20.3.09

El amor dura tres años


Además de intelectualote, y cínico profesional, el "hombre" está bien bueno. Y yo me pasé bastantes páginas del mentado libro alimentando mis fantasías sepsuales de poca monta. Oh sí. Pero no es eso de lo que vamos a hablar.

"El Amor Dura Tres Años" es casi un blog: a mi novio que es todo opuesto a la falta de estructura mental (habría sido tan buen contador, una lástima) le causó estragos. A mí me dolió el estómago en un par de pasajes porque a fin de cuentas todos, todos, todos hemos sido ese cínico que no cree en el amor y que grita a media noche "el amor es mortal".

A mí el amor me duró tres años, como no. Y se me hizo una barbaridad.

La premisa del libro es que el primer año todo es pasión, el segundo ternura y el tercero: tedio.

Claro que a mi mente vinieron de inmediato las mil y un reflexiones pertinentes y no: el amor que sentí por el más querido de mis ex novios, el amor de mis padres que duró intacto 15 años, el amor de mis abuelos que nunca existió como tal y era más bien una suerte de gratitud y resignación o el amor de dos semanas que suelo sentir por el género opuesto.

Recordé claro está aquella mítica escena telenovelesca en que parados en un parque horrible y seco el Innombrable y yo discutíamos si seguir o no. A mí me causaba gracia la escena vista desde la perspectiva de rompernos el corazón prematuramente o esperar a que la vida misma nos lo rompiera como quien habla del color de los listones (dos, uno azul) o de las letras de Cortázar.

El post será largo: pueden aprovechar esta pausa para ir por un café o al baño o desistir de su lectura. No digan luego que no se los advertí.

El Innombrable sostenía que él era celoso, que yo no lo conocía, que sus demonios nunca lo dejarían en paz. Tenía 21 años. Y yo por dentro me preguntaba como es posible que alguien hable de demonios a los 21 años. Obviamente yo no tenía demonios, a lo mucho tenía conejitos azules en el cerebro.

Me gustaría pensar en las historias de amores perfectos, pero ya lo dijo Ingmar Bergman en El Séptimo Sello: love is perfect in it's imperfection. Ikram Antaki también teoriza sobre el tema, la otredad nos impide saber quien es realmente el otro, sus pensamientos, hay algo de la otra persona que siempre se escabulle, que se nos escapa. Entonces el amor es por principio asimétrico, un acto de fe entre descreídos.

Como siempre vamos a ciegas, cada quien adopta la estrategia conveniente a su personalidad, hábitos y preferencias. Está el cínico mujeriego que anda con mil mujeres y las mil mujeres que andan con mujeriegos: son dos caras de una misma moneda, no habría hombres cabrones si tuvieran poco éxito con las mujeres. Está la mujer seductora por excelencia que cuernea hombres a diestra y siniestra con espectaculares resultados económicos. Los amantes cándidos, los amantes aburridos. Y cada quien tiene derecho a obtener lo que busca. El hombre mujeriego renunciará a la minivan y los dos perros, pero no importa porque para él no tienen valor: el valor está en lo que no se puede obtener, así sea que lo que se busque sean las lágrimas del otro.

El amor dura tres años como cualquier otra convención social: luego de un rato nos aburrimos, por eso no deberíamos buscar el amor como tal. A fin de cuentas, es pasajero, egoísta y mortal.

Que cada quien busque lo que le hace sentir vértigo, ganas de vivir: llámenlo como quieran, pero no le llamen amor.

1 comentario:

"Jonas™" dijo...

Ni estuvo tan largo... y ademas mis amores no han durado mas de 9 meses jeje.
No tengo demonios pero si tengo defectos dificles de aceptar por otros.

Saludos Dre. siempre un gusto leerte por aca