9.2.09

Manny Calavera

POST DE 5 AÑOS DESPUES

¿Por tu cabeza pasó -8C? Bueno, fue la línea que me quedó irresuelta de tu correo. Hace como un par de meses había pensado en escribirte un mail largo largo, en el que pusiera como 40 cosas que sentía era preciso decirte. Al momento de redactar el correo, no consigo poner en claro ninguna.

Me tomó tu correo por sopresa, sin duda. Casi se pudiera decir que me asusté un poco. Primero, por que no sabía quien demonios podía ser Manuel Calavera, luego recordé.

Estoy bien, tuve un perro y lo regalé. Ya no vivo en Monterrey, sino en Zacatecas, ajustaré dos años viviendo aquí el próximo mayo. A mis demonios, finalmente decidí no enfrentarme, convivo con ellos, de vez en cuando me soprenden asomándose al mundo exterior sin mi permiso.

¿Cómo te ha ido?

Aquí se viven tiempos interesantes. Si algo he extrañado en este tiempo, era la facilidad con que podíamos platicar. De cierta forma, te respeté siempre como un interlocutor genial. De repente me imagino que te cuento algo trivial, luego me acuerdo que hace mucho tiempo que ya no estás aquí y me da cierta tristeza. Pero no puedo negarte que también siento alivio. Me da gusto que nos hayamos dejado, aunque fuera ya un poco tarde para los dos. Si lo hubiésemos hecho antes, quizá habríamos sido amigos.

Sobre si soy feliz... el jueves conocí a uno de esos inspiradores optimistas que escriben libros de como alcanzar el éxito en once sencillos pasos y siempre andan soriendo. Platicamos como una hora. Al final me dijo que le daba gusto ver que era una persona feliz. Yo no me atrevería a decir que lo soy. La felicidad es como una especie de mar, en que hay mareas altas y bajas, a veces nos podemos sentir muy contentos o alegres, y otras tristes o enojados. Pero ahí está el agua, el mar y podemos sumergirnos en él.

Aprovechando el viaje, y sin saber si seguiremos con la conversación te digo las tres o cuatro cosas que a veces todavía me pregunto.

Me gustaría saber que eres muy feliz. De verdad, espero que lo seas. Hay un gran cariño por ti, una suerte de nostalgia y o de sabor de infancia perdida que me impide mantenerte en una lista de rencores. No considero tu correo intromisión, y creo que en parte lo agradezco.

Ahora entiendo, aunque mal, que no fueron las grandes cosas las que nos separaron, sino una suerte de crecimiento aislado de uno y de otro, de repente éramos dos personas muy diferentes que ya no compartían más que peleas innecesarias. Dicen que los detalles son los que pueden unir a las personas, las constantes discusiones eran nuestra forma de desunirnos. Lamento la parte que nos corresponde a ambos, pero agradezco el aprendizaje que obtuve, porque me permite visualizar lo importante de ponerle más cosas buenas que malas a las relaciones.

Descubrí que tengo un carácter muy fuerte. Que de repente me violento por tonterías. Trato de controlarlo, es precisamente uno de esos demonios que salen sin avisar. Trato de aletar a la gente a mi alrededor al respecto, más que nada para no hacerles daño y decirles "hey, no es personal, no es tu culpa".

Te quise mucho, la muchacha de 22 años que se enamoró de ti ha sido parte de quien soy y te agradezco los momentos buenos. Los malos, trato de olvidarlos, como espero que una amnesia selectiva de tu parte, sea generosa con los momentos malos que te hice pasar.

¿Qué onda con el mail confesión de 24 mil hojas? Bueno, la respuesta a que pasaría si preguntabas, es este mail.

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