Del hospital llamaron 2 semanas después para decir que era urgente recoger los resultados (fue un hospital público, así que no es como que revisan las mastografías el mismo día). Mi mamá y yo, vimos las placas y dijimos "ahhhhh" pero no nos preocupamos, por si las dudas sacamos una cita con un oncólogo para el día 14 de marzo.
El 17 de marzo operaron a mi mamá para sacarle un carcinoma ductal infiltrante y 16 ganglios de la axila.
La mayor ironía de estar vivos, es que estamos tan acostumbrados a estarlo que olvidamos que somos mortales. Creemos que la vida es esa cuestión garantizada, que estará ahí para siempre. Y es sano que sea así porque de otra forma terminaríamos todos en suicidios colectivos, a fin de cuentas, en el largo plazo todos estamos muertos.
Pero no sé. Siento que algo cambió. No sé que es. No me siento más sabia, ni más optimista y el sábado tomé cerveza con singular alegría y me fumé un cigarro mientras escuchaba a Molotov en el Corona Fest del pueblo. Pero el mundo parece movido 30º. Me siento como aquel cronopio que se levanta, busca la llave en la mesilla de noche, la mesilla de noche en el cuarto, el cuarto en la casa y ahí se detiene porque necesita la llave para salir de la casa y buscarla en la calle.
Algo no encaja y me siento rota. Y es egoísta y estúpido sentirte rota cuando tu mamá es la enferma y no tu, y eso habla de tu infinito egocentrismo. Pero me siento rota. No triste, ni enojada, ni tengo rabia contra la vida o creo que todo terminará mal. Por el contrario, creo que todo terminará muy bien, que es sólo otra cosa que pasa y que es uno de los riesgos de estar vivo. Pero me siento rota.
5 comentarios:
En diciembre a mi tía -que es como mi madre- igual le diagnosticaron cáncer. Desde entonces me siento como en una lavadora, girando sin poder detenerme de algo. El mundo se mueve y todo sigue igual, menos tú.
Dreide la muerte, las enfermedades, todo parece lejano solo hasta que te toca a vos, es creer que gozamos de una inmunidad absurda solo porque somos nosotros, como si el universo nos debiera algo, aunque en realidad no nos debe nada, todo siempre cambia por un tiempo, pero luego vuelve a la normalidad.
un abrazo :)
Yo llevo doce años viviendo con cáncer; tengo veintiocho.
Dos veces he tenido que interrumpir mi carrera para recibir tratamientos quimioterapéuticos, de los que cada vez emerge una versión mía más sana, sí, pero más maltrecha.
Y hoy, que escribo desde mi casa y no en mi trabajo, me siento angustiosamente deprimido, y temo que ésta sensación sea un síntoma de una nueva metástasis.
Entiendo muy bien tu percepción de ruptura, de desprendimiento del mundo, y extravío de los cánones que antes te servían de bastión. Por todo ello te extiendo mis sinceras condolencias.
Valora dos cosas, empero: una, que no eres tú quien es víctima carnal de la enfermedad; dos, que aparentemente tu madre padece tu tipo de cáncer del que puede recuperarse por completo, no todos tenemos esa suerte.
Saludos.
Neurotic Marianita:
Es exactamente la metáfora que no fui capaz de encontrar por mi misma. Todo gira demasiado rápido y ya no razonas, sólo reaccionas porque no tienes tiempo, ni cabeza para nada más.
Campanula:
Justamente a eso me refería. A lo frágil que somos, pero lo importante que es creer que no es así para seguir adelante.
León:
Valoro saber que es un tipo de cáncer curable y en una de sus primeras fases. No sé si decir que me da gusto que no sea yo la enferma, aunque es evidente que jamás he peleado por mi vida contra una enfermedad.
Espero que no sea lo que temes. Un abrazo muy fuerte.
Un abrazo fuerte fuerte para ti. El mundo se acomodará otra vez ;)
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