocarle en el domicilio reportado, averiguar si el fulano no se ha muerto.

Pero no se puede, porque el procedimiento del banco dice así. Me acordé de la anécdota de la mujer que le habla a su madre para pedirle la receta de un rollo de carne. Le explican que tiene que tomar la carne, cortar las orillas, rellenar, enrollar, etc. Se pregunta porqué hay que cortar las orillas y su madre le responde que así lo aprendió de su madre. La mujer llama a su abuela y le pregunta porqué hay que cortar las orillas de la carne. "No hay que cortarlas, lo que pasa es que la cazuela en que yo hacía el rollo era muy pequeña".

En un país donde la gente ha dejado de pensar por sí misma, y hace las cosas "porque así se hacen" sin atreverse a realmente idear formas de solucionar las cosas estamos condenados a realizar esfuerzos inútiles. Vislumbré entonces que no se trata de que México esté habitado por un hato de seres perezosos incapaces de hacer el menor esfuerzo. En efecto, la gente trabaja, por jornadas largas, haciendo a veces esfuerzos increíbles... pero resulta que mucho de ese trabajo es un desperdicio, porque le llaman a otra persona para cobrarle.

Lo que he aprendido de todo esto es que procederé a pedirle una tarjeta de crédito a Santander, porque psss son bien inútiles para cobrar y seguro para cuando logren ver en el expendiente al beneficiario, el domicilio, consultar sus referencias o marcar al número de su casa, ya se habrá terminado el mundo.

9.9.10

Before we both hang on the phone

Una de las frases predilectas de mis tiempos de adolescente azotada rezaba que el verdadero dolor es el que se sufre a solas. Me gustaba, no sólo por que hablaba de dolor, sufrimiento y soledad, que son ingredientes básicos de mi azotadez, sino por las implicaciones varias.

En primera descalifica como verdadero, el lloradero cursi de las canciones pop. Además, validaba la soledad como el momento más adecuado para sufrir. Y la sufridera triunfa. O triunfa cuando eres adolescente. O cuanto tienes una visión muy torcida del mundo. Sin embargo, uno entiende, al paso de los años que en efecto, el dolor es una experiencia única e intransferible y que no importa cuanto te empeñes en desmenuzar el hecho, analizar hasta el hastío porqué como y de cuantas formas te duele algo, nadie puede sentirlo, excepto tú. Uno puede estarle diciendo a la mejor amiga que el sol nunca volverá a brillar con la misma intensidad y ésta, a pesar de sus mejores esfuerzos, fantasear con las palomitas caramelizadas del cine más próximo.

De las tres mil cosas duras que uno tiene que enfrentar en la vida, la más traumatizante (y un inmenso número de canciones pop me avala) es decirle adiós al que creías era el amor de tu vida. Yo ya lo hice. Luego de ESA despedida, las demás se vuelven sistemáticamente más sencillas. En primera, porque sabes que no mueres y que luego vas a estar bien. Que el proceso consta de un solo paso y que una vez que lo tomas, descansas.

Lo siento mucho, pero decir adiós también supone un descanso. Lamento decepcionarlos a todos.

La bronca, el problema, mis queridos y pequeños e imberbes lectores, es que llegar al punto del mítico "adiós" supone todo un proceso mental que es largo, tortuoso y bastante desgastante, sobre todo para los que tienen que soplarse todo el rollo de porque dejar o no la relación. Y cuando uno llega a la sabia conclusión de que lo único que queda por hacer es irse, dejar atrás lo bueno y lo malo, el contacto, la llamadita de madrugada, el mensaje al celular, lo que nos queda es batallar con el fantasma de la costumbre.

No hay una forma digna o correcta de decir adiós. Muchas veces esa despedida se da, incluso cuando la persona ya no está en nuestra vida de forma tangible. El momento de lucidez, en el que entiendes que todo terminó, que no hay vuelta atrás ni corolarios de "seis meses después" que permitan a los amantes reencontrarse porque ya no son amantes, son otros. Son personas que terminan por no conocerse y que han olvidado las lágrimas, la ternura, el amor, el rencor, el dolor. Ya no hay nada ahí y no hay nada porqué quedarse.

Es en ese preciso instante, en el que la persona deja de ser tu pareja y se vuelve realmente hermosa, porque jamás volverás a estar con ella.


5.9.10

Estereotipos de hoy y siempre

El otro día platicaba con Marce vía messenger y en algún punto de la conversación le dije que la culpa de todo era de Juan Del Diablo. La versión interpretada por Eduardo Palomo, por cierto. Días más tarde, y como conjurado por el mismísimo demonio, el Innombrable me preguntaba sobre mi tipo de hombre. Sic.

En cuanto a los estereotipos físicos creo que el blog ha sido muy honesto: a mí me gustan blanquitos de ojos grandes y cabello oscuro. EL hombre es y ha sido por bastante tiempo Michael Ballack.

Ahora bien, existe otro ingrediente en la atracción que genera todo tipo de discrepancias físicas. Podría definirse como "la actitud", aunque encarna más aspectos. Lo cierto es que no deja de tener atractivo un hombre seguro de sí mismo, que pretende tener una vida llena de ocupaciones en las que las mujeres no figuran, y capaz de cualquier cosa. Lo malo, es que estos tipos suelen ser nefastos, pero en una visión romántica de tres pesos, las mujeres decidimos que estos individuos son una suerte de "Juanes del Diablo". Parte de lo cual es cierto.

