En el 2007 también participé en el Blog Action Day, porque en aquel entonces el tema fue "El Ambiente", este año se repite en la fase "Calentamiento Global".
A dos años de distancia el problema del calentamiento global es aún más patente. Es octubre y este año la temperatura a las 2:30 de la tarde es 27 grados centígrados. Tres más que hace dos años a esta hora y tres más que la media de los meses de verano (mayo y junio) en Zacatecas hace 10 años.
El problema del calentamiento global es que sus implicaciones son demasiado sutiles como para notarlas hasta que ya es demasiado tarde. Cuando era niña recuerdo que en la televisión hablaban de Mario Molina y los Cloruroflourocarbonos o algo así, no lo recuerdo precisamente pero en mi mente infantil percibía a un señor que trataba de explicar mediante gráficas aburridisimas algún concepto importante mientras la universalidad de la gente se mofaba de él. Aunque posiblemente sea más una cruza en mi mente de algún noticiero y la lectura del "Principito" en la que se establecía que para probar la existencia de un pequeño asteroide un científico tuvo que comprarse un traje muy caro.
El caso es que hemos desarrollado un estilo de vida que conlleva la reproducción de actos sencillos pero constantes que ocasionan contaminación: los empaques de todo lo que compramos, la televisión y computadoras y demás gadgets que consumen constantemente energía, el automóvil del que somos incapace de prescindir.
Dejé un par de días la laptop sobre mi cama, se quemó la funda del colchón (lejos de pensar y concluir claro que la tela de mi colchón es sumamente corriente) me puse a pensar en todo el calor que se desprende de los automóviles y básicamente casi todos los aparatos eléctricos de lo que nos rodeamos a diario: desde la televisión hasta el celular. Si multiplicamos ese calor por la población mundial tenemos un gran problema: ya ni siquiera necesitamos hablar de los gases de efecto invernadero como el CO2 o el metano.
Cuando lo elevamos a términos de los gases que se despenden de las platas termoeléctricas, de las fábricas o del petróleo parece que cualquier acción que podríamos hacer es insuficiente. Y sin embargo, si multiplicamos cada pequeña acción por el total de la población mundial puede ayudar en algo.
Si van al súper y compran unos chicles, no pidan bolsa de plástico; si ya tienen cargada la pila de la computadora portátil, úsenla toda y hasta después conecten su computadora, utilicen esa energía que ya consumieron. Si pueden ir caminando a algún lugar o utilizar el transporte público, adelante. Si pueden leer un libro con luz de día en lugar de desvelarse viendo televisión, también se vale. Ni siquiera les propongo que hagan un cambio radical en sus estilos de vida, como irse a vivir a una cueva y dejar la civilización de lado, sólo creo que está en manos de todos hacer un uso mucho más racional de nuestros recursos. Finalmente, todos vivimos aquí.
Les dejo sólo dos ligas:
Una lista bastante superficial sobre las cosas que podemos perder con el cambio climático, pero que igual a los fashionistas les pueda servir de inspiración.
El documental "Home" causante de mis tristezas del post previo.
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