21.11.11

Día 30: Uno para salvar vidas y la explicación

Personalmente soy de la idea de que cualquier libro puede salvar una vida; un buen libro, en el momento indicado. Creo que también hay libros que te destrozan la vida si los lees en el momento incorrecto. Leer "Cumbres Borrascosas" cuando andaba arrastrando la cobija por un bato, me ayudó mucho a poner en perspectiva que era lo que sentía. Leer "El Evangelio Según Jesucristo" me resultó sumamente emotivo y me hizo volver a asomarme a un templo.

Cada lectura, creo yo, tiene un elemento personal. Uno no lee lo que el autor escribe, uno lee lo que uno necesita escuchar: por eso, mi género predilecto es la novela, porque universaliza una emoción, una vivencia puramente humana y la detalla de forma que uno puede sentir empatía por el otro. Quizá no entenderlo, pero conmoverse junto con él. Decir "sí, ya, no sé de que soy culpable pero lo soy"; o comprender la sutil lucha de una mujer que siempre aparentó ser tonta, para conservar su matrimonio aún a pesar de la felicidad de su propio esposo; entender el cinismo y la desesperación de un Octave que se embriaga por las calles de Moscú o la ternura que une a dos personajes disimiles tan sólo porque necesitan tanto sentir ternura el uno por el otro.

A mí, en lo personal me encantan las distopías. Me gusta 1984 de George Orwell porque me parece que es un libro muy humano. Muy depresivo, pero que termina con una gran apología.

Al final, somos tan humanos, tan esclavos de nosotros mismos, de nuestras necesidades y de nuestros temores, que no podemos culpar a otros, tampoco podemos vivir culpándonos o mintiéndonos a nosotros mismos.

1984 fue el libro, del que aprendí que a veces uno actúa mal porque quiere hacerlo, y que está bien, que está bien no ser un héroe, y no ser siempre perfecto. Y supongo que para mí fue una experiencia que me resultó liberadora. No es un libro ameno, la historia de fondo es altamente deprimente, pero como mencioné al principio, cada libro te habla de una forma diferente y este libro en particular a mí me permitió afrontar ciertos demonios sobre la perfección propia que no siempre me dejan estar en paz. Este libro me dijo "está bien estar mal". Y al hacerlo, creo que sí, me salvó un poco la vida.


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