Mi primer amor platónico era un greñudito sin pena ni gloria, ni mayor atractivo en la vida que traer el cabello largo y verse muy "rudito". Luego descubrimos que le gustaban los Back Street Boys y Dragon Ball Z.

Dragon Ball Z. Por dios.

Uno espera encontrar un mujeriego empedernido, fumador y alcohólico y le salen con canciones pop y animaciones japonesas. Debería existir una ley que prohibiera terminantemente a cualquier fan de la música pop verse medianamente rudito, traer el cabello largo, utilizar zapatos de casquillo, dijes con la A de "Anarquía" o playeras negras.

¿Pero qué tal cuando el "rudito" si te resulta todo un patán? Un tiempo, en que no tenía genuinamente nada mucho mejor que hacer, me decidí a salir con un patán en toda la extensión de la palabra. Un día nos citó a las tres que salíamos con él a la misma hora en el café de los buhitos. Nos sentamos los cuatro juntos y reconozco que una de las otras morritas me causó bastante simpatía. Era borracho sin remedio y cínico hasta decir basta. Terminé por botarlo debido a un aburrimiento mortal. Sí está padre llegar al café y descubrir que tienes competencia, y las salidas con sus amigos resultaban llenas de las anécdotas de sus parrandas anteriores y por lo tanto bastante entretenidas. Pero luego de dos semanas se pierde el encanto. A menos que tengas problemas con la bebida, se puede volver tedioso que el galán no te hable hasta la noche porque le amaneció a las 6 de la tarde.

Y es que Juan Del Diablo es de todos los personajes de ficción el mejor construido. Cumple con la expectativa de la mujercilla de ser un hombre rudo, decidido, determinado a defenderse contra el mundo y derribar los estatus sociales, pero tiene un gran corazón que sólo desea entregar a una mujer. A una sola.

En ese sentido, Lost es una gran serie. Kate se ve puesta a elegir entre lo que hay en la vida real, aunque reconozco que pocas veces con tan buen aspecto físico: por un lado el rudito con problemas de socialización incapaz de relacionarse, comprometerse y casi rayano en la sociopatía o el bato promedio por el que no sientes la gran cosa.

Por que lo que nos gusta, en realidad es lo que no podemos tener. Puesta en el predicamento de describir al tipo de hombre que me gusta, respondí con la mayor honestidad posible: quiero un hombre que físicamente me resulte atractivo y que al mismo tiempo me resulte interesante. No creo que sea mucho pedir, pero es que menos que eso es insuficiente.

Estaba viendo Jerry Maguire y la escena de cuando la morra le dice que se pueden pasar 10 años siendo amables pero sin realmente querer estar juntos, me trajo un poco de paz. Uno siempre se está culpando de las decisiones que toma. Y al final me he preguntado, que si no habría sido una estupidez no quedarme con alguien que no me quería y a quien no quería, pero con quien llevaba una relación relativamente estable y nel. Así: nel.

Al final por mucha amabilidad y cortesías que se tengan, se nota que el otro no te inspira, que los saludos son rutinarios, que lo que les une es más un miedo común a la soledad que sentirse plenos y felices al lado del otro y ¿cuántos años puedes aguantar eso? Es cierto que el amor no lo es todo en una relación, pero es indispensable.

Es sólo que me resulta tan dificil querer.

6.8.10

El dios Shuffle dice:

Tengo esta nota originalmente publicada en el FB. Pero me encantan los memes musicales, y el shuffle y soy muy feliz escuchando mi música y es mi blog y es mi fiesta y yo lloro si quiero, lloro si quiero, lloro si quiero...


-¿Cómo te sientes hoy?


River of Breaklights - Julian Casablancas. (Protect me from what I want)

- ¿Cuál es tu perspectiva de la vida?


One hand in my pocket - Alanis Morisette (Everything is just fine, fine, fine).

- ¿Qué piensa tu familia de ti?


Spiderwebs - No Doubt (I gotta screen my phonecalls)

- ¿Qué piensan tus amigos de ti?


A wolf at the door (It girl. Rag doll) - Radiohead (una de mis canciones preferidas de Radiocabeza: take it with the love it's given... )

- ¿Qué piensa la gente que no te conoce de ti?


Being Boring - Pet Shop Boys (no los culpo, hasta yo me resultaría aburrida desde afuera, por fortuna, vivo en mi cabeza).

- ¿Qué piensa de ti la gente que quiere estar contigo?


The Penalty - Beirut (like an ancient day, and I'm on trial...)

- ¿Cómo ha sido tu vida amorosa hasta ahora?


Civil War - Guns N' Roses (Sic).

- ¿Cómo sera en el futuro?


Cristales de Bohemia - Joaquín Sabina (los condenados pagan cara su redención).

-¿Te casarás?


Boulevard of Broken Dreams - Green Day (I walk alone, I walk alone, I walk alone: pero yo sí me quiero casar, como Rocío Durcal, vestida de blanco... oh Dios Shuffle, eres cruel y despiadado).

- ¿Tendrás hijos?


Soy Feliz - Vicentico (sí, está en mi repertorio musical, y qué... ¡miren! ahí, ¡detrás de ustedes!)

- ¿Eres bueno en la escuela?


Life in a Glass House - Radiohead (para estas y otras respuestas absurdamente contradictorias siga leyendo este pseudo post, pero también es de mis canciones predilectas: well of course to sit around and chat, but someone is listening).

-¿Serás exitoso?


