1.9.09

Tú así eres... pero no es nuestra culpa

Tengo un amigo al que estimo muchísimo. Lo estimo, más de lo que debería porque es un patán. Le dice "gorda frígida" en su cara a las gordas frígidas que conoce, si se apenan por el hecho se burla aún más. Cuando algo no le gusta, no hace el plato a un lado y dice "ya no tengo hambre", sino que vocifera en voz alta que lo que está frente a él es una auténtica porquería, si la gente voltea a verlo con cara de "sosiégate porque estás en público y qué va a pensar la gente", les increpa con sobrenombres varios.

Su máxima en la vida es que él es quien es, y al que no le guste, pues se chingó. No, no hay una palabra políticamente para ello: se chingó, punto.

Lo cual está muy chido, porque él anda por ahí reafirmando su personalidad cada veinte minutos, pero es nefasto para la gente que convive con él. Ser él mismo es una tarea que se ha propuesto sea un insulto para todos los demás.

Claro, que luego me va a venir con que "no mame" que si los demás se sienten mal, pues es porque ellos son unos "pendejos". La bronca es que el mundo esta lleno de pendejos, y con esos pendejos tienes que trabajar, intercambiar correspondencia, hablar por teléfono o pedirles que te den alguna clase de servicio, y no está chido andar insultando gente.

Porque a fin de cuentas, si tanta necesidad tienes de reafirmarte, ¿no será que eres demasiado inseguro? Lo cual por supuesto da lugar a otro tipo de patología que proviene del que es nefasto porque "la vida fue dura con él", o "vivió muchas injusticias".

Y entonces toma todo tipo de actitudes pusilánimes bajo el estandarte de la "vida difiil" y lo cierto es que nosotros tampoco tuvimos la culpa de eso.

Un tipo me dice en una fiesta "ya probarás mis tamales", yo le entiendo "tanates" porque soy una pelada de lo peor, ¿pero le digo"sobres va"? no, porque yo sé que mi yo interno, puede estar en disonancia con el mundo allá afuera. Y además, me divierto más pensando tanta barbaridad sin sufrir la condena pública.

El punto, es, que sí, todos tenemos derecho a ser nosotros mismos, pero nadie tiene la obligación de soportarnos.

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