Yo no sé si el terminajo exista, pero una propuesta para cualquier asociación de psicología, hecha con toda la honestidad de mi corazón es que se den una vuelta por twitter o por el blog de su preferencia y comiencen a dar terapia gratuita.
Lo que más anuncia la gente en su perfil de Twitter no es su ocupación, lugar de procedencia, género o preferencia musical. No señores, eso es tan demodé, tan siglo pasado, tan común y corriente. A los afectos al microblogging lo que les apasiona es parecer casos clínicos.
Que parezcan casos clínicos de estupidez, es otra cosa.
Y así tenemos que todo mundo, invariablemente es "bipolar", tiene "pedos psicológicos". Las mujeres (en mi experiencia) disfrutan mucho diciendo que tienen "problemas". Su problema principal es que su vida es tan aburrida, que tienen que ponerse creativas para despertar el interés. Como dijo @gonzalopolis en algún tweet: "Generalmente la gente que se dice bipolar es solamente mensa, no se apuren". Ser bipolar hoy, es como estar deprimido en 2002. En 2002 TODA la humanidad y las mujeres sin novio tenían depresión. Era la excusa perfecta para tirar hueva, moquear un rato viendo malas películas y posponer (que palabra tan horrenda) eso que la gente llama "tomar las riendas de la propia vida" y que en realidad significa dejar de hacerse güey. Pero descubrieron que luego sí les gustaba bañarse e irse de peda y tener alguna relación significativa, así que decidieron que ahora eran bipolares. Con el plus incluido de que te puedes portar como un perfecto mequetrefe y decir "ay, es que soy bipolar". Tomen a un perezoso promedio del 2002 y añádanle cinco gramos de cinismo y actitud jodevidas y tarán: ahí tienen a su bipolar del tuirer.
No que yo no diga que la bipolaridad es un desorden serio. Lo es, al igual que la depresión y no deseo que nadie lo padezca. Pero así como hay personas hipocondríacas que viven con la creencia de que tienen una enfermedad grave basadas en la interpretación de ciertos síntomas; la popularización de los desórdenes de la personalidad ha degenerado en que ya cualquier hijo de vecino con acceso a internet se autodiagnostica bipolar, depresivo, limítrofe, obsesivo compulsivo, psicópata, sociópata, etcétera. Y la verdad es que nomás están buscando una excusa para ser unos... hijoeputas. Tal cual. La morra quiere utilizar al bato a su antojo: "es que soy bipolar". Me da mil flojera afrontar que el bato se fue con otra porque así es la vida "tengo depresión". No tengo los más mínimos modales y actúo como un infeliz ante otra gente "soy sociópata".
Es cierto, todos tenemos nuestras tendencias enfermizas, pero nos permiten vivir bien, arruinándole un poco el rato a los demás pero distamos de ser caso clínico. No obstante, interesante sería dejar de verdad de hablar a cualquier tarado que define los encantos de su personalidad como enfermedades mentales, porque si no las padece, cuando menos nos advierte que inteligente no es.
1 comentario:
a eso de que tengo depresión y que soy obsesiva compulsiva por favor agrega que soy dependiente, indígena y gay... :D y también hipocondriaca
Publicar un comentario