19.6.08

La vida que se va, la chica más triste en jamás sostener un martini y el cielo vainilla

En toda historia hay momentos que se pueden calificar como "definitorios". Es lo que hace que la trama sea más o menos interesante. Todo aspirante a escritorzuelo sabe que a su protagonista le va a pasar algo bueno, algo malo y que después tendrá que decidir para así llegar a su final feliz o infeliz (depende del humor del autor).

Vicente Leñero tiene un libro maravilloso que se llama "La vida que se va", en el que la protagonista relata su historia girándola cada vez que tuvo que tomar una decisión. Así, decide huir con el hermano de su marido y convertirse en la esposa de un pianista mientras ella traduce, o bien, etcétera. Como lo relató Bestiaria en alguna ocasión, las mujeres somos especialistas en soñar despiertas, en pasar horas definiendo como hacer factible la fantasía. De ahí, viene lógicamente la relación de esta chica, y la peli de Tom Cruise (quisiera ser muy culta e indie como el resto de la humanidad para decir que vi "Abre los ojos" y que me gusta mucho más, pero... bueno, si mi abuela tuviera ruedas sería bicicleta): también él decide y regresa a un punto determinado para cambiar su historia.


Me gustan ambos por la idea de volver sobre tus pasos y tomar un camino distinto. Si es fuera el caso, o estuviera al alcance de mis posibilidades habría explorado ya un par de matrimonios (y sus divorcios, estoy segura), una estancia anual en Barcelona o buscaría volver de la Gran Bretaña sin las manos vacías.


Quizá porque todos tomamos decisiones con la idea de que es la mejor opción posible, y en sí, no pierdes nada, como me lo dijo zmx80 la tarde en que le confesé que no me daba la real gana irme a España, pierdes lo que todavía no sucede, lo que no pasa. ¿Entonces? Ahhh, no pierdes. Al contrario: ganas las fantasías baratas de haber decidido otra cosa. Las noches en vela imaginando que tendrías un perro, que desayunarías sushi, que caminarías por las calles de Londres con tu capucchino en una mano, y el Economist en la otra. Ja.

Afortunadamente uno no tiene conciencia de estas cosas, al final, son tantas las decisiones que uno toma, y cualquiera de ellas puede arruinarte el destino. De eso hablaba Milán Kundera en "La insportable levedad del ser". Y es que decidimos sobre bases tan precarias, basándonos en casualidades, en accidentes, en creencias infantiles.


Besitos fonkis.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro.
Uno decide según la información y la importancia que le da a ésta en su momento.

Es imposible tener toda la información y tiempo para procesarla. Por eso nos equivocamos...

y qué con eso? No nos hace nada especiales.

Ni siquiera darnos cuenta de ello. Especiales si pudiéramos evitarlo.
Pero no, verdad?

Saludos =)

Anónimo dijo...

" Life's simple, you make choices and you don't look back. "

Unknown dijo...

Quizá no nos equivocamos. Porque al final, en un camino en el que es imposible mirar atrás, se plantea la posibilidad de que era el único camino. Así, técnicamente no hay errores. Saludos =)

Sleeping weasel: ohh, but you ALWAYS look back.

Lilián dijo...

Primero: el comentario que se va por la tangente.

No quiero ser "culta" ni "indie" (énfasis en las comillas que minimizan los términos), pero Vanilla Sky JAMÁS le llegará al nivel de profundidad y calidad histriónica de Abre los Ojos. Réntala, anda. Eduardo Noriega está OCHOCIENTAS MILLONES DE VECES más guapo que el Cruise. Aunque digan que es gay y blah.

Y sí, obviamente ƒthe saddest girl to ever hold a martini.... Pero esa línea de "había una diferencia en mi sueño". "¿Cuá?". "En mi sueño no llovía".


Parar morir.




Y en cuanto a las decisiones, no recuerdo dónde vi, leí, o deduje que la vida no es más que la sucesión de decisiones que tomamos. Todo es una decisión, desde el platillo que escoges del menú hasta el plan de vida que te planteaste. Esa frase de Sleeping Weasel es FANTÁSTICA.


Y creo que hay un placer muy morboso en tomar una decisión fatal y CAGARLA con todas las de la ley. Nada más visceral, nada más placentero que descubrir que tomaste la decisión equivocado. Que, a fuerza de vivir, llegaste a tomar las riendas de esa manera.

Unknown dijo...

Jijijiji... la verdad nunca vi "Abre los Ojos", quizá un día la vea. Pensé que nunca vería "Vanilla Sky", pero lo hice por accidente. A veces, las mejores cosas de la vida suceden así. O quizá sea como los ciegos que jamás sabrán lo que es perder el atardecer porque nunca lo han visto. Si se da la ocasión (es decir, que la encuentre en mi videoclú de confianza), la rentaré. Os lo aseguro.

Y sí: hay un placer blasfemo en cagarla. E insisto: el camino al final se construye sobre lo que decidiste. Al final, si lo piensas bien, no hay otro camino. Sólo tú pudiste haber decidido tal o cual cosa.

Rodion dijo...

(Yo sí, sigo desenado la plática geek y profunda. Citar a autores rusos y rockeros de Seattle.)

A dice, lo que nos pasa es lo mejor que nos pudo haber pasado. Y el hecho de que lo pueda decir después de la muerte de su padre, dice TODO de su convicción y fuerza para vivir.