Ejem.
El 2011 ha resultado desconcertante, por decir lo menos. Al comienzo de enero el panorama era medianamente promisorio e inclusive febrero fue un buen mes. Al menos comparado con otros febreros. Solo hubo una diferencia de opiniones con el objeto de mi afecto pero se ponderaba que un resultado favorable a mis intereses estaba por darse en un plazo de dos meses. Y luego a le detectaron un carcinoma ductal infiltrante de grado 1 a mi madre: la pesadilla me hizo viajar a Puebla, donde sorpresivamente (al menos para una servidora, que siempre he batallado para creer en los "otros") fui recibida con una cantidad inconcebible de amor por parte de nuestra familia.
Fue un verdadero recurso de consuelo y paz poder contar con ellos.
En junio mi familia materna, luego de una decena de vueltas al sol plagadas de malos entendidos y distanciamiento, se congregaron para celebrar la fiesta de mi prima P. Vino mi madrina de bautizo y la mujer que adoro casi tanto como a mi propia madre: fue impactante verla no poder caminar bien, sabiendo que fue una mujer tan fuerte e independiente, tener que presenciar su miedo para levantarse de la silla y al mismo tiempo reconocer que ese carácter que muchas veces me enorgullezco en haber heredado de mi abuelo, en ella constituye una fuerza que la lleva a tener mejor ánimo que yo para enfrentar la vida, con todo y que mi vida no tiene grandes situaciones que enfrentar.
El lunes pasado fue desconcertante. Por primera vez en mi vida no me emocionaba la perspectiva de mi cumpleaños. Aunque antes de irse mi madrina me dio mi obsequio, curiosamente la primera persona en felicitarme fue mi jefe, el segundo fue una persona muy querida, de quien no esperaba volver a tener noticias. Me obsequiaba el soundtrack de La Pesadilla Antes de Navidad en alemán. La siguiente persona en felicitarme fue mi madre y a las nueve a-eme una llamada de tres minutos. Me llamaron O y LA amiga, GAI y el amigo cuya amistad se resquebrajo en agosto del 2010 vía aituns me obsequiaba una canción de The Boy Least Likely To.
Todos los demás lo olvidaron.
LA amiga dice que cumplir años no es ningún logro digno de reconocerse, de modo que no le ve el punto a celebrar, mucho menos a esperar que la gente le brinde a uno obsequios u atenciones.
El cumpleaños de mi madre fue diferente: ella estuvo triste pero al mismo tiempo la familia estuvimos con ella y genuinamente creo que tuvo muchos momentos de felicidad, hasta que al final del día reconoció que lo pasó genuinamente bien.
Supongo que la vida es esto: ser feliz inclusive cuando no recibes lo que esperas y dar cuando en realidad quisieras recibir. Supongo que hay momentos tristes que se mezclan con los momentos alegres, y tal vez es lo que me toca aprender en este 2011, o en esta etapa.
A entender que la felicidad no es completa, pero que hay que aferrarse a ella.
1 comentario:
Óyeme! yo también te felicité eh? que aunque ni nos conocemos jajaja te lo desee con toooodas mis ganas de decir Feliz Cumpliaños.
Mi mamá se fue, hace 2 meses, aún no me encuentro, no sé si pase, disfruta mucho a la tuya, los cumpliaños son LO DE MENOS.
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