Only - NIN (Less concerned, about fitting into the world)

-Canción para cumpleaños:


Chica Banda - Café Tacuba (pelos pintados, sexy botas negras, y es de las morras de la secu 23).

-Cancion para tu funeral


Dornröschen - Peter Ilych Tchaikowsky (será un funeral muy refinado: serviremos canapés de foie gras, beberemos champagne y vestiremos de acuerdo a una estricta etiqueta victoriana).

-La Canción sobre tu vida:


Trip on love - Abra More (bien ñoña, a huevo: when I kiss someone, I like it tragic, if I feel too much, I start to panic).

-¿Tu mejor amigo y tú son?


Stay (far away so close) - U2 (a vampire or a victim: it depends on who's around).

-Para los tiempos felices...


Yellow Ledbetter - Pearl Jam (sic).

-Para los tiempos tristes...


Cry Baby - Janis Joplin (LOL).

-Para todos los dias...


My tiger, my heart - The Boy Least Likely To (as sweet as a plum, and lovely as dawn, rolling it's tongue over it's gum... my tiger and me, as happy as could be).

-Para mañana...


Lights - Interpol (muy adecuado, en vista de que el disco sale el 7 de septiembre: teach me to meet my desires with some grace).


4.8.10

Ay dolor, ya me volviste a dar

Me encantan las canciones doloridas. Yo sé que estoy mal, que tengo problemas y que debería ver al especialista indicado al respecto, por lo menos tres veces por semana y tomar pastillas de colores, salir al campo y cuidarme porque estoy "delicada de los nervios".

¿Recuerdan esa etapa previa a la popularización de la psicoterapia como una actividad recreativa aceptable en la que a las señores histéricas se les refería como "delicadas de los nervios"? Ahora ya nadie cuida sus "nervios", simplemente llamas a tu psicólogo de confianza y haces una cita clandestina que anotas en tu agenda como "Dra. ___" o "Cita"; les avisas a tus conocidos que no contestarás el teléfono durante el espacio aproximado de una hora y preparas tu cuota semanal. El problema es que mi Dra. ____ dijo "estás muy bien de tus nervios" y me despachó al mundo real con todos mis traumas inventados y sin pastillas azules. Una lástima: aparentemente tengo que ser madura al respecto y comportarme como el ser pensante que se supone soy. Pero luego vino Steve Jobs y arruinó todo. T-O-D-O.

Uno era muy feliz escuchando el radio o el último disco que había comprado o grabado pirata y traía en el carro y ya. La locura se reducía a 13 tracks y los éxitos poperos del momento. Pero ahora, ahora el iTunes pone toda la locura presente, pasada y futura al alcance del shuffle. Uno puede pasar de un feliz momento de ñoñez patrocinado por Regina Specktor cuando aparece la canción dolorida de la adolescencia, con sus guitarras eléctricas, sus temas demodé, sus cursis lyrics, su poesía barata, sus pretensiones fuera de contexto y entonces, uno vuelve a sufrir.

De repente ya no eres el adulto responsable que twittea en las horas laborales, eres una mocosa de 14 años llorando en el techo de la casa de sus abuelos porque tu prima (de 12) te bajó al galán.

When you took everything, said you took everything from me...

Estranged de Guns n' Roses me remite a la desesperación que sentía de tener 14 años y no saber como reaccionar ante las cosas que me pasaban, intuyendo que no eran tragedias reales, sino meros episodios que algún día podría contemplar desde el tedio que trae consigo la madurez y calificarlos como situaciones "sin importancia"; sin embargo, me entregaba con inusual y mórbido placer a los sufrimientos pajeros de amor que creía me apartaban del mundanal ruido: porque yo sufría señores. Mi prima me podría haber bajado al ligue vacacional, pero yo tenía algo infinitamente mejor: la pretensión adolescente del dolor. Ajúa.

Young at heart and it gets so hard to wait,
when no one I know can seem to help me now
Old at heart but I musn't hesitate
if i'm to find my own way out.

A la fecha, no puedo escuchar esa canción sin sentir que se me remueven los dolores ficticios o no de las relaciones pasadas. ¿Qué es lo que más me gusta de Estranged? Que no promete desenlaces felices o trágicos. Simplemente asume que esta cuestión que te molesta, hace sufrir o confunde, va a pasar y que seguramente, algún día vas a entender que demonios fue lo que pasó.

So nobody ever told us baby how it was going to be
so what will happen to us baby?
Guess we'll have to wait and see...

Y usa la palabra "baby" y eso me sigue pareciendo ampliamente ridículo, pero en los noventa no era ridículo y tampoco era ridículo salir a cantar en calzones de lycra. El punto es que finalmente, entre sus larguísimos 9 minutos con 24 segundos, a mí siempre me pone un poco nostálgica, porque me remite a que no sé nada, no soy capaz de querer a nadie, y me vuelve la añoranza infantil de querer conocer a alguien a quien quiera más de dos semanas, alguien en cuyos ojos real y auténticamente perderme. Yo quiero un gran amor de la vida, pero siempre me doy cuenta de que me engañé a mi misma. Quizá el paso siguiente, el otro... el otro.

When I find all of the reasons
maybe I'll find another way, find another day
with all the changing seasons of my life
maybe i'll get it right next time.


Y tiene "delfines". Sic. Lo peor de los noventa fue el amor enfermizo que de pronto todo mundo sintió por los delfines.

