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27.10.11

Día 9: Uno con una excelente versión cinematográfica

Scott Pilgrim Vs. The World


En un estido estricto no es un libro sino siete y no es un libro, sino un comic. No obstante, por eso me pareció fantástico como lograron llevar el espíritu de un comic que incluye muchas alusiones a los videojuegos y conseguir que los efectos del mismo se trasladasen a una película sin perder la alegría y el "punch".

Además la historia consigue ser una alegría perfecta de todo lo que cargamos dentro, de dejar ir el pasado y una bonita parodia de los estereotipos más exitosos de la cultura pop.


7.8.10

El Amor Es La Mejor Venganza

No lo digo yo. Obvio. Lo dice Amelie Nothomb (si no la han leído, remédienlo en este instante) y yo simplemente creo que tiene razón. El amor, ese sentimiento tan ampliamente difundido en occidente, tan estandarizado que nos atrevemos a opinar sobre él y a clasificarlo como "real" y "no real", como "intenso" y "profundo" y a dotarlo de cualidades que lo encuadren, definan, expliquen: extirparlo de nuestro sistema y tratar de entender el componente químico, la mezcla de emociones y hormonas, y sin embargo, consigue eludirnos.

Ahí donde racionalmente decimos: "yo ya no quiero esto", el amor aparece triunfante y nos dice "ni madres". Explica la locura, el desvarío, la obsesión, los celos y la entrega total. Nos lleva al soliloquio cansino, al tema con el que aburrimos a propios y a extraños. Un día, le dije a @de_efe_salerosa que yo he dicho "te amo" por años, en respuesta a su tweet. Y he aquí, que el amor es la mejor venganza: aniquila odios, rencores, nos traiciona a nosotros mismos.

SPOILER ALERT: INCEPTION

Cobb no puede dejar ir a Mal. El recuerdo que él mismo tiene de ella, habita en su subconsciente. Sabotea sus planes, aparece donde no debe estar, le traiciona constantemente. En cierto momento, él debe decidir entre ir tras ese recuerdo que él tiene de ella o no. El dilema se resuelve magistralmente (o a mí me lo parece así): el mejor recuerdo que él pueda forjar de ella, no es sino una sombra de lo que en realidad fue.

SPOILER ALERT: INCEPTION

Creo que de alguna forma todos lo sabemos. Durante años, soñé con una persona. En mis sueños, él me decía que aún me quería, tratábamos de escapar de situaciones donde esa realidad que yo aceptaba conscientemente, no existía. Cada amanecer era una derrota ante mí misma: era decepcionante abrir los ojos a un mundo donde él no estaba y era aberrante saber que esa noche al cerrarlos, volvería a estar, saber que aunque el mundo entero me sacudía día a día con un "no", bastaba un descuido para que mi mente dijera "sí".

El viernes en la noche hablaba con esta persona y le confesé que borré mi cuenta de Facebook un tiempo porque su perfil no tenía los niveles de privacidad requeridos por mi sanidad mental. Me dijo que era porque yo lo odiaba en ese entonces. Y no. Simplemente saber que él existía en un mundo del que yo no formaba parte era demasiado doloroso. Después de ver fotos de él, averiguar algún detalle nuevo sobre su vida privada (ya sin mí) me llevaba a ciclos nuevos de sueños. Estábamos en casa de sus papás y yo lo veía irse con su esposa, de pronto abría la puerta de mi recámara y ahí estaba él, caminaba yo por una calle cuando lo veía venir. Tenía que encontrar la forma de silenciar esa parte de mí que clamaba por su presencia a todas horas. Lo único que se me ocurría era evitar saber de él a fin de apresurar el olvido.

El razonamiento era el mismo. Nada de lo que yo pudiera soñar podría ser jamás tan satisfactorio como había sido el tiempo que nos tocó vivir juntos, por eso tenía que dejarlo ir. Ese aferrarte a los que han partido, cuando sólo cuentas con tu mente para tenerlos cerca es una aberración: los destruyes, les robas su esencia y jamás puedes recrearlos tan perfectos como son. Por eso los silencios, por eso la distancia. Ya lo dijo Jaime Sabines: me receto tiempo, abstinencia, soledad.

Tienes que dejar ir, por justicia, porque si no, el amor te deslava, te desvanece, te traiciona continuamente y te hace soñar, sueños que te están prohibidos.


21.6.10

La maldición de Bambi y de Simba

Yo no vi Bambi en el cine. Mi madre tuvo el suficiente sentido común como para no llevarme a ver una película con tan funesto desenlace; no obstante, para cuando se estrenó "El Rey León" ya tenía yo la suficiente autonomía como para tomar el primer autobús hasta el cine del pueblo y ver el esperado estreno de Disney.

"El Rey León" fue a mi juicio, la primera película para niños que los grandes consideraron una película con las complejidades emocionales necesarias para cautivarlos, es decir: los hizo chillar. Y desde entonces, cada que alguien quiere justificar que una película es buena, comenta que inclusive lo hizo llorar.

Lo he escuchado con Rataouille, Up, El Rey León, Tarzán, etc. Parece que los adultos sólo validan disfrutar una película para niños si esta los hace llorar. ¿En serio? Pues están bien enfermos de sus cabezas y tienen daddy issues (mayores que las mías, esto es). Para que una película sea buena, no necesita ser lacrimógena: ahí esta el mismísimo ejemplo de Toy Story (la primera), Nemo y Coraline, por mencionar de las nuevas, pónganle a un niño pequeño Blancanieves o Los 3 Caballeros, y los verán reír y reír e inclusive ustedes también reirán. Pero no... son tan absurdamente pretenciosos que la TL de mi Twitter está impregnada de pósers sin identidad que se la pasan diciendo "Toy Story 3 es buenísima, me hizo llorar".

Noticias: los golpes en el dedo meñique del pie, también hacen llorar y no por eso son buenos. Así que elaboren, o váyanse a ver una muestra de cine francés para que lloren sangre. Gracias.

27.5.10

Reflexiones varias e infundadas

Todas las generalizaciones son falsas.

No obstante, a veces uno se tiene que tomar una licencia poético-económica (aquella en la que vamos a quitar tal y tal cosa para explicar un aspecto de la realidad) sobre conclusiones, que con el tiempo se probarán erróneas, a las que he llegado acerca de las relaciones humanas.

Todo a cuento de que vimos "500 days of Summer" el martes y luego nos quedamos reflexionando en la profundidad de los personajes, las brillantes actuaciones, el misticismo de la trama, mientras nos fumábamos un cigarro y lucíamos nuestros muy intelectuales birretes y camisas de rayas marineras. O no.

