Pero sucede que no es así. Uno se queda con sus tristezas y nadie, nadie puede compensarlas, ni siquiera tengo ánimos de ir con LA amiga, o con mi mamá, o venir a este mi blog (me encantaría decir que es suyo, pero miren, todos estos días que no escribí, ustedes tampoco lo hicieron, así que como que no tienen mucha opinión al respecto) y describir paso a paso que fue lo que sucedió, aunque aún puedo escribir que es lo que siento y...
Estoy arrepentida, que creo genuinamente que es el peor sentimiento en el universo. Me arrepiento una y mil veces de las decisiones que tomé, de los recursos que invertí (tiempo, dinero, cariño). Me arrepiento de haber puesto lo mejor de mi parte, y recibir ... ¿migajitas? ¿evasivas? ¿falta de compromiso? ¿mentiras?
De todo esto, únicamente saco en ganancia una cosa: la decisión adulta es mandar al demonio a aquellas situaciones que constituyen un peso muerto, que te hunden con sus complejos y sus traumas.
No, yo no creo en "demonios", tampoco creo en los "amores trágicos". Eres material para una relación saludable o no. Y no voy a poner mi salud mental en la línea para condescender con la inmadurez de otra persona. Y sí me duele, pero no me voy a hundir por alguien más.
Eso.
3 comentarios:
Me agrada tu estilo.
Bravo. Me uno al coro. Pongámonos a trabajar.
Me siento tan así, en el peor año de mi vida, primero perdí a mi mamá y ahora lo perdí a él después de 5 años... mi salud mental en un hilo...
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