12.1.10

Diccionario inútil para la posteridad: Name Dropping

La siempre útil Wikipedia ya tiene su entrada al respecto. Pero nosotros podemos hacer la nuestra, porque nos da la gana. Tarán.

Name Dropping: se refiere a la práctica de mencionar de forma innecesaria, nombres, marcas o elementos para subrayar una condición de superior jerarquía social.

No confundir con los guiños que se pueden realizar en literatura para contextualizar un entorno, como en el libro "Los Diarios de Nanny" donde la mención de marcas es necesaria para dar una idea del mundo en que viven los X, por citar un ejemplo, de los muchos que no se me ocurren.

El problema con el individuo que recurre a esta práctica es que resulta molesto. Yo quisiera llorar de desesperación y cansancio cada que a _____ se le ocurre hacernos las descripciones de las remodelaciones de su hogar: "mandé hacer cortinas de seda cruda bordada importada de Francia (...), voy a poner mármol sobre el piso del patio porque originalmente había mandado poner un piso importado de Italia, pero ya me aburrí (...), voy a mandar hacer la comida para nuestra reunión familiar, pero no sé si pedir langosta o perdices (...), mi marido y yo nunca le compramos la ropa a los hijos en México, toda la compramos en Europa".

¿En serio? Claro que esa es la versión doñesca... pero también entre los jóvenes tiene su par. En el Tec teníamos un compañero (de trabajo, no vaya a pensar usted que un auténtico estudiante no necesitado de beca) que se la pasaba diciendo que iba cada fin a la Isla del Padre y que contaba historias inverosímiles sobre su amistad con los Sada, Zambranos y demás. Inclusive decía cosas como "el otro día fuimos a casa de Lorenzo a chupar".

A ver, nadie se va a impresionar porque traigas una bolsa "Gushi" y necesitas tener una inseguridad galopante para necesitar referirte a empresarios/celebridades/aristócratas-de-medio-pelo por su primer nombre a fin de reafirmar tu personalidad.

Pero los namedroppers siempre han existido, todos conocemos a treinta o más. Y uno mismo incurre en ello en algunas ocasiones, para alimentar nuestro delirio de grandeza, o potenciar nuestra dolorida autoestima. Lo que me motivó a escribir el post fue encontrarme un artículo en un periódico de circulación nacional en el que se incluye la narración de una mujer sobre el robo de su portátil. Quiero pensar que lo publicaron íntegro y que la inclusión de los nombres de las bebidas que tomaba eran una pretensión insulsa por parte de la lectora para demostrar que no estaba "dioquis" en el establecimiento o para darle "sabor" a su relato y no una decisión editorial. Pero el responsable de la nota, al final llama al relato "espléndido".

Los namedroppers se han apropiado de los medios de comunicación. The horror. The horror.

1 comentario:

Unknown dijo...

Mmm, no no son escaladores sociales, porque un escalador social sube. Éstos más bien viven en el limbo de sus fantasías y sueltan nombres y marcas porque en realidad, nunca pertenecerán a ese estrato social superior.