7.12.09

Mira mi desayuno

Ah, el twitter: ese pequeño espacio (140 carácteres) de anarquía en contenidos.

Ahí donde te puedes encontrar al activista político de tres pesos, al blogstar par excellence, al periodista serio y al que busca validación de un público apático.

Twitter es una gran idea: un medio que te permite mandar mensajes concisos sobre cualquier tema, sin la necesidad de establecer un contrato social.

Ejemplifico: en el messenger no puedes abrir todas las ventanas de tus contactos sociales para decirles "estoy desayunando quesadillas", o tal vez sí, pero lo más seguro es que dos o tres te bloquearan... diario. El Twitter es el máster piece de la inmediatez. Todo lo que se publica en Twitter no tiene la intención de pasar a la historia, ni de ser tomado en serio, es mortal. Porque puedes amanecer a ls 6.05 a.m. y twittear "buenos días" y a las 8:05 a.m. de ese mismo día poner "odio a toda la pinche gente estúpida, ojalá mueran muertes dolorosas", y a nadie le importa, ni vendrán a decirte "oye, pero hace dos horas dijiste que eran buenos días, rompes nuestro corazón".

No, lo maravilloso del Twitter es que a nadie le importa, nadie espera una respuesta, sólo emites: es un blabismo multiplicado hasta la náusea, donde sólo importas tú. Es la esfera del egocentrismo, la "egosphere".

Por eso es el medio perfecto para celebridades y aspirantes a serlo, para diarios de circulación nacional, para periodistas con ínfulas de reformadores sociales.

No obstante, es difícil a veces, soportar tanta tarugada, he aquí mis tres quejas tres, sentidas contra el Twitter.

  • Es altamente molesto soportar a todos los que le dan RT a todos los que le dicen algo: si tienes la desgracia de seguir a los dos involucrados te avientas el mismo twitt hasta cuatro o cinco veces, dependiendo si ambos tienen ese horrible hábito.
  • Me desconcierta la gente que pone fotografías de su comida cuando esta es altamente común: de acuerdo, todos podemos sentir un poco de envidia por los que degustan un exquisito manjar, pero una fotografía de tus huevos revueltos es más que prescindible.
  • Y detesto los hashtags políticos: todos aquellos que son la repetición absurda de un chiste local me parecen soportables, algunos hasta ingeniosos, pero que el contenido de mi timeline se vuelva monotemático con malas traducciones de refranes me repatea. Así, gacho.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

mmm pero apuesto a que no cierras tu cta twitter

Unknown dijo...

No, porque me gusta mucho, sólo me disgustan esas tres cosas. =)

Jan de la Rosa dijo...

Estoy contigo.
Nada como un #unfollowsunday para arreglar estos menesteres.

Saludos