Allá ustedes si llegan a creer realmente que escribo gracias a una madurez superior, un sentido del honor, por experiencia o ardor. No obstante, he aquí mis brillantes conclusiones. A partir de este momento sugiero se coloquen gafas oscuras para evitar deslumbrarse con mi sabiduría.

El amor sí existe pero es completamente inútil.

Cuando estás en una relación con otra persona, no debería ser tan importante el saber si te ama con locura o no. Lo importante sería que se llevaran bien: que pudieran compartir cosas, que se tengan mutua consideración y respeto, que exista comunicación. La pasión desenfrenada que tanto hemos idealizado gracias al pop y a la literatura barata de todas formas tampoco es amor. El amor es una forma de cariño más profunda y egoísta que no sirve más que para escribir pésima poesía y canciones cursis. Peor si es correspondido.

El amor es inútil, por lo tanto no es requisito para tener una relación.

Disfrutar de la compañía de alguien no significa que te ame, ni que lo ames. No se debería desechar toda relación tan sólo porque no sientes la magia de Disney. A fin de cuentas, quizá nunca la sientas. No obstante, hay que tener las reglas claras.

La consideración al otro es más importante que el amor.

Esto lo pongo porque muchas veces, cuando queremos a la otra persona tratamos de ser la mejor versión posible de nosotros mismos, pero cuando no estamos seguros de que sea el amor de nuestra vida e inclusive cuando sí lo queremos, pero tenemos miedo, tendemos a actuar como los asnos totales que en realidad somos. Y yo creo que no se vale. El ego de la otra persona es sagrado. En ningún momento tenemos derecho a criticarlo, a desvalorarlo o a ser desconsiderados. Eventualmente, esto ocasiona que el otro se percate que somos una especie de tarados emocionales y nos mande al demonio, pero en el proceso va a padecer. Honestidad no es brutalidad y sin embargo...

Quien busca la verdad, merece el castigo de encontrarla.

Si no quieres saber algo, no lo preguntes. O pregunta sólo aquellas cosas que estás dispuesto a afrontar.

Si a pesar de todo esto, quieren enfrascarse en relaciones patológicas, esperar por el verdadero amor y sufrir escuchando canciones de trova, adelante. It's a free world. A fin de cuentas, también de dolor se canta.


3.5.10

Mentiras y reafirmación del egoísmo

El fin de semana fue largo y corto. Fui a dos conciertos, salí de la ciudad, regresé el mismo día y vi una de las peores películas de la historia.

Primero asistí al concierto de los Doberman Blues, un grupo de Aguascalientes, en el Tribu, nunca había escuchado al grupo, pero me gustaron bastante. El sábado en la noche fue el concierto de Joaquín Sabina y nuevamente, por andar de buena onda, terminé OTRA vez en una situación surrealista. Al final terminé corriendo calle arriba dejando a algún imberbe botado en una cantina, de lo cual me enorgullezco porque recuperé tres centavos de dignidad ante mí misma.

El problema de las situaciones absurdas es que terminas en ella por tus propios méritos. Lo que me remite, a "Clerks" y la eterna queja de Dante con su "yo no debería estar aquí". En ese sentido, Dante es la "buena-ondez" personificada y para ir aclarando los puntos "ser buena onda" y "estúpido" es sinónimo a partir de este momento.

Uno jamás debe condescender ante los demás: ser fiel a lo que tú quieres y deseas te lleva a que en una situación de jodidez siempre puedes decir "psss sí, pero lo disfruté en el mientras tanto".

Luego redundando en esa misma estupidez fui al cine a ver la peor película de todos los tiempos: "Legion" (el título está en inglés, no olvidé el acento). Vomito tres veces sobre la tumba de los guionistas, de los actores, de los productores y de toda la gente involucrada en semejante bodrio. De todos. Y de sus madres. Si me quejé de la falta de construcción de los personajes en "Avatar" estos establecen toda una nueva categoría: es el fin del mundo, dios está harto de los humanos, le da una orden a (suponemos) el Arcángel Miguel y este lo desobedece. ¿Qué hace dios? Nada. Sigue con sus planes, porque psss pinche Miguel estúpido. O sea: no mamar. Es dios: en teoría podría hacerle caer un rayo a Miguel, cesarle de su existencia, pero no, se emberrincha, sigue con sus planes de destrucción apocalíptica y manda a Kirmi... err, digo al arcángel Gabriel a hacer su trabajo sucio. Sin embargo, por principio de cuentas, los ángeles no tienen libre albedrío (sí, ya sé, ustedes treintones que lloraron con "Un Ángel Enamorado", el ángel no pudo saltar a la tierra y vivir con la morra porque no tienen voluntad propia, no pueden desobedecer a dios), así que como es que Miguel decide dejar el bando de los "buenos" y no es enviado al infierno. Para terminarla de fregar la historia no se acaba: lo que pronostica secuelas. Secuelas que serán mil millones de veces peores.

Lo más triste de todo es que sólo hay una cosa que me da miedo en este mundo y es el apocalipsis. Yo sé que ustedes son seres muy maduros y que saben que ese libro es una alegoría posiblemente escrito bajo los influjos de la inspiración divina (aka drogas alucinógenas), y que era una advertencia que hacía Juan sobre lo que pasaría con los cristianos en Roma, etcétera. Quizá estudiar en colegios de monjas que no eran de monjas o tener una tía monja o haber leído la biblia desde muy niña me afectó. O fue la maligna influencia de Maciel en mi juventud a través de sus órdenes religiosas de tres pesos (bueno, de muchos más pesos). No sé. Pero si puedo ver tranquilamente a Freddy Kruger destrozar gente, o a la niña del exorcista vomitar sopa de chícharos, cualquier referencia al apocalipsis bíblico (las trompetas, los sellos, el libro, las copas, el monstruo de siete cabezas, los días de oscuridad, etcétera) me causa estrés. Es un estrés raro: no me da miedo la viejita come gente en la sala de cine. Pero llego a mi casa y pienso en que no tengo agua benita, ni imágenes religiosas, ni he rezado el rosario en (sic) más de una década, luego todo se queda muy silencio y mi propia respiración me da miedo. No puedo evitarlo. Eso y las máscaras. Así que todo sucedió: vi un mugrero y luego estaba asustada y yo misma pensaba "pero si fue un maldito mugreroooooo" y luego me escuchaba respirar y decía "ay guey" y otra vez me enojaba conmigo. Jum.

No la vean. Es hórrida.

Y he dicho muchas mentiras últimamente. Pero no tengo aliciente para decir la verdad. No sé que se hace en esos casos. Oh, no... otro pecado, moriré en el infiernoooooooooo. Bueno, no.

22.2.10

En el jardín de los cerezos, cortaste niña aquella flor

En la medida de lo posible trato de ceñir mi experiencia cinematográfica a las comedias románticas y películas de fantasía en las que todo termina bien. Soy fan de los finales felices, de las sonrisas al final, del happily ever after.

