Yo culpo a la televisión. Cuando era niña, la televisión abierta ofrecía infinitas posibilidades para enloquecer sin sentido, de hecho, me sorprende que no esté aún más enferma y psicológicamente dañada de lo que estoy.
Tomemos el caso de Remi, la caricatura del niño que todo lo que tocaba se moría. Era como Harry Potter, pero sin poderes mágicos y sin un enemigo mortal, a menos que contemos al Señor Vitalis como tal. Remi era un niño huérfano de padre que estaba en busca de su madre, a la que nunca encuentra. En sus travesías encuentra a un señor que lo golpea, lo mata para quedarse con su mono, llamado "Corazón Alegre" que se muere; luego conoce a un viejito bueno que sí lo quiere y se muere. Tenía un perro blanco que ¿adivinan? también se muere. Ser amigo de Remi era lo peor que te podía pasar: seguro te morías o te daba lepra o te vendían como esclavo.
Después de Remi, pasaban Candy Candy, el eterno drama de otra huérfana (en los ochenta nadie tenía padres) que crece en el hogar de Pony junto a su mejor amiga Amy. Cuando le ofrecen adoptarla ella piensa en que dejaría sola a su mejor amiga, así que dice que no quiere que la adopten. ¿Qué hace su amiga para compensárselo? Decide ser adoptada ella y la deja sola. Luego la adopta una familia que la trata peor que el Señor Vitalis a Remi, pero encuentra el consuelo en la amistad de su amigo Antony, del que también se enamora. Todo era perfecto, pero Antony se cae del caballo y se muere. Y así, ad nauseaum.
Así que nuestras primeras impresiones de la vida establecen que todo lo que puede salir mal, saldrá mal. Pero, ustedes dirán: había otras caricaturas que no eran telenovelas, ¿no?
Sí, pero no eran mejores.
Tomemos, por ejemplo, a Los Caballeros del Zodiaco, empeñados en salvar de no sé que peligros terribles a una mujer de pelo morado que se la pasaba toda la vida tirada, rezando o a punto de ahogarse. Cuando por fin conseguían salvarla, no pasaban ni veinte minutos cuando alguien se la robaba y otra vez tenían que empezar de nuevo. A Saori deberían ponerla en un lugar seguro bajo llave y jamás de los jamases dejarla salir, sólo se metía en problemas.
Era casi como "Calabozos y Dragones", en cada capítulo estaban a punto de lograr regresar a casa y por una u otra cosa se tenían que regresar. Y se regresaban todos, nada de "pues ve y te esperamos", no señor, todos estaban atrapados en un círculo del eterno retorno.
De esas dos caricaturas aprendimos: a) las mujeres sólo saben meterse en problemas absurdos y b) no importa lo que hagas, es imposible salir del hoyo.
Ranma y 1/2 se convertía en mujer si le caía agua, las tortugas ninja vivían en las alcantarillas con una rata gigante, los gatos samurai hacían pizzas y Fenomenoide tenía "mente de salchicha y mucho chocolate". ¿Qué clase de ejemplos puede sacar uno de ahí? ¿Viajar a Washington DC cuando no hay nada en la TV? He-Man tenía doble personalidad, igual que su hermana gemela She-Ra, ¿qué demonios era Orco?, ¿qué pasó con Tuxedo Mask? ¿por qué Afrodita tenía cohetes en los pechos? Yo confieso que nunca superé que sustituyeran a Afrodita por el adefesio horrible que lanzaba el "rayo escarlata" y que moría de celos de Sayaka Yumi. ¿Por qué el barón Ashler era hombre y mujer? Todo era un sinsentido, pero era lo máximo ver a los Halcones Galácticos, a los Thundercats, los Picapiedra y los Supersónicos. Pero no me pidan coherencia. Para mí, todo lo que puede salir mal saldrá mal, a menos que tengas aleaciones metálicas o provengas de otro planeta, casos únicos en los que triunfarás pese a todo, pero como no, pues no.
1 comentario:
Es posible. Y no sólo ella: también el mosquito que no te deja dormir.
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