Estimados señores y señoras, señoritas, niños y viejecitos del mundo: cuando la gente es imbécil, uno debería poderles responder lo que se merecen. Pero no, uno calla y se le queda la ironía atragantada en el cogote, ahí, rezumando la observación pertinente sobre la locura del interlocutor. Los siguientes ejemplos de la vida real (como programa de televisión abierta dirigido a señoras cuarentonas) me ocurrieron a mí y las respuestas que no pude dar.
Interfecto: "A mi ex, la seguían un chorro los hombres".
Respuesta adecuada: "Porque se le nota lo zorra desde un helicóptero".
Respuesta dada: "Muy bien".
Interfecto: "Es que mi ex, era muy guapa".
Respuesta adecuada: "Por eso la comparaste con un travesti brasileño".
Respuesta dada: "No tengo el gusto de conocerla".
Interfecto: "Mi ex, es muy superficial, ignorante, infantil, egoísta, caprichosa, la odio".
Respuesta adecuada: "Y por eso decidiste abrirla de piernas, embarazarla y casarte con ella".
Respuesta dada: "Creo que ahora lo ves así, pero en algún momento quizá le viste otras cualidades".
Parte omitida de la respuesta dada: "como su zorrez".
Interfecto: "Mi ex tenía muchos pretendientes".
Respuesta adecuada: "También los tiene Niurka, ¿cuál es tu punto?".
Respuesta dada: "No la conocí."
Interfecto: "Mi ex era muy arreglada".
Respuesta adecuada: "Ay, corazón, tu confundes arreglada con el look de portada de la TV Notas".
Respuesta dada: "muy bien".
Interfecto: "No soporto a mi ex, hablaba pura pendejada".
Respuesta adecuada: "Tú también".
Respuesta dada: "Tú también hablas ocasionalmente de cosas sin mucha relevancia".
Respuesta honesta: "Abre un blog sobre tu ex, yo abriré uno sobre ti y podemos favoritearnos comentarios".
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