Lo bueno de los noventa es que fumar era una actividad nociva para la salud que no implicaba discriminación. Uno podía fumar en todos lados, y Slash fumaba y la higiene personal era muy poco valorada (bueno, eso no era tan bueno). Me encantaría decir que los noventa apestaron, pero fueron los años de mi dorada idiotez (a.k.a. pubertad). Y uno podía cantar canciones doloridas de amor que en realidad no eran doloridas, sino una madura reflexión, pero al final sí eran de puro y auténtico dolor.

I'll never find anyone to replace you
I guess I'll have to make it trough
this time, oh this time, without you.

Con perdón de ustedes, me siento mal de "mis nervios" y voy a ir a cortarme las venas con una galletita de animalitos que encontré en mi cajón de las camisas de franela.

31.7.10

Covers

El amor es como una canción. No, no, no, no crean que ya me transformé y ahora pertenezco al lado dulce y lleno de mariposas y conejitos que la mayoría de ustedes habita. Es un mundo que admiro, en el que disfruto mis visitas, pero en el que simplemente no puedo vivir. Lo mío, lo mío, es la decadencia: estar tirada en un sofá, con las luces apagadas escuchando música; lo sé porque como les decía antes el amor es una especie de melodía que te hace ameno el momento.

Más que ameno: te cambia las emociones, te transforma, te hace sentir invencible y miserable al mismo tiempo, te llena de fuerzas y te quita todas las ganas de vivir si lo pierdes. El resto del tiempo, cuando no amas a alguien, funcionas en un mundo átono. Los árboles que hay camino a tu casa son los mismos, y los pajaritos también revolotean y la gente sonríe, es sólo que tú no te das cuenta porque vas por la vida en modo funcional y no en “stereo surround” o “Dolby”.

El amor establece los parámetros de tu día: si la noche anterior fue buena, escucharás el trinar de los susodichos pájaros, el ruido que hace el agua al caer mientras atraviesas el parque a primera hora y los jardineros lo riegan, escuchas risas entre la gente a tu alrededor. Si, por el contrario, la noche anterior fue aterradora, no dormiste, temes perder al objeto de tu afecto, escuchas el atronador ruido del tráfico, las groserías que se dice la gente a tu alrededor, los comentarios soeces de los jardineros mientras atraviesas el parque a primera hora. El amor tiene un ritmo, una cadencia y despierta emociones específicas en ti haciéndote sentir más vivo: como una canción.

Y he aquí, que el amor además es una canción versionada. Todos tus amores son el “cover” del primero. Del primer amor, esto es. No de la primera vez, no del primer beso o del primer novio, sino de la primera vez que alguien te miró a los ojos y te sentiste imposibilitada a sostenerle la mirada porque descubriste que lo amabas demasiado. De la primera vez que alguien te dijo te quiero y saliste a la ventana de tu departamento en el último piso y gritaste a la calle: “me quiere y yo también lo quiero”. De la primera vez que dijiste “te amo” y entendiste que “amar” era un verbo devastador. De la primera vez que proclamaste ante tus amigas que entre Brad Pitt e ______, tú preferías a _______. De la primera vez que te preguntó que opinabas de lo que te acababa de contar y no supiste que responder porque estabas enlelada contándole las pestañas. El primer amor marca ritmos, cadencias y temas que no podrás olvidar jamás.

Hay más amores después del primer amor. Y no necesariamente el primer amor es la mejor versión de todas: quizá eras demasiado imbécil como para conservarlo y te la pasaste haciendo dramas innecesarios, o no fuiste correspondido, o fue lo máximo pero el amor de tu vida resultó ser alguien más. A final de cuentas yo pienso justamente eso: si la persona que amas no está contigo, quizá no sea el amor de tu vida. Espero que en mi vejez no les esté escribiendo un post diciéndoles “pues si, el amor de mi vida fue fulano y no me quedé con él” porque a pesar de todo, yo aún creo que el amor puede sorprenderme. Sí, ya sé, el mundo de los conejitos. Regreso a mi exilio, ustedes disculpen.

A lo que voy, es que el primer amor establece las pautas, lo quieras o no, de tus futuras relaciones y se convierte en la suerte de tabla rasa ante la cual todos serán medidos: unos salen favorecidos y a otros les das las gracias en veinte minutos. Perderlo, pero realmente perderlo (nada de “cortamos pero lo sigo viendo todos los días”), cuando aún lo quieres es una de las peores experiencias que he vivido. Recuerdo todavía el día en que mi roomate me encontró rodeada de pañuelos desechables y los ojos hinchadísimos de tanto llorar: “lo peor, Rumicienta, lo peor de todo es que aunque sientas que te mueres, no te mueres”. Me sirvió un tequila y nos pusimos a cantar canciones de Joaquín Sabina. No me morí.

Al primer amor, al primer, primer, primer hombre que amas, le deseas todo, pero sobre todo: la felicidad. Y jamás vuelves a querer a alguien igual. Hay amores diferentes: más maduros, menos apasionados, más egoístas y mejor pensados. Al menos, eso es lo que a mí me pasó. Y te enamoras otra vez, y sientes de nuevo que hay música, y sabes cuales acordes te podrán entristecer y los evitas y descubres acordes nuevos y exploras ritmos distintos, tesituras de voz, modulaciones y agregas bemoles y sostenidos. A veces, la melodía resultante es completamente distinta de aquella experiencia primera: y lo agradeces, aún si es por ese primer amor que aprendiste que hay un mundo de conejitos y mariposas. Y por eso este post ha quedado tan terriblemente cursi y salpicado de miel, porque mi primer amor fue maravilloso, fue fantástico, triste, alegre, inverosímil e inolvidable, como todos los primeros amores.