No obstante, también sé reconocer cuando una película merece la pena, más allá de mi preferencia personal.

Las Flores del Cerezo (2009), producción alemana de la directora Doris Dörrie, cue
nta una historia simple. El esposo de Trudi tiene cáncer terminal, a pesar de que come una manzana todos los días y de que trata de llevar una vida saludable. Trudi, dedicada a ser ama de casa y conocedora de ésta noticia trata de hacer un último viaje con su esposo.

Contraria a mi costumbre de decir todo lo que pasa en la película les recomiendo mucho verla. Van a llorar, se van a sentir mal, o tal vez no.
Es una reflexión bastante cruda de la fugacidad de la vida y de quienes llegamos a ser ante aquellos que amamos. Me encantó. Me hizo recordar un libro de Milán Kundera en que describe como la vida de los padres de Agness en "La Inmortalidad" era un círculo, una sinfonía que repetía el mismo tema. La vida de Trudi, una mujer que al mismo tiempo que era feliz vivía con una parte de sí misma enjaulada, se cierra en el círculo. Y su esposo, la busca en los lugares en los que nunca la conoció.

Y luego está por supuesto "The Lovely Bones" que tampoco es la fábula de
final feliz que todos esperamos, pero al menos la premisa es honesta: Susy Salmon fue asesinada y decide quedarse en un punto intermedio para vigilar el mundo sin ella, el mundo en el que han quedado su familia y su asesino.

La narrativa de Peter Jackson es maravillosa. Yo no leí la novela de Alice Sebold, pero estoy tratando de conseguirla.

Sin perder ritmo en escenas inútiles, la película no tiene (a mi juicio) un minuto de desperdicio. Las imágenes del cielo personal de Susy Salmon, confeccionadas a partir de objetos significativos, así como el inconcebible dolor por el que atraviesan todos los personajes, confeccionan una historia cuyo tejido es sutil y frágil sin llegar a los excesos de la cursilería. Las emociones que la pantalla muestra en cada uno de los personajes se acompañan de una cinematografía impecable.

Mi escena favorita es el naufragio de los barcos que Susy y su papá construían: visualmente la escena está muy bien lograda y resulta conmovedora.

Lo que me queda de las dos películas es, finalmente una reflexión personalísima: aún cuando una muerte suponga una separación definitiva de aquellos a quienes amamos, su sombra permanece.

3.2.10

La opinión que nadie pidió

Mientras ustedes se fueron de puente a playas paradisiacas y disfrutaron de exóticos entornos lejos de su oficinesca y gris vida, yo me quedé en el pueblo y utilicé mi imaginación para viajar a mis lugares favoritos, como... Flatland. Bueno no.

Pero fui al cine y vi tres de las cinco películas que se me antoja ver.

He aquí mi opinión con spoilers.

(Silencio solemne.)

The book of Eli

La sinopsis escrita para desalentar prospectos del cine de mi pueblo me prometió el film más aburrido, predecible y lleno de madrazos innecesarios de la temporada. Me imaginé a un libretista sin talento esgrimir un guión en los siguientes términos: "hubo una guerra religiosa, el mundo está desolado y un hombre tiene en su poder 'algo' que todos quieren y los golpea a todos y los vence porque es bien chido".

Y bueno, la verdad... ese es el argumento de la película. Ni más ni menos. Pero ya había dedicado seis horas de mi vida a ver Avatar (la vi dos veces), así que pensé que no podía ser mucho peor. Escogí unas palomitas medianas, las bañé en vinagre como procede para tan solemnes ocasiones de golpes innecesarios y protagonistas clichés y me dispuse a verla. Al principio bostecé unas cuatro veces, mientras mentalmente me contentaba contando clichés "ajá, la mujer desvalida formará parte de una banda de maleantes que querrán atracar al bato, pero este saldrá indemne". Y en efecto, la mujer desvalida era parte de una banda de maleantes a los que Denzel Washington al más puro estilo de "Hombre en Llamas" les hace ver su post-apocalíptica suerte. Los primeros minutos (y muchos de los que siguen, pero no sé como llamarlos) te pintan un mundo horrible del que nadie te explica nada: no hay agua, todo está polvoso, el "hombre" cuyo nombre tampoco te dicen, no es el único sobre la tierra pero al parecer no hay mucha gente en quien confiar: ya saben, como el mundo es post-apocalíptico lo peor de la raza humana anda suelto y todo es deprimente y gris y utilizan un filtro PEOR (sí, es posible) de feo que el de Traffic.

Y luego sale Gary Oldman y la adolescente calenturienta que vive en mí se emociona (queridos míos, la adolescente calenturienta que vive en mí es ultra-fan de los siguientes hombres viejos: Jeremy Irons, David Bowie y Gary Oldman, son viejos, son feos y me gustan y qué y qué y qué) y golpea a la abogada de The L Word y tiene una hijastra que salía con Kelso. No es razón para no golpear gente y además es Gary Oldman. Y busca un libro.

Y ¿quién creen que trae el libro? Pues Denzel Washington. Y no se lo quiere dar y tratan de convencerlo mandándole a la morrita, pero OBVIO que no cederá a los encantos de la morrita pero la pondrá a rezar y ... todos los que hayan ido alguna vez a misa adivinan en es instante de qué libro se trata. Y Gary Oldman también. Y los persigue y los balacean y pasan otras cosas y se termina.

Aunque la historia es predecible y das por sentado que como en toda película de madrazos el protagonista siempre y sin importar las circunstancias saldrá bien librado, me gustó mucho la película. Tiene un mensaje religioso, sí. Pero finalmente yo no tengo ningún problema con la probable existencia o no existencia de Dios (con mayúscula), pero creo que la fe y la religión pueden ayudar a personas ordinarias a hacer algo tan extraordinario como salir de ellas mismas para hermanarse con desconocidos. Y que también la religión puede ser un instrumento de enajenación, discriminación y control (saludos a nuestro Cardenal Rivera). De mis favoritas.

Up in the air

George Clooney como el hombre que no busca compromisos e incita a otros a vivir de ese modo, llenando el vacío de su vida persiguiendo una meta que al final lo deja insatisfecho. Se enamora de una mujer que parece vivir como él, sólo para darse cuenta de que él es sólo una excepción en la vida de ella. Una recién egresada de psicología incapaz de comprender a las personas por su falta de experiencia.

La cinematografía del producto me pareció buena: tomas interesantes, la narración de la historia es visualmente atractiva y tiene un ritmo agradable. Si la película me diera alguna sensación sería la de una charla entretenida.

