Hoy, he decidido dedicar este espacio de humor (negro) y de crítica (injustificada) a uno de los seres que más desprecio en la cadena evolutiva humana (si la hubiere):
La víctima.
La víctima es por mucho, uno de los peores engendros que ha producido la sociedad moderna, moldeada a partir de las protagonistas llorosas de las telenovelas del Canal 2.
Recordemos primeramente las premisas de una protagonista clásica: una joven inculta, de clase baja, que es "chambeadora", buena, humilde y que se enfrenta sola al mundo cruel e inhumano, representado por mujeres de clase media alta frívolas y de uñas puntiagüdas (preferentemente pintadas con esmalte rojo), para luchar por el amor, para descubrir en el último capítulo que es muy rica, que el objeto de su afecto siempre la ha amado (aunque se acostó con un sinnúmero de mujeres frívolas) y que su hijo es ese niño por el que siente tanta simpatía. Awwwww.
Segundo punto importante a tener en cuenta: todos le hacen la vida de cuadros. Es más, le hacen la vida tan pero tan imposible, que tiene que llorar cada capítulo y antes de cada corte comercial.
Tercero: a la víctima le pasa TODO, desde perder a un hijo en un mercado de abastos, hasta ser atropellada por un camión de redilas, ser violada por el chofer, tener a su hijo en el hospital mientras está en estado comatoso, hasta que le toque ser la última persona en una larguísima fila para un trámite burocrático y que la dependienta decida no atenderla. Por lo mismo, uno debe entender la paranoia de la víctima, si la miras de la forma inadecuada, no entiendes sus llantos cada 15 minutos, y te comportas como si fuera un ser humano cualquiera y no una víctima con ella, es porque estás en su contra.
A partir de ahí, toda una generación de mujeres mexicanas ha conseguido implantar un rol de actitud ante la vida bastante molesto: si alguien las mira feo es acoso sexual, si alguien las invita a salir es para burlarse de ellas, si ese mismo alguien las invita a salir nuevamente alucinan con que usa drogas, está casado y es narcotraficante, porque nadie, absolutamente nadie puede tener buenas intenciones. Los maridos las engañan, las suegras las maltratan, los jefes las explotan, las compañeras del trabajo las envidian, los hijos son malagradecidos, los vecinos les hacen trabajos de brujería. El mundo entero está en su contra.
Pero su lucha no es una lucha por salir adelante, ¿qué haría la víctima con un marido compresivo, un jefe accesible, una suegra atenta, compañeras del trabajo y vecinos amables?
La víctima no lo sabe. Al mundo además, le conviene no averigüarlo.
El problema no es pequeño, pero a la víctima hay que agregarle todos los aspirantes a "Martha La Piadosa" que se creen todo lo que la víctima les dice, y actúan para salvarla de todo y de todos, de los padres incomprensivos, del jefe explotador, del ex-novio acosador, y un largo etcétera. Todos, todos tenemos problemas, y no todos nuestros problemas son tan inocuos como un "es que me miró feo cuando entré a tomar café a la cocineta", pero es cansado escuchar su eterna queja, su eterna perorata.
Dan ganas de verdad, de pintarse las uñas de rojo, de usar trajes estilo "Dinastía" y echarles un tren encima.
1 comentario:
...pero es que si no son asi, no vendería la novela, que hubiera hecho Thalia sin esas características y su acento costeño falso???
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