21.7.10

Caricaturas presenta

Fui al SB de mi pueblo y me puse a platicar sobre los viejos tiempos, al final, lo bueno de hacerse viejo es que uno va acumulando viejos tiempos para hablar de ellos. Concluimos sabiamente que nuestra adolescencia, a diferencia de la de los pubertos de hoy que se caracteriza por un temprano despertar sexual y una chocantería digna de sitcom gringo, era una suerte de demencia esquizoide. Para prueba el episodio en que una maestra me pidió amablemente que saliera de la mochila. Respuesta de Dreide: "no puedo maestra, me da mucha pena". Pero estar con la mochila en la cabeza no. Obviamente. Sic.

Yo culpo a la televisión. Cuando era niña, la televisión abierta ofrecía infinitas posibilidades para enloquecer sin sentido, de hecho, me sorprende que no esté aún más enferma y psicológicamente dañada de lo que estoy.

Tomemos el caso de Remi, la caricatura del niño que todo lo que tocaba se moría. Era como Harry Potter, pero sin poderes mágicos y sin un enemigo mortal, a menos que contemos al Señor Vitalis como tal. Remi era un niño huérfano de padre que estaba en busca de su madre, a la que nunca encuentra. En sus travesías encuentra a un señor que lo golpea, lo mata para quedarse con su mono, llamado "Corazón Alegre" que se muere; luego conoce a un viejito bueno que sí lo quiere y se muere. Tenía un perro blanco que ¿adivinan? también se muere. Ser amigo de Remi era lo peor que te podía pasar: seguro te morías o te daba lepra o te vendían como esclavo.

Después de Remi, pasaban Candy Candy, el eterno drama de otra huérfana (en los ochenta nadie tenía padres) que crece en el hogar de Pony junto a su mejor amiga Amy. Cuando le ofrecen adoptarla ella piensa en que dejaría sola a su mejor amiga, así que dice que no quiere que la adopten. ¿Qué hace su amiga para compensárselo? Decide ser adoptada ella y la deja sola. Luego la adopta una familia que la trata peor que el Señor Vitalis a Remi, pero encuentra el consuelo en la amistad de su amigo Antony, del que también se enamora. Todo era perfecto, pero Antony se cae del caballo y se muere. Y así, ad nauseaum.

Así que nuestras primeras impresiones de la vida establecen que todo lo que puede salir mal, saldrá mal. Pero, ustedes dirán: había otras caricaturas que no eran telenovelas, ¿no?

Sí, pero no eran mejores.

Tomemos, por ejemplo, a Los Caballeros del Zodiaco, empeñados en salvar de no sé que peligros terribles a una mujer de pelo morado que se la pasaba toda la vida tirada, rezando o a punto de ahogarse. Cuando por fin conseguían salvarla, no pasaban ni veinte minutos cuando alguien se la robaba y otra vez tenían que empezar de nuevo. A Saori deberían ponerla en un lugar seguro bajo llave y jamás de los jamases dejarla salir, sólo se metía en problemas.

Era casi como "Calabozos y Dragones", en cada capítulo estaban a punto de lograr regresar a casa y por una u otra cosa se tenían que regresar. Y se regresaban todos, nada de "pues ve y te esperamos", no señor, todos estaban atrapados en un círculo del eterno retorno.

De esas dos caricaturas aprendimos: a) las mujeres sólo saben meterse en problemas absurdos y b) no importa lo que hagas, es imposible salir del hoyo.

Ranma y 1/2 se convertía en mujer si le caía agua, las tortugas ninja vivían en las alcantarillas con una rata gigante, los gatos samurai hacían pizzas y Fenomenoide tenía "mente de salchicha y mucho chocolate". ¿Qué clase de ejemplos puede sacar uno de ahí? ¿Viajar a Washington DC cuando no hay nada en la TV? He-Man tenía doble personalidad, igual que su hermana gemela She-Ra, ¿qué demonios era Orco?, ¿qué pasó con Tuxedo Mask? ¿por qué Afrodita tenía cohetes en los pechos? Yo confieso que nunca superé que sustituyeran a Afrodita por el adefesio horrible que lanzaba el "rayo escarlata" y que moría de celos de Sayaka Yumi. ¿Por qué el barón Ashler era hombre y mujer? Todo era un sinsentido, pero era lo máximo ver a los Halcones Galácticos, a los Thundercats, los Picapiedra y los Supersónicos. Pero no me pidan coherencia. Para mí, todo lo que puede salir mal saldrá mal, a menos que tengas aleaciones metálicas o provengas de otro planeta, casos únicos en los que triunfarás pese a todo, pero como no, pues no.

1.7.10

Apología del vacío

No ha parado de llover desde ayer en la noche, no es una lluvia devastadora, ni tranquila. Es la lluvia perfecta: constante y tupida. El cielo entero vacía sus entrañas sobre ciudades y montañas, sin prisas, sin necesidad de granizo o relámpagos. Llueve simplemente, como esos llantos que de pronto te llegan y que te ayudan a vaciarte, no son desesperados ni tranquilos, de repente empiezas y no paras hasta que has descansado. Será por eso que el sonido de la lluvia cayendo detrás de mí, sobre el empedrado del patio me ha resultado tan relajante todo este tiempo.

