Son pocas las ocasiones que tengo de ir a bodas, y en lo personal considero que si es tanta la felicidad por casarte, bastaría con que tú y tu media sandía lo supieran, pero bueno. También los hay partidarios de las fiestas fastuosas y del padrinazgo de pasteles, vestidos, cojines. Etcétera. A mí eso me tiene sin preocupación. De momento no tengo ni novio, así que sería muy fuera de lo sano mentalmente comenzar a planear bodas. En cualquier caso, esta pseudo introducción al tema es porque dos lindas personas (y sí son lindas realmente, este es uno de los pocos momentos del día en que no soy sarcástica) unieron sus vidas hoy a las 12:00 del día en la bella ciudad de Zacatecas. Duck and Manzi: Grats!
El fin de semana se nos antoja a paro radical de la vida misma. No sé si sea bueno o malo que termine finalmente el sexenio del zorrito, pero queridos, me da miedo el fin de milenio, el fin de cursos, el fin de año y el fin de todo. Espero que no se nos venga la revolución encima, que mis trágicas predicciones de un mundo sin esperanza, sumido en la decadencia y la devastación sean falsas. Auguro mejores mañanas para mis enemigos políticos y para mis amigos. Sobre todo porque son éstos últimos con los que no comparto las visiones de un futuro.
Hablando con mi querida poeta de bolsillo sobre nuestro amigo poeta maldito: "dice que debería meterse a todos los perredistas a la cárcel para solucionar el país, unos buenos plomazos y se arreglaría todo" surgió la observación pertienente: "tiene alma de diputado".
Dios nos libre de diciembre. Se acabó noviembre, mi mes predilecto. Otro fin.
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