30.11.09

Sueños

Mis sueños siempre se han caracterizado por ser raros. En general tengo dos tipos de sueños: de emociones y de percepciones.

Los sueños de emociones por lo general son como pequeñas películas en technicolor con mucho brillo y tramas impresionantemente absurdas, como ser un pan volador, manejar un vehículo hecho de ensalada, dormir en el capullo de una flor o viajar de noche por muchas horas. Son sueños que por lo general, absurdos o no, me hacen levantarme de bastante buen humor.

La segunda parte de mis sueños son los "perceptivos". Sueños en los que mi subconsciente me dice cosas que si bien, en la vida real veo claramente, no me atrevo a enfrentar. Un ejemplo claro y contundente fue el sueño que tuve la noche del sábado.

Soñé que tenía que subir una especie de playa escarpada, pero la arena era color gris y al tener contacto con la piel te escocía como si tuviera químicos, mi idea es que quizá en lugar de arena era cemento. La playa estaba llena de bichos: arañas, mosquitos, alacranes y demás insectos que se escondían entre la arena y te podían picar los tobillos. Además de ocasionar demasiada irritación en mi misma, que soy proclive a sentir ansiedad en su presencia. Para subir nadie me apoyaba, y como la playa era atificial estaba llena de cables y clavos utilizados para evitar la erosión de la arena/cemento, con lo que además de que era más difícil subir, corrías el riesgo de cortarte.

En la segunda parte del sueño estaba en una recámara de la casa de mis abuelos en la que nadie me prestaba atención porque veían la televisión, bordaban o andaban por ahí, pero sin percatarse que la cama en la que iba a dormir tenía un pedazo faltante de colchón. Adicionalmente necesitaba comprar una computadora, para lo cual iba a vender una computadora más. Pero entonces, el dueño, que me había regalado la computadora a vender para ayudarme, me la requería, diciéndome que su hermano la necesitaba y que también le diera mi colchón (al que le seguía faltando un pedazo).

Luego llovió a cántaros y sólo una compañera de la oficina se ofrecía a ayudarme.

Cuando hablaba con mi novio sobre todo lo que estaba pasando, él sólo me decía que él me había quitado el dinero y el colchón porque tenía que apoyar a su hermano, aunque lo envidiara mucho. Yo le preguntaba porque lo envidiaba y me decía que era porque él sí había encontrado al amor de su vida.

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Luego mi novio me contó el sueño que él tuvo esa noche: yo era una teibolera que lo obligaba a no actuar en contra de un pederasta.

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Somos tan felices.

3 comentarios:

Blue4 dijo...

ahhh MN sigue? ni supe...

Anónimo dijo...

a ver...como es eso del sueño de taibolera?!?!?!

Unknown dijo...

Blue: sí, sigue.

Sleeping Weasel: no supe bien, porque ese no fue mi sueño, pero creo que solo era una demostración de mi poca calidad moral.