El horario de verano prolonga la tarde y escucho a Frank Sinatra. Pienso entonces en lo ideal que sería tener un whiskey en las rocas y un cigarrillo a mano. Apagar la luz, encender las velas, y mirar llover, perdiéndome en sonidos maravillosamente nostálgicos. Pienso en el efecto maravilloso del momento de vacuidad, de olvido, en ese dejarse ir detrás de pensamientos que ni siquiera logran ser ideas, imágenes elusivas, ensoñaciones de media tarde.

Y pienso que algo está terriblemente mal en una sociedad donde no hay lugar para el vacío. Donde todo debe tener un propósito, un fin, y una utilidad. Los actos egoístas están ahí para que podamos mantener la cordura: el bolso carísimo, las vacaciones en la playa, una botella de buen licor. Nadie se beneficia de ellos, seguramente está mal que caigamos presas del tan satanizado consumismo.

El punto, es que, en esos momentos en que nos olvidamos de los demás, en que satisfacemos nuestros caprichos somos un poco más libres, saltamos y corremos en los charcos de agua, o nos quedamos partidos de risa por cualquier tontería. No hay jefes, padres de familia, censuradores morales y tiramos nuestros miedos a un ladito. Estamos solos, de verdad solos, en ese momento de vacío y por unos segundos somos invencibles, porque nadie importa más que nosotros mismos.

En esos momentos de infinito egoísmo, de vacío moral y social, sonreímos. Tampoco es que uno se dedique al vacío toda la vida, porque si toda nuestra vida se vuelca sobre nosotros mismos, jamás podremos escapar y entonces sí seremos esclavos para siempre. Pero el vacío nos permite apreciar ese mundo que por unos instantes se hizo borroso.

Unos encuentran su vacío en el deporte, otros en la bebida, y otros más en escuchar a Frank Sinatra en una tarde lluviosa.

In other words, please be true.


18.6.10

Cómo llegamos a ser quienes fuimos

Son curiosas las cosas que uno guarda en la memoria. Un día, mientras caminaba de un edificio a otro en la preparatoria, me quedé pensando justo en eso: en lo azaroso de nuestros recuerdos. Me fijé en una jardinera llena de geranios rosas y blancos, en medio de la cual crecía un álamo, el reflejo del cielo en los vidrios del edificio al que me dirigía, la forma de las pocas nubes blancas que destacaban contra el azul intenso de esa mañana, el aire olía a limpio y un viento frío refrescaba el ambiente, a pesar de que era un día bastante soleado. No me acuerdo de la fecha, pero me acuerdo de todo eso porque decidí recordarlo. Decidí que si de todos los recuerdos aleatorios que se iban a albergar en mi mente, no podía elegir, al menos conservaría una memoria inocua, sin sentido, sin significados especiales, sólo porque había decidido hacerlo.

Hoy mientras me cambiaba para entrar a la alberca, vino a mi mente la palabra "jareta", mientras nadaba, repasaba mentalmente los números en alemán, mi ficticio intento por no olvidar al menos, que los números se dicen comenzando por la unidad. De niña me gustaba estudiar los homónimos y los homófonos. Consideraba que era importante saber que "a ver" y "haber" no son lo mismo. El tiempo me ha demostrado lo contrario, pero me aferro al uso correcto y diferenciado de los mismos, como se aferran los viejos a un bastón, o a las fotografías en blanco y negro.

Disfruto mucho perderme en los recuerdos, las mañanas nubladas, como la que hoy se extendió sobre el pueblo, me recuerdan el olor a basurita de lápiz y de los borradores de migajón, el tono de azul del suéter del uniforme, la corbata que llevábamos en forma de moño, y mi pierna izquierda que se negaba a sostener la calceta en su lugar... recuerdo la carretera que va de Tlaltenango a Atolinga bordeada de árboles sobre los que bajan nubes, y el pasto lleno de flores que parecen plumitas de terciopelo.

Los veranos huelen a higo, a queso fresco, a lluvias de media tarde. No recuerdo pláticas importantes, hechos históricos. Recuerdo el camisón de franela de mi abuelita, el quinqué de la recámara donde dormíamos. Me gustaba imaginar que un día despertábamos al mundo del revés y entonces caminaríamos por los techos, cuidándonos de no caer por el cielo, que haríamos escaleras especiales para calentar la comida porque la estufa se había quedado en el suelo, los pájaros se volverían peces que veríamos hacia abajo y el mar se volvería cielo, un cielo en el que podríamos nadar, con techos de coral.

Y me pregunto, si lo que recordamos es lo que somos, o es lo que decidimos olvidar. O quizá nunca somos realmente nosotros mismos, porque constantemente nos estamos olvidando.

3.5.10

Mentiras y reafirmación del egoísmo

El fin de semana fue largo y corto. Fui a dos conciertos, salí de la ciudad, regresé el mismo día y vi una de las peores películas de la historia.

Primero asistí al concierto de los Doberman Blues, un grupo de Aguascalientes, en el Tribu, nunca había escuchado al grupo, pero me gustaron bastante. El sábado en la noche fue el concierto de Joaquín Sabina y nuevamente, por andar de buena onda, terminé OTRA vez en una situación surrealista. Al final terminé corriendo calle arriba dejando a algún imberbe botado en una cantina, de lo cual me enorgullezco porque recuperé tres centavos de dignidad ante mí misma.

El problema de las situaciones absurdas es que terminas en ella por tus propios méritos. Lo que me remite, a "Clerks" y la eterna queja de Dante con su "yo no debería estar aquí". En ese sentido, Dante es la "buena-ondez" personificada y para ir aclarando los puntos "ser buena onda" y "estúpido" es sinónimo a partir de este momento.

