29.10.10

Las doñitas pegonas

Lunes, miércoles y viernes voy a nadar. El día de hoy la señora con la que comparto el carril tuvo a bien golpearme no una, ni dos, sino tres veces. Dos de las cuales fueron de frente. La semana pasada, además, me golpeó una pierna con las paletas e invariablemente invade el espacio del carril al nadar por en medio en lugar de hacerlo pegada a la orilla para permitir el tránsito de otros nadadores (hoy sólo éramos ella y yo, pero normalmente somos de 4 a 6 personas por carril).

Los compañeritos del carril ya la conocemos, sabemos que cuando viene uno tiene que quitarse y nadar con sumo cuidado, porque además de no tener el menor sentido de la ubicación, es una "doñita" y uno debe respetarla.

A ver gente... uno no puede ir así por la vida. En serio. A mí muchas veces me han dado ganas de agarrarla de las greñas y decirle "óigame, no la friegue, todos estamos aquí por salud, deporte, egocentrismo o mera fuera de voluntad y tenemos derecho a nadar sin que su mala educación y rudeza nos lo impidan".

He aquí que yo seguramente peso lo que su lonja del brazo, así que hacer lo anterior seguramente derivaría en que me metiera más golpes, ahora sí, intencionales. Los hombres no le pueden decir nada porque pues ella es "mujer". Y por eso, señores, no por machismo, es por lo que los hombres no aman a las mujeres.

Óquei, admito que lo anterior lo saqué del título de un libro que he visto en manos de numerosas personas de distinta índole y clase social, pero que desconozco si se trata de feminismo, superación personal o novela del corazón.

Pero de verdad, mujeres del mundo, es de pésimo gusto que salgan con este tipo de arbitrariedades a estas alturas del partido: el ser mujeres no les autoriza de modo alguno a ser rudas, groseras y descuidadas con los derechos del resto de las mortales. Tampoco sus canas o su estado de gravidez. Ciertamente, es una monserga tener que sangrar de 3 a 5 días cada mes y los cambios hormonales que ello conlleva, pero el resto de los mortales no tiene la culpa.

Las mujeres que utilizan su género como una excusa para abusar de los demás me parecen deleznables. Yo quiero tener derechos por ser mejor persona y no pisotear los de los demás tan sólo por tener un doble cromosoma equis. Finalmente sí terminaré pisoteando los derechos de alguien, pero al menos quiero que sea no intencionalmente y jamás por "ser mujercita".

2 comentarios:

SIETECUEVAS dijo...

Si quieres te presto los libros, son tres: los hombres que no amaban a las mujeres, la muchacha que soñaba con un galón de gasolina y un cerillo y la princesa del palacio de las corrientes de aire. A mi me gustaron :) incluso tengo mi playera que dice: "I'm a regular bitch".

Unknown dijo...

Cineto: yo creo que todos zapeamos al del carril de al lado al nadar, yo he golpeado y me han golpeado. Una vez inclusive me nalguearon... aunque reconozco que en esa ocasión sí consideré ofenderme, pero luego recordé que necesitaba mejorar mi tiempo y ue ello olvidé. Tu comentario me hizo recordarlo y espero que el culpable se sienta mal por el hecho. Nunca he sido buena, amable o madura.

ÍO: No entendí lo de regular bitch. ¿Sí están chidos o son otro Crepúsculo? Confío en ti.