Había leído que era una película para "examinar", una película que se podía ver "de varios ángulos" y como con la mayoría del cine francés, eso se terminó traduciendo en "contamos una historia sin propósito pero no importa porque la gente le dará interpretaciones antropológicas sobre el egoísmo de nuestra sociedad, la intrascendencia de nuestros actos y las fiestas corporativas".

A mí no me gustó especialmente y no la volvería a ver, con todo que no me pareció mala.

It's Complicated

Confieso que fui sin muchas expectativas. Fui, obviamente con mi mamá, a quien pensé que le podría llamar la atención una película con Meryl Streep y Alec Baldwin. Cuando este salió a escena mi mamá soltó un llano: "ay, ese actor me parece detestable" y en un momento pensé que se iba a levantar para irse. A los cinco minutos estábamos riéndonos tanto que creo que hasta Alec Baldwin se reivindicó un poco a sus ojos.

La historia es simple también: una pareja que lleva diez años de divorcio tiene una aventura. Él ya está casado, con una mujer mucho más joven y ella trata de dejar de sentirse mal por tener lavabos para él y para ella en su baño.

Es obvio que me gustó porque yo misma he pasado por una ruptura difícil, estás en una relación y cuando esta se termina resulta que ya no sabes quien eres, y la otra persona sigue adelante con su vida, mientras tú tratas de saber si lo que estás haciendo está bien o mal. Y yo también fui a terapia psicológica después de esa ruptura y también hubiera querido volver y saber si ya no había nada ahí.

Finalmente es una comedia, que es bastante graciosa, pero también cuenta una historia humana: tenemos miedo de dejar ir aquello que tanto amamos y volverlo a tener es una gran tentación, pero si se terminó fue porque ya no había ahí nada para nosotros.

La volvería a ver, seguramente en el cine.

También ya vi The Lovely Bones. Pero como no ha estrenado en México me guardo mi opinión para luego.

4.1.10

La Máquina Del Tiempo


Yo confieso que desde niña me gusta leer. Que mis gustos de lectura no hayan incluido jamás a clásicos como Víctor Hugo o Julio Verne, lo veo más como una falta de accesibilidad material o descuido materno que otra cosa. Pero no me arrepiento. Tampoco es que uno pueda tomar alguna especie de crédito por leer "Las Aventuras del Ratón Camembert". La verdad, es que yo leo porque me encanta el chisme, así que leo principalmente novelas, los ensayos cuando tratan sobre temas que me importan (que en general son más novelas) y un par de columnas de chismes políticos. El resto de la literatura universal me pasa de largo y sin mellar en mi intelecto (paupérrimo).



Ayer rentamos "La Máquina Del Tiempo". La rentamos porque en un episodio de The Big Bang Theory, Leonard compra una máquina del tiempo por eBay. Creí que se trataba de una especie de película viejita pero ¡oh, sorpresa! había sido filmada en 2002. En el reparto incluía a (san) Jeremy Irons y a un montón de actores cuyos nombres y rostros no consigo asociar a nada, aunque sí se mencionó que el protagonista era el malo de "El Conde de Montecristo" y como esa película tampoco me impresionó, me dejaron en las mismas.

Al inicio, las palabras mágicas que me hicieron salivar un poco: "basada en la novela de H.G. Wells".

Como en la guerra de los mundos, existen sus giros inesperados. La realización visual me parece buena. Confieso que no he leído la novela (ya cargada en mi iPhone para ponerle remedio a tan trágica situación), pero sentí que la película iba demasiado rato, si en Harry Potter me quejé de que se abusó de la cámara rápida, aquí siento que hubo algunos huecos que me hubiera gustado me explicaran.

Destaca que luego del fiasco (en materia de desarrollo de la historia) que fue "Avatar", hubiera sido de lo más lindo que Cameron utilizara su súper tecnología en recrear esta novela, que honestamente a mí sí me pareció bastante innovadora, más aún teniendo en cuenta que fue escrita en 1895 y el plus es que también tiene mensaje moralino, digo, por si eso les interesa.


18.12.09

De la navidad, las vacaciones y el fin del mundo

En el 2006 vivía en Monterrey. La premisa entre mis fellow coworkers era repetir la consigna perdedora de "a vender y emigrar porque el Peje va a ganar". Se rumoraba que sería horrible que ganara Andrés Manuel López Obrador, o cómo a ellos les gustaba llamarlo peyorativamente: "el mesías tropical".

Traigo a cuento el dicho electorero de tres pesos porque se acerca la navidad y el fin de año y las posaditas y todo aquello que conmueve nuestros consumistas corazones y nos hace creer que sí, somos buenas personas, y sí, merecemos el cariño de los demás.

Bueno, pues no. No lo somos. No porque pongamos un arbolito en nuestras casas, o decidamos llenar de nochebuenas toda superficie plana en el hogar. La mayor parte del año estamos movidos única y exclusivamente por nuestro egoísmo y la excepción, no es necesariamente la navidad.

Ayer fui al cine a ver "Avatar" la esperada película del "director de Titanic". Desde que vi que la anunciaban así, tuve mis dudas, pero confieso que me dejé llegar por el hype "internetil" y entonces dije "yo quiero ver Avatar" y allá fuimos. Ayer también, fue un día pésimo en el trabajo, no necesariamente porque me haya ido especialmente mal, sino porque de continuo me topo con que creo más en la gente de lo estrictamente necesario. Y creer en gente que es motivada por su egoísmo (igual que yo), resulta casi siempre en decepciones innecesarias, pero dolorosas, vergonzantes, etcétera, etcétera. En cualquier caso, mi disposición para "disfrutar" era poca.

Cuando yo voy al cine, voy al cine a meter la nariz en lo que no me importa. Por lo tanto, ir al cine cuando uno se siente pésimo es un arma de doble filo. Te vuelve más crítico. Y porque nadie lo pidió y no hay trabajo pendiente en la oficina: mi reseña de "Avatar".

(Aplausos del público... err, del único lector del blog, bueno, sin aplausos).

Con temor a arriesgarme, les sugiero que vayan a verla en 3D, porque si en 3D no resultó la gran experiencia que todos esperábamos, en cine normal sería menos que decepcionante y pirata u online, serían las peores opciones posibles para verla.

Antes de que me fusilen: la historia es buena, los efectos son impresionantes y la musicalización a mí gusto impecable (sí, incluso con la canción de Leona Lewis que al menos yo salí jurando que era "My Heart Will Go On" de Celine Dion, pero que IMDB me hizo favor de aclararme que no, que se oía igual, pero no era la misma).

El problema es que debieron anunciarla como "El director de Titanic hace un remake de Danza con Lobos". Por fortuna las nuevas generaciones (sic), ya no se acuerdan de Danza con Lobos, ni de Kevin Costner, y pueden muy felizmente disfrutarla sin sentir que le están tomando el pelo: otra vez los güeritos imperialistas, otra vez el infiltrado que se vuelve parte de la tribu y toma mujer local, etcétera.