Uno jamás debe condescender ante los demás: ser fiel a lo que tú quieres y deseas te lleva a que en una situación de jodidez siempre puedes decir "psss sí, pero lo disfruté en el mientras tanto".

Luego redundando en esa misma estupidez fui al cine a ver la peor película de todos los tiempos: "Legion" (el título está en inglés, no olvidé el acento). Vomito tres veces sobre la tumba de los guionistas, de los actores, de los productores y de toda la gente involucrada en semejante bodrio. De todos. Y de sus madres. Si me quejé de la falta de construcción de los personajes en "Avatar" estos establecen toda una nueva categoría: es el fin del mundo, dios está harto de los humanos, le da una orden a (suponemos) el Arcángel Miguel y este lo desobedece. ¿Qué hace dios? Nada. Sigue con sus planes, porque psss pinche Miguel estúpido. O sea: no mamar. Es dios: en teoría podría hacerle caer un rayo a Miguel, cesarle de su existencia, pero no, se emberrincha, sigue con sus planes de destrucción apocalíptica y manda a Kirmi... err, digo al arcángel Gabriel a hacer su trabajo sucio. Sin embargo, por principio de cuentas, los ángeles no tienen libre albedrío (sí, ya sé, ustedes treintones que lloraron con "Un Ángel Enamorado", el ángel no pudo saltar a la tierra y vivir con la morra porque no tienen voluntad propia, no pueden desobedecer a dios), así que como es que Miguel decide dejar el bando de los "buenos" y no es enviado al infierno. Para terminarla de fregar la historia no se acaba: lo que pronostica secuelas. Secuelas que serán mil millones de veces peores.

Lo más triste de todo es que sólo hay una cosa que me da miedo en este mundo y es el apocalipsis. Yo sé que ustedes son seres muy maduros y que saben que ese libro es una alegoría posiblemente escrito bajo los influjos de la inspiración divina (aka drogas alucinógenas), y que era una advertencia que hacía Juan sobre lo que pasaría con los cristianos en Roma, etcétera. Quizá estudiar en colegios de monjas que no eran de monjas o tener una tía monja o haber leído la biblia desde muy niña me afectó. O fue la maligna influencia de Maciel en mi juventud a través de sus órdenes religiosas de tres pesos (bueno, de muchos más pesos). No sé. Pero si puedo ver tranquilamente a Freddy Kruger destrozar gente, o a la niña del exorcista vomitar sopa de chícharos, cualquier referencia al apocalipsis bíblico (las trompetas, los sellos, el libro, las copas, el monstruo de siete cabezas, los días de oscuridad, etcétera) me causa estrés. Es un estrés raro: no me da miedo la viejita come gente en la sala de cine. Pero llego a mi casa y pienso en que no tengo agua benita, ni imágenes religiosas, ni he rezado el rosario en (sic) más de una década, luego todo se queda muy silencio y mi propia respiración me da miedo. No puedo evitarlo. Eso y las máscaras. Así que todo sucedió: vi un mugrero y luego estaba asustada y yo misma pensaba "pero si fue un maldito mugreroooooo" y luego me escuchaba respirar y decía "ay guey" y otra vez me enojaba conmigo. Jum.

No la vean. Es hórrida.

Y he dicho muchas mentiras últimamente. Pero no tengo aliciente para decir la verdad. No sé que se hace en esos casos. Oh, no... otro pecado, moriré en el infiernoooooooooo. Bueno, no.

26.4.10

Kitties are not impressed by cupcakes

Mi tío Tomás solía decir que si Kafka hubiera nacido en México, sería cronista.

Como yo nunca he leído a Kafka, no me queda otra que la de creerle a pie juntillas y elevar los ojos al cielo cada vez que alguien hace un comentario pertinente a la burocracia de nuestro país/gobierno. Pero ustedes creen que la burocracia es un mal que afecta exclusivamente a su gobierno panucho, priista o perredista y no. Lo siento querubines pero la burocracia se aprende desde la más tierna infancia.

Me refiero con burocracia - porque luego van a venir los correctores gramaticales y los azotados de ocasión (bueno no van a venir porque tienen cosas mejores que hacer, pero déjenme pensar que sí) a decir que "burocracia" es _____ (definición de la RAE) - a la imperiosa necesidad que sentimos como pueblo de hacer algo lo más complicado posible, darle todos los rodeos innecesarios, confundir a los demás y presentar instrucciones complicadísimas para realizar cualquier actividad que nos lleve de A a B.

Ejemplo 1:

A: No hay leche.
B: Hay que mandar a alguien a comprarla.

Procedimiento lógico: la madre manda al hijo a comprar leche.

Procedimiento burócrata de tres pesos:
Madre: Hijito, ya van a ser las siete, ¿no se te antoja un licuado?
Hijo baquetón: Nah.
M: Hijito, pero es que ya va a ser hora de la cena.
Hb: Meh.
M: Es que no debes estar taaaaanto tiempo sin comer, me preocupas.
Hb: Ajá.
M: ¿Entonces te preparo un licuado?
Hb: Nah.
M: Ándale, un licuadito.
Hb: ash, bueno pues.
M: Necesito que vayas a la tienda a comprar leche.

Ejemplo 2:

A y B: Necesitas el visto bueno de X para una presentación

Solución: ir con X y presentar la propuesta.

