18.5.10

Hanon: Ejercicio 4.

El aroma de la tierra después de una noche de lluvia te alegra, observas las calles limpias, brillantes ante el sol de una mañana que se despereza. Allá arriba, a donde no puedes ir, a donde elevas los ojos para mirar aún quedan girones de las nubes que se despedazaron a fuerza de gotas sobre las baquetas. Y miras en sus orillas los charquitos que han quedado tras el rastro de su existencia. Y te emocionas.

Bajas la ventanilla del taxi en el que te diriges al trabajo: un aire fresco y puro te da de golpe en la cara y en tu corazón se agolpan los aromas de tu infancia. El pasto lleno de gotitas de rocío a la orilla de la carretera, las nubes levantándose perezosamente para descubrir la copa de los árboles, en tu mente escuchas todavía el tintineo de las gotas estrellándose contra la ventana de tu recámara.

En las noches de lluvia te gusta sumergirte en las mantas e imaginar el rumor de las hojas de los árboles mecerse en el viento, en la vieja casa de tus abuelos y todo vuelve a su sitio. La puerta de madera pintada de azul, el piso de mosaico amarillo y un viejo quinqué. Las noches de lluvia también te saben: a buñuelo, a leche quemada, a gordita de cuajada en hoja de roble. Y das gracias por las cosas simples que todavía te pueden hacer sonreír, por esa sensación de que lo bueno, siempre estará bien.

Sales de puntillas al balcón y extiendes la mano para tocar la lluvia: el taxi llega a su destino y bajas. Pero de alguna forma, todo es mejor.

(We only come out at night - Smashing Pumpkins)

2 comentarios:

Recomenzar dijo...

De casualidad te encontré encontrando tus letras... me voy con el sabor de tu poema....genial

Unknown dijo...

Muchas gracias por los comentarios y por leer.

Un abrazo =)

D.