Inclusive en parte de la música pensé que estaba viendo "La Misión", y confieso, que me emocioné un poco.

A mí, empieza a molestarme esa dicotomía de "la máquina" contra "la naturaleza", siendo el bien todo lo que es natural, y mejor y más divertido y la máquina la destructora representación de nuestro sistema capitalista. El mundo no es tan simple, así que constantemente me "salía" de la historia: cae en lugares comunes, predecibles y la película, para lo que es, es larga como la cuaresma.

Y mal de males: algunas secuencias de acción son demasiado rápidas y parece que se pixelean. El horror. Es cierto, el ojo humano es incapaz de captar muchas pequeñas sutilezas, pero si los movimientos se ven plastificados, al más puro del King Kong de los 30's, pues mejor omitir esas tomas, hay MILES de millones de tomas más que pudieron haber hecho. No dudo que con la capacidad de dirección de James Cameron, se habrían podido idear mil tomas diferentes y mejores.

¿Me gustó? Sí. ¿Es de mis películas favoritas del año? No. Aunque tampoco tuve muchas películas favoritas en el año, la mejor a mi gusto sigue siendo Star Trek. ¿Les digo que vayan a verla? Sí, vale la pena por los efectos, véanla en 3D y un día que estén de buenas.

Hasta aquí mi reseña.

Y no tendré vacaciones, y en parte está bien, porque ni quería. No tengo las más absolutas ganas de hacer nada, ni de solucionar el mundo y usaré todo ingreso plausible y acumulado para abonarle a la deuda enorme que tengo, y me compraré un chocolate y ya. El mundo que gire. Más bien, no tengo ánimos de viajar, al único lugar de la tierra que me gustaría ir sería a Disneyland, lo confieso, pero odio las aglomeraciones, lo que descarta el DF. Pero necesito descansar, aún y cuando tenga que hacer guardia en la oficina, quiero levantarme tarde, ver mucha televisión y no andar manejando, preocupada por el itinerario del día siguiente o por la reservación del hotel.

Y se acaba la década. Y que bueno. En los dos siguientes años seguramente vamos a ver un resurgimiento de la charlatanería similar al vivido en 1999 cuando el mundo se iba a terminar. ¿Saben qué? El mundo es demasiado grande para que se acabe sólo porque nosotros estamos llevando una cuenta que es artificial y poco tiene que ver con el planeta. Así que déjense de tarugadas y sigan matándose en accidentes de tráfico por conducir ebrios, gracias a los imbéciles que publican donde está el alcoholímetro. Felices fiestas.

21.9.09

The Reader, Il Mostro

Como en mi vida no pasa nada interesante, me pongo a mirar las vidas de los demás. Lo que deriva en leer muchos libros (y blogs, sobre todo blogs) y ver películas.

En algún punto de mi vida establecí que ODIO las películas sobre la segunda guerra mundial, estoy harta de judíos buenos muriendo a manos de alemanes malvados. Porque en el cine todos los judíos son buenos y todos los alemanes son malos. Y de nuevo, nadie me advirtió que la película era sobre nazis.

Y como siempre, a mí me dicen "ve esto" y corro a verlo. Lo que ha degenerado en episodios irrisorios y bastantes derrames de bilis, como cuando me dijeron que "La Vida es Bella" es una gran película y yo terminé convencida de que la vida no sólo era bella, sino que había que organizar un suicidio colectivo ipso-facto.

Total que "The Reader" o como su excelentemente traducido título lo indica "Una Pasión Secreta" es una película de nazis. Corrijo, de seis nazis. Corrijo, de una nazi. De una judía buena y una alemana malvada. Corrijo: de una judía sedienta de venganza y una alemana ignorante. Corrijo: de un niño de 15 años que se involucra con una mujer mucho mayor que él, quedando trastornado de por vida, incapaz de sostener relaciones sentimentales satisfactorias con mujeres.

Si sigue leyendo y no ha visto la película, se le va a "spoilear" la película. Abandone el blog de inmediato.

"The Reader" es la historia de una mujer a la que le gustan las historias, pero no sabe leer. Avergonzada por este hecho, se gana la vida desempeñando diversos trabajos con diligencia. Es tan responsable que la promueven, pero incapacitada por su ignorancia y queriendo ocultar la misma, decide renunciar y buscar un nuevo trabajo. Es así como se une a las SS como guardia en el campo de concentración de Auschwitz. Al término de la guerra se ve envuelta en un juicio donde una sobreviviente de los campos la reconoce como una de sus carceleras y la acusa de seleccionar cada semana a 10 mujeres para enviarlas a su muerte y de dejar que 300 mujeres mueran encerradas en una iglesia durante un bombardeo.

Hasta aquí nuestra alemana cumple fielmente con el papel de mala. Pero ella sólo cumplía un trabajo. Existe la atenuante en alguna parte de la película en que todos comprendemos que en realidad ella no decidió sola el dejar morir a las 300 mujeres, es más, que ni siquiera sabe leer y que quizá no comprende el alcance de sus actos.

En una de las escenas finales descubrimos que no hay nada más falso. No existe atenuantes, todos sabemos lo que hacemos, conocemos las consecuencias. Pero no es maldad, es una indiferencia ante un mundo que de todas formas no tiene un lugar para nosotros. Las interpretaciones que se puedan dar a nuestros actos a partir de los hechos son meramente circunstanciales. Por lo demás, sólo uno conoce sus propias motivaciones.

"Aprendí a leer" es la declaración que da la acusada al terminar su condena. Uno no aprende nada, porque sabes de antemano lo que estás haciendo. Un retrato humano de la desesperanza, de la indiferencia y del sentimiento más inútil y humano de todos: la vergüenza.

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Y el sábado vi "Il Mostro", película de Roberto Benigni, viejísima, sobre un perdedor total que por sus excentricidades es confundido con un asesino en serie.

Nuevamente vemos a un individuo sin lugar en la sociedad, a quien se le imputan interpretaciones varias sobre acciones que tienen orígenes completamente circunstanciales (muchos bastante cómicos). Altamente recomendable y reivindica a uno de mis directores más odiados por su farsa de decir que la vida es bella en una película donde demuestra que no lo es.

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El punto es, porque siempre debe existir un punto, que no es posible dar interpretaciones a los actos del otro. Siempre será desconocida esa "otredad" en la que el otro incurre por el simple hecho de tener una conciencia propia. Y sin embargo, constantemente cargamos de significados las acciones y palabras de los demás, como si de verdad fuésemos capaces de comprender y de entender.