Procedimiento burocrático:
Le pides a tu secretaria que lo imprima en una hoja reciclada e ilegible y se lo das a la asistente de la secretaria de X.
La asistente de la secretaria de X lo apila en un montón más de pendientes.
La secretaria de X pasa con X y le muestra la hoja reciclada e ilegible.
X pide hablar con tu secretaria.
Tu secretaria explica que necesita su visto bueno pero que no conoce el proyecto.
X indica a su secretaria redactar un memorandum solicitando la inforamación del proyecto.
La secretaria en lugar de ir contigo, se lo pasa a su asistente que se lo pasa a tu secretaria la cual olvida dártelo por dos días.
Después de una semana de ires y venires inútiles entras a la oficina de X con tu laptop y le muestras la presentación: la aprueba en tres minutos.


23.4.10

La vida del emoticón genérico

Mi MSN Messenger está en versión beta, por lo tanto me veo imposibilitada a hacer uso de los emoticons personalizados con los que grandes y chicos hacen las delicias de sus conversaciones en línea.

Por ejemplo:

Interlocutor 1: ___ !!
Dreide (da click derecho y descubre que el emoticon se llama "quihuboleeeee"): ¡Hola!
Interlocutor 1: ____!??!
Dreide (da click derecho y descubre que el emoticon se llama "quepexxxxx"): Pss aquí, nomás.
Interlocutor 1: ___!
Dreide (da click derecho y descubre que el emoticón se llama "6yj8"): No veo emoticons.

Pero los emoticons personalizados no han venido sólo a llenarme de dudas existenciales sobre los sentimientos de los demás, sino sobre mis propias emociones.

Uno puede mandar un comentario idiota seguido de una imagen idiota para enfatizar la propia idiotez. Pero sin esa capacidad de integrar fragmentos de telenovelas, lugares comunes o adaptaciones del emoticon clásico a la necesidad propia, se dan toda clase de malentendidos.

Así que he adoptado el emoticon de la florecita deprimida como la bandera de mi lucha por una versión donde existan los emoticones personalizados.

Dormí 2 horas.

Eso explica este post. Eso y la canción de Alejandro Sánz que se llama "mala" y que tiene algunas de las mejores frases de la historia como "comes manzanas envenenadas" y "me incendias y me echas agua".

Gracias.

18.4.10

Stop whispering

Conocí a Radiohead cuando tenía 14 años, iba en el último año de secundaria y como todo adolescente fácilmente impresionable me fasciné por "Creep". En aquellos días estaba enamorada de 11 tipos diferentes, uno de los cuales era "bien malo" y escuchaba a (uh) Guns N' Roses. Así que decidí que él sería mi guía espiritual musical. Le pregunté si le gustaba Radiohead y me dijo que no, que eran una banda de sólo una canción. Y ahí quedó.

Cuando salió el O.K. Computer lo compré y lo escuchaba compulsivamente, pero jamás me hubiese atrevido a decir que eran mi grupo favorito. Lo escuchaba casi en secreto, sin confesarle a nadie. Y era una escucha hipócrita y selectiva: Karma Police, Paranoid Android y No Surprises constituían mi escucha básica.

YO LO SIENTO THOM YORKE, lo siento de verdad, pero no me volvió a interesar tu música hasta el 2001.

Y aún entonces realmente me importaba un bledo. Curiosamente, acababa yo de terminar un noviazgo con el sudodicho escucha de Guns que para entonces (como era obvio) ya escuchaba únicamente a Tool y a otro montón de bandas comandadas por barbones tatuados que gritaban un chingo al son de los guitarrazos eléctricos. Por mi parte, mi corazón musical tenía un sólo dueño y se llamaba Billy Corgan, sólo que los Smshing se habían separado y sufría para encontrar tolerancia al bodrio posterior que se hizo llamar Zwan.

Me hice fan de Radiohead porque le gustaba al "chico" que me gustaba. Y él me decía "¿te gusta Radiohead?" y yo decía "sí, desde que tenía 14 años". Jojojojojo. Claro que me había dado cuenta de algunos de sus grandes hits como "Just" o "Fake Plastic Trees" o "Idioteque". Pero no era fan. Entonces, salió "Amnesiac" y como al interés amoroso de ocasión la fascinaba el disco lo escuchaba día y noche, grabé dos cassettes a fin de que si uno se perdía (como en efecto sucedió) tener el otro a mano. Cuando me fui a Inglaterra ya era una aficionada. Ahí compré los discos que pude para tener mis copias compradas en el mismo país donde ellos vivían (aunque estén hechos en China y que y que). De regreso sacaron "Hail to the Thief" y gracias a ese disco descubrí a George Orwell y 1984. Dejé de ser aficionada para ser adoradora: puedo relacionar con claridad cada pasaje del libro con una canción y viceversa. Es por mucho, mi disco favorito de la banda: por su concepción, por que fue lo único que me quedó cuando la relación por la que los había admirado se fue a la mierda.

Después de que terminé con mi novio de entonces la escucha de Radiohead se volvió obsesiva: analizaba las letras de las canciones, desmenuzaba significados, lloraba porque "just 'cause you feel it, it doesn't mean it's there", porque el turista no se detenía a observar lo que había a su alrededor, porque no podía desaparecer completamente, porque estaba dentro de mi cabeza, porque en muchos aspectos una canción u otra pueden describir un estadío diferente de cualquier problema en cualquier momento. Hay canciones felices, reflexivas, neuróticas, molestas. Y por eso me gusta Radiohead y San Thom Yorke y alabado sea su nombre. PUNTO.