Mi mamá tenía una amiga muy rica. Yo no sabía exactamente que nosotros nos ubicábamos del lado más bien proletario del planeta, pero cuando fui a su casa intuí que nuestra vida no era similar de modo alguno. Además de tener florituras doradas donde no eran necesarias (incluyendo los apagadores de las recámaras), su recámara tenía una cámara de postes, un diván dorado, alfombra blanca y un espejo que iba de lado a lado de la recámara.
Mi mamá y su amiga se pusieron a platicar de no sé que cosas, alguna arbitrariedad sobre los hombres y lo infelices que son, que es el tema del que hablan casi todas las mamás con las amigas y que no quieren que uno escuche.
Para que yo no escuchara me pusieron la película de La Misión.
Corte a: tengo un trauma con la música de esa película.
La historia de un sacerdote buena onda que trata de mejorar la vida de indígenas con grandes valores morales, la trasnformación de un "pecador" encarnado por el santísimo Robert De Niro y la maldad de las instituciones.
En una de esas, hasta podría ser una película pro-hippie si no fuera porque es una producción inglesa.
La Misión es LA película por excelencia para demostrar que el género humano no vale nada. Seguro la rento hoy o mañana. Además, sale mi amor Jeremy Irons y todos mueren al final. ¿Qué hay mejor que eso?
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