17.9.09

Revolutionary Road

La discusión de algunas amigas sobre el "latin-effect" cuando te encuentras como mexicanita en otro país, y que supuestamente hace que todo güeriojoazul de poca monta muera por ti, trajo a mi mente imágenes de mi programa de intercambio.

Aún cuando los mexicanos y latinos en general son cosa corriente ya en muchos países de Europa y hay nacionalidades mucho más exóticas que la nuestra, me sucedió algo, que si bien no fue un "latin effect" per se, resultaba bastante cómico (al menos para quienes lo observaban desde fuera).

Si bien, en la universidad éramos más de 500 estudiantes de intercambio, y sólo un reducido número de representantes de Finlandia, parecía que yo tenía un letrero de "Asilo a Fineses" pegado al trasero, porque a donde iba salían finlandeses. En un principio pensé que era una coincidencia extaña, y lo atribuí a que como son los más al norte del planeta, la vista de cualquier piel morenita les debía incitar la curiosidad. Pero cuando salimos de vacaciones me di cuenta de que no importaba en que ciudad de Europa estuviera, si un hombre me hacía propuestas indecorosas, lo seguro era que fuera de Finlandia. El colmo fue cuando conocimos a la selección de basquetbol de ALEMANIA y el guey que me tiró el calzón era de... es innecesario repetirlo.

Ahí era mi oportunidad para tener un hijo de ojo azul, pero no, estaba yo perdidamente enamorada del Innombrable y su prietez, así que ni modo, me tuve que fajar las faldas y decirles que no, que no me quería acostar con ellos y que no importaba que fueran guapísimos o que hacer el amor fuera algo realmente sencillo.

(Un bato me propuso sexo con ese irrefutable argumento).

Lo raro es que a mí, me gustaban los alemanes, pero esos hijos de Carlo Magno no me volteaban a ver. Oh, sufrí mucho. Yo que deseaba añadir un bábaro a mi colección de hombres, me tuve que conformar con un bato de Tampere. Ni modo.

Ayer vi Revolutionary Road, lo que nuevamente vino a cimbrar mis ideas del matrimonio: quizá no es ese paraíso que los comerciales de La Lechera y Filadelfia insisten en hacernos creer posible, quizá realmente existan personas que sienten que su vida acaba cuando de repente se ven junto a alguien de por vida, o que no encuentran emoción en cambiar pañales, preparar papillas y escuchar las mismas peroratas de siempre sobre un trabajo que te consume y la hipoteca.

Me dejó con la certeza de que aún en una relación, uno debe ser independiente y me deja de frente a una realidad que se modifica constamentente. Muchas veces he querido agarrar mis chivas e irme a vivir a Europa: no por la cultura, o por el nivel de vida, sino por los hombres. No casarme nunca, y dedicarme solamente a tener amantes de ojos azules o clones de Michael Ballack.

Pero pienso que la humanidad es humanidad aquí y en China (y en China es quizá 1,600 millones de veces más humana), y que para lidiar con las rarezas de alguien bien se puede hacer de este lado del charco, que de aquél. No tengo expectativas de un sólo estilo de vida para ser feliz, nunca las tuve: además la decadencia y la desesperanza me llaman y me llenan. Pero coincido con que Revolutionary Road es una gran película, con un final que ni siquiera alcanza a ser triste, sino llanamente humano. Y claro, reconozco también que un día, termine muriendo lentamente en un matrimonio más, como los hay miles, preparando dulces de leche condensada y horneando panecillos.

20.8.09

I don't need a nicotine patch, Penny; I smoke cigarettes.

Cuando vivía en Monterrey me gustaba mucho escuchar Imagen. Aunque en la mañana los noticieros eran su materia prima, por las noches y los fines de semana pasaban una selección de música que era sumamente interesante, aunado a programas como "Qué hacer", en los que Mariana H siempre daba recomendaciones interesantes de obras de teatro, películas y libros. Otro aliciente era que constamente organizaban premiers de películas y obsequiaban pases. Así que además de escucharlos siempre, tenía el número de la estación grabado en el "marcado rápido" de mi celular. Así, gané boletos para la premier de "Más Extraño Que La Ficción".

La película tiene el encanto de contar con una narrativa diferente: una voz en off narra aspectos mundanos de un personaje sin mayores encantos. El personaje, quizá, menos poético o adecuado para protagonizar una historia: un auditor de impuestos, sin amigos, sin pasatiempos y aparentemente sin pasiones, futuros perfectos.

En un símil con la película de Amelie (que también es de mis favoritas), cuenta una historia de gente común en la que los hechos extraordinarios que los llevan a conocer el amor (encontrar un tesoro de un niño de nueve años, o descubrir la inminencia de nuestra muerte a través de la voz del que nos escribe) y a emprender acciones que los saquen de su ensimismamiento para descubrirse a sí mismos.

No obstante, hay una magia especial que me llama la atención, mientras que Amelie se centra en una fotografía casi poética y efectos especiales que permiten conocer los sentimientos de los personajes, Stranger Than Fiction mediante frases contundentes y cortas logra transmitir posturas completas ante la vida.

En un momento, Karen Eiffel, se encuentra pensando como matar al personaje principal de su novela. Su asistente, le ofrece parches de nicotina para que deje de fumar. La respuesta es magnifica: "No necesito un parche de nicotina, Penny; fumo cigarrillos".

Es una respuesta contundente ante las soluciones que nos ofrecen los terceros para mejorar nuestra vida. El que fuma, lo hace porque quiere fumar. El que está en una relación absurda, lo está porque quiere estarlo. Uno, que está triste, lo está y no necesita que vengan a decirle "deberías sentirte mejor". No, uno no necesita sentirse mejor, necesita sentirse mal, dejar que esa pequeña tragedia de las violetas secas en el balcón, la relación que no funcionó, el sentimiento de pérdida o abandono, florezca dentro de uno, se abra, nos maraville con los matices de un dolor pertinaz y finalmente se marchite.

Obviamente la película tiene un final feliz. El amor triunfa y no es un triunfo sencillo, es una victoria que se arrebata a uno mismo. La escritora, eventualmente, deja de fumar. No por los parches, sino porque ya no le era necesario.

Cuando de nosotros surge la convicción de estar bien, lo estamos. Pero necesitamos un poco de desgracia para lograrlo.

17.8.09

La misión

Mi mamá tenía una amiga muy rica. Yo no sabía exactamente que nosotros nos ubicábamos del lado más bien proletario del planeta, pero cuando fui a su casa intuí que nuestra vida no era similar de modo alguno. Además de tener florituras doradas donde no eran necesarias (incluyendo los apagadores de las recámaras), su recámara tenía una cámara de postes, un diván dorado, alfombra blanca y un espejo que iba de lado a lado de la recámara.

Mi mamá y su amiga se pusieron a platicar de no sé que cosas, alguna arbitrariedad sobre los hombres y lo infelices que son, que es el tema del que hablan casi todas las mamás con las amigas y que no quieren que uno escuche.

Para que yo no escuchara me pusieron la película de La Misión.

Corte a: tengo un trauma con la música de esa película.

La historia de un sacerdote buena onda que trata de mejorar la vida de indígenas con grandes valores morales, la trasnformación de un "pecador" encarnado por el santísimo Robert De Niro y la maldad de las instituciones.

En una de esas, hasta podría ser una película pro-hippie si no fuera porque es una producción inglesa.

La Misión es LA película por excelencia para demostrar que el género humano no vale nada. Seguro la rento hoy o mañana. Además, sale mi amor Jeremy Irons y todos mueren al final. ¿Qué hay mejor que eso?

19.6.08

La vida que se va, la chica más triste en jamás sostener un martini y el cielo vainilla

En toda historia hay momentos que se pueden calificar como "definitorios". Es lo que hace que la trama sea más o menos interesante. Todo aspirante a escritorzuelo sabe que a su protagonista le va a pasar algo bueno, algo malo y que después tendrá que decidir para así llegar a su final feliz o infeliz (depende del humor del autor).

Vicente Leñero tiene un libro maravilloso que se llama "La vida que se va", en el que la protagonista relata su historia girándola cada vez que tuvo que tomar una decisión. Así, decide huir con el hermano de su marido y convertirse en la esposa de un pianista mientras ella traduce, o bien, etcétera. Como lo relató Bestiaria en alguna ocasión, las mujeres somos especialistas en soñar despiertas, en pasar horas definiendo como hacer factible la fantasía. De ahí, viene lógicamente la relación de esta chica, y la peli de Tom Cruise (quisiera ser muy culta e indie como el resto de la humanidad para decir que vi "Abre los ojos" y que me gusta mucho más, pero... bueno, si mi abuela tuviera ruedas sería bicicleta): también él decide y regresa a un punto determinado para cambiar su historia.


Me gustan ambos por la idea de volver sobre tus pasos y tomar un camino distinto. Si es fuera el caso, o estuviera al alcance de mis posibilidades habría explorado ya un par de matrimonios (y sus divorcios, estoy segura), una estancia anual en Barcelona o buscaría volver de la Gran Bretaña sin las manos vacías.


Quizá porque todos tomamos decisiones con la idea de que es la mejor opción posible, y en sí, no pierdes nada, como me lo dijo zmx80 la tarde en que le confesé que no me daba la real gana irme a España, pierdes lo que todavía no sucede, lo que no pasa. ¿Entonces? Ahhh, no pierdes. Al contrario: ganas las fantasías baratas de haber decidido otra cosa. Las noches en vela imaginando que tendrías un perro, que desayunarías sushi, que caminarías por las calles de Londres con tu capucchino en una mano, y el Economist en la otra. Ja.

Afortunadamente uno no tiene conciencia de estas cosas, al final, son tantas las decisiones que uno toma, y cualquiera de ellas puede arruinarte el destino. De eso hablaba Milán Kundera en "La insportable levedad del ser". Y es que decidimos sobre bases tan precarias, basándonos en casualidades, en accidentes, en creencias infantiles.


Besitos fonkis.

6.4.08

Claroscuro

O de la moral estilo "café con leche".

En muchos sentidos podría decirse que este domingo se acercó mucho a mi ideal personal de lo que debe ser un domingo: me levanté a una hora indecentemente tardía, no me bañé hasta muy tarde, vi muchísima televisión y rematé con una película excelente y nachos.

Me gusta comer nachos y palomitas con vinagre.

Fuera del informe cultural sobre mi vida, el cual no le interesa a nadie, les diré que el domingo empezó bastante mal. En primera: ya que conseguí plan para salir tuve el mal tino de terminar en un bar, donde me dio algún tipo de depresión bizarra, llegué muy tarde a mi casa y con hipo. Mi madre obviamente se despertó e hizo todo un drama sobre mi incapacidad de regresar a mi hogar antes de la una de la mañana, tenía muchas ganas de decirle que no era para tanto y que dado que ya estaba más cerca de los 40 que de los 8 años, le bajara "la espuma a su chocolate", pero sólo atiné a hipar y me metí a ver las noticias. I'm a news freak.

Se murió Charlton Heston. Yo sé que esto último sólo podría interesarles a sus madres y en el peor de los casos a sus abuelas, que sufrieron con él viéndolo enfrentarse al Papa en "Entre la agonía y el Éxtasis", o a sus padres, si es que fueron al cine a ver "El Planeta de los Simios" en su primera versión. Por mi parte yo sufrí gracias a él y a Canal 5 cada semana santa, en que aparentemente todas las demás películas del mundo desaparecen y la única opción es "Ben Hur". Fuera del celuloide (celuloide es una gran palabra, casi tanto como bubblegum), el individuo se oponía a la discriminación racial y le gustaba defender el derecho de los gringuitos de portar armas. Estoy a favor de lo primero, pero tengo algunas dudas sobre lo segundo. Supongo que todos tenemos la opción de defender lo que creamos, sea políticamente correcto o no. Tal vez en los años sesenta no era políticamente correcto sentarte en un autobús si eras negro, y ahora los negros se han acabado en Estados Unidos porque todos se volvieron afroamericanos. Quizá no sea políticamente correcto defender el derecho que tienes a tener una pistola para vaciársela encima al primero que quiera atacarte, o te caiga mal (cuestión de enfoques), pero finalmente decir "pues yo pienso esto", aunque el mundo entero te saque la lengua y Roger Moore se ponga punketo tratándo de humillarte un poco en sus "controversiales" peliculitas (por cierto, en la mañana escuche la sugerencia de que Mandoki haga una movie sobre la elección interna del PRD, jijijiji), lo cierto es que hace falta gente en este mundo que se atreva a mantener su postura. Sea cual sea esta: hablo de integridad.

Supongo que en cuestiones de humanidad nada es nunca totalmente blanco o negro. Vivimos en un mundo cuyos matices enriquecen nuestro mundo, llenándolo de claroscuros.

Buen inicio de semana.

25.1.08

El fino arte de desgarrarse las vestiduras

En la mañana me di una vuelta por el mundo del bló y la internet. Ah, que bonito y reconfortante es saber que la última muerte inexplicable de los actores de Hollywood no nos pasa de noche. No señor, faltaba más.

Sin embargo, me preocupa que algunos de ustedes, pequeños e imberbes desconocedores del mundo del glamour y el bien ser, no reaccionen de manera adecuada. Es decir, hay algunas reglas no escritas sobre el protocolo a seguir cuando uno se entera de algún suceso de ese tipo. Aquí no queremos flores llenas de mocos y lágrimas a las puertas de la casa del difuntito, además de innecesarias, seguro que irían a comprar claveles y cempazuchitl, ni siquiera serían tan chic como para ir por algunas orquideas o tulipanes negros, que son mucho más ad hoc. He aquí la guía básica para afrontar tales situaciones sin perder el glamour:

  • El primer paso, of course, es determinar si la estrellita estrellada realmente vale nuestras lágrimas. Nada de andar lloriqueando por los rincones por un auténtico don nadie (así, en minúsculas), por favor consulten el IMDB, Perez Hilton o ya de perdido, el Hola. Las celebridades nacionales, por desgracia nunca mueren y si lo hacen, tienen el mal gusto de morir de viejos, con lo que no conmocionan a nadie.
  • En segundo lugar, deben enterarse de TODOS los detalles escabrosos. No es morbo corazones, es simplemente precaución. No queremos que nos arruinen el café con imágenes mórbidas y como el pueblo en general suele regordearse en la descripción detalladamente escatológica de como lo encontraron, lo mejor es estar prevenidos para que al escuchar los detalles puedan poner cara de circunstancia.
  • El tercer paso, es ponerse unas gafas oscuras. Entre más grandes, mejor. Y vestir de colores oscuros: el gris oxford y el azul marino son altamente recomendados. Eviten el negro, es únicamente un celebrity. Si pueden irse de fiesta por la noche para tener una apariencia ojerosa, es aún mejor. Nada de lloriqueos, se trata de mostrar cierto grado de afectación... pero sin caer en exageraciones.
  • A continuación deben documentarse sobre la carrera del muertito. Nada más triste que alguien que se queja de la muerte del cantante de INXS, Jim Morrison. No todo flaco greñudo se llama igual, así que ojo.
  • Para finalizar, limiten sus comentarios a "como toda pérdida de una vida humana, lamento mucho su deceso" y cierren la boca. Nada de caer en actitudes anacrónicas y relatar como cambió nuestras vidas con sus actuaciones, para empezar nadie lo creería y sólo consegurían una nota como esta. Bueno... exagero, ustedes no son Travolta.

Besitos fonkis desde un medio día bohemio en el que rezo mi rosario de cuentas infelices, que calla más de lo que dice... pero dice la verdad. Lo más increíble de este post es que el soundtrack que lo acompaña fue producido e interpretado por Joaquín Sabina.

17.12.07

Yo es otro

En el intercambio de Bloggers me tocó, según consta en comentario hecho por el sobrio más querido de la interné, fue a Fernando Galicia de Yo es otro.

Hé aquí nuestro post de regalito. Besitos fonkis.


Bukowski dijo que algunas personas nunca se vuelven locas, sus vidas deben ser horribles. Confiamos en que tuvo razón, porque a final de cuentas no se puede simplemente aspirar a una gran televisión, a una familia, a un trabajo, lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Buena salud, colesterol bajo y seguro dental.

Hay algo más allá del ideal y de la convención, ese punto medio en el que no deberían de ser necesarias las justificaciones para sonreír, para ser o para detenerse cinco minutos sin tener una razón aparente. Finalmente, no todo es una elección y no todo debe tener una razón de ser. Hay en la capacidad de perder la conciencia y de enloquecer poco a poco, cierto atisbo de libertad, que podría o no hacernos mejores y más felices. A fin de cuentas, eso tampoco importa.

Que la locura, también llene tus días y que trascienda tu libertad a los ideales.


21.10.07

It's so broken, his poor little heart

El fin de semana mi mamá se arriesgó y se dejó arrastrar indiscriminadamente a una sala de cine. Mi mamá no hace eso. Casi no ve películas, y las que ve prefiere que estén más acordes con las telenovelas de época de Televisa (explico: que traten de gente rica, que las mujeres traigan vestidos imposibles, y sea un drama marca diablo con una historia de amor en la que al final los buenos obtengan su premio y los malos su castigo). De cualquier forma celebramos que a vistas de que tengo nuevo trabajo podíamos pasar un rato juntas y decidimos (decidí... y ella se dejó llevar) entrar a ver la película que estuviera disponible (exceptuando las de balazos, las de terror y las infantiles). Yo quería ver el "Misterio de la Estrella" porque me gustan las historias fantásticas, en que hay dragones, princesas y cosas de esas que se escoooonden en mi habitación (chale, necesito actualizar mi cancionero), pero faltaban como dos horas y mi mamá me dijo "La Esperanza Vive en Mí" es un título bonito.

Mi mamá elige las películas por los títulos.

Corolario: cuando tu mamá elige las películas por los títulos es muy probable que termine muy molesta cuando ve cosas como "Constantine" y que jamás se atreva a ver algo como "La Risa en Vacaciones".

Total que sin muchas esperanzas - no soy fan del señor Sandler, pero eso tiene que ver más con mis traumas personales que con sus películas -, entramos. Me gustó la entrada de la película, la música (la canción de salida es un cover de The Who, interpretado por Pearl Jam) y de pronto estaba al borde del llanto, conmovida, asintiendo cuando alguno de los personajes exponía sus puntos de vista. Carajo, que buena película.

Te estruja, te hace pensar en que la tristeza es mucho más que un par de lagrimitas puñeteras, que verdaderamente todos la vivimos de una forma diferente, que las conductas que a otros parecen estrafalarias, pueden ser lo único que tengamos en nuestras manos para sobrevivir. Cada dolor, en cada persona, duele de distinta forma. Y no hay consuelos que valgan, no hay fórmulas mágicas para superarlos o para decir "basta".

La película me pareció fuerte, me dejó un poco devastada. Estoy en desacuerdo con la línea de uno de los personajes que dice "esos monstruos, nos arrebataron a nuestra hija", aunque supongo, que si un familiar mío hubiese muerto en el 9/11 también lo odiaría. Hey, no me juzguen, soy mortal y la mortalidad implica la capacidad de albergar sentimientos políticamente incorrectos. Así como creo que muchos musulmanes odian a profundidad a los estadounidenses porque llegan a bombardearles las ciudades y a matarles los padres y los hijos. En fin, me desvío. A lo que voy, es que no era necesario puntualizar lo de "monstruos", porque es tan terrible que tu hija muera en un ataque terrorista, como que una bomba tirada desde un avión mate a familias enteras. ¿Vale?

Fuera de eso, la película es el mero hit. La alternativa base para todos los que no quieren ver la misma película de terror del año pasado, nomás que "más sangrienta" o la comedia donde la adolescente se queda atrapada por error con su ídolo de la juventud en una isla desierta. Si viven en ciudades pequeñas donde el estreno del siguiente año, es "Lo que el viento se llevó", vayan al cine. El resto, puede conseguirla en su videoclub de confianza.

Les dejo el videito: