8.6.11

El desaire y descalificación

En la mañana mi mamá entró a la recámara y a mi comentario de que dejar de hacer ejercicio es una cuestión de hábito (entre menos ejercicio hace uno, menos quiere hacer) y me respondió con un tajante "es que nunca has tenido disciplina para nada".

Ahhhh, el bonito poder destructivo de las palabras. Ahora bien, yo quiero destacar que no es que mi mamá sea un ser cruel, lleno de juicios y descalificaciones (como la tradición católica implica que todas las madres deben ser), sino que simplemente yo le di la pauta para el desaire. Nada me costaba mantener cerrado el pico sobre que no fui a nadar y hablar del clima, la volatilidad del precio del petróleo en miras a la reciente reunión de la OPEP o la crisis de deuda griega. No, señores, yo abrí mi gran bozal y le proporcioné los argumentos para su comentario.

Que a la postre yo lo encontrara hiriente, tampoco es enteramente su culpa.

Lo que me recuerda un episodio del fin de semana con el gran amigo de la infancia: a la 1 de la tarde del domingo, recibí un SMS en el que me preguntaba el plan para mi tarde. Mi plan para la tarde, fue, aprovechar las lánguidas horas de tranquilidad para lavar ropa, planchar y arreglar mi cuarto. Vi el celular a las 9 de la noche y envié un "acabo de ver tu mensaje, me pasé el día lavando" y fue respondido con un tajante "sale, no necesitas explicar que no te importa mi amistad".

Puntualicemos:

1. Yo tengo celular no para su comodidad sino para la mía. Cuando yo mando un mensaje lo hago porque yo quiero mandar un mensaje, no porque me interese que ustedes me respondan... lo que me lleva al punto número dos.
2. Si quieres una respuesta marca. Cuesta 1.15 el minuto y 90 centavos el mensaje. No sólo es una decisión que económicamente tiene sentido, sino que además denota interés.
3. Responder de forma grosera no derivará en que quiera contestar los mensajes.
4. Yo soy morra, yo hago dramas. Yo tengo más dramas en mi cabeza que toda la producción griega de tragedias así que no me vengan con sus cosas porque así como hago mil dramas también sé que los dramas dan hueva. Y que la gente que se tira al piso diciendo "yo sé que no te importo" sólo logran que... te importen menos.

Misery likes company... but company usually doesn't like misery.

Así que por favor, yo no le haré un drama a mi madre tratando de defender que sí tengo disciplina por ejemplo, para ver televisión, y ustedes no me harán un drama retrospectivo porque no respondo un correo.

El mundo sería un lugar más feliz si la gente fuera menos azotada. Y se los dice una azotada profesional.

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