29.12.09

Yo amo a Walter Bishop

Porque escuché un podcast empecé a ver Fringe. Ya había visto alguna publicidad en Warner Channel, pero la verdad es que soy una pésima televidente, así que nunca pude ver episodios completos. Mi teoría es que para ver televisión, necesitas haberte independizado de tus padres o ser adolescente. El adulto treintón perdedor que vive con sus padres (como yo), tiene poco tiempo de ver televisión: alