4.8.10

Ay dolor, ya me volviste a dar

Me encantan las canciones doloridas. Yo sé que estoy mal, que tengo problemas y que debería ver al especialista indicado al respecto, por lo menos tres veces por semana y tomar pastillas de colores, salir al campo y cuidarme porque estoy "delicada de los nervios".

¿Recuerdan esa etapa previa a la popularización de la psicoterapia como una actividad recreativa aceptable en la que a las señores histéricas se les refería como "delicadas de los nervios"? Ahora ya nadie cuida sus "nervios", simplemente llamas a tu psicólogo de confianza y haces una cita clandestina que anotas en tu agenda como "Dra. ___" o "Cita"; les avisas a tus conocidos que no contestarás el teléfono durante el espacio aproximado de una hora y preparas tu cuota semanal. El problema es que mi Dra. ____ dijo "estás muy bien de tus nervios" y me despachó al mundo real con todos mis traumas inventados y sin pastillas azules. Una lástima: aparentemente tengo que ser madura al respecto y comportarme como el ser pensante que se supone soy. Pero luego vino Steve Jobs y arruinó todo. T-O-D-O.

Uno era muy feliz escuchando el radio o el último disco que había comprado o grabado pirata y traía en el carro y ya. La locura se reducía a 13 tracks y los éxitos poperos del momento. Pero ahora, ahora el iTunes pone toda la locura presente, pasada y futura al alcance del shuffle. Uno puede pasar de un feliz momento de ñoñez patrocinado por Regina Specktor cuando aparece la canción dolorida de la adolescencia, con sus guitarras eléctricas, sus temas demodé, sus cursis lyrics, su poesía barata, sus pretensiones fuera de contexto y entonces, uno vuelve a sufrir.

De repente ya no eres el adulto responsable que twittea en las horas laborales, eres una mocosa de 14 años llorando en el techo de la casa de sus abuelos porque tu prima (de 12) te bajó al galán.

When you took everything, said you took everything from me...

Estranged de Guns n' Roses me remite a la desesperación que sentía de tener 14 años y no saber como reaccionar ante las cosas que me pasaban, intuyendo que no eran tragedias reales, sino meros episodios que algún día podría contemplar desde el tedio que trae consigo la madurez y calificarlos como situaciones "sin importancia"; sin embargo, me entregaba con inusual y mórbido placer a los sufrimientos pajeros de amor que creía me apartaban del mundanal ruido: porque yo sufría señores. Mi prima me podría haber bajado al ligue vacacional, pero yo tenía algo infinitamente mejor: la pretensión adolescente del dolor. Ajúa.

Young at heart and it gets so hard to wait,
when no one I know can seem to help me now
Old at heart but I musn't hesitate
if i'm to find my own way out.

A la fecha, no puedo escuchar esa canción sin sentir que se me remueven los dolores ficticios o no de las relaciones pasadas. ¿Qué es lo que más me gusta de Estranged? Que no promete desenlaces felices o trágicos. Simplemente asume que esta cuestión que te molesta, hace sufrir o confunde, va a pasar y que seguramente, algún día vas a entender que demonios fue lo que pasó.

So nobody ever told us baby how it was going to be
so what will happen to us baby?
Guess we'll have to wait and see...

Y usa la palabra "baby" y eso me sigue pareciendo ampliamente ridículo, pero en los noventa no era ridículo y tampoco era ridículo salir a cantar en calzones de lycra. El punto es que finalmente, entre sus larguísimos 9 minutos con 24 segundos, a mí siempre me pone un poco nostálgica, porque me remite a que no sé nada, no soy capaz de querer a nadie, y me vuelve la añoranza infantil de querer conocer a alguien a quien quiera más de dos semanas, alguien en cuyos ojos real y auténticamente perderme. Yo quiero un gran amor de la vida, pero siempre me doy cuenta de que me engañé a mi misma. Quizá el paso siguiente, el otro... el otro.

When I find all of the reasons
maybe I'll find another way, find another day
with all the changing seasons of my life
maybe i'll get it right next time.


Y tiene "delfines". Sic. Lo peor de los noventa fue el amor enfermizo que de pronto todo mundo sintió por los delfines.

Lo bueno de los noventa es que fumar era una actividad nociva para la salud que no implicaba discriminación. Uno podía fumar en todos lados, y Slash fumaba y la higiene personal era muy poco valorada (bueno, eso no era tan bueno). Me encantaría decir que los noventa apestaron, pero fueron los años de mi dorada idiotez (a.k.a. pubertad). Y uno podía cantar canciones doloridas de amor que en realidad no eran doloridas, sino una madura reflexión, pero al final sí eran de puro y auténtico dolor.

I'll never find anyone to replace you
I guess I'll have to make it trough
this time, oh this time, without you.

Con perdón de ustedes, me siento mal de "mis nervios" y voy a ir a cortarme las venas con una galletita de animalitos que encontré en mi cajón de las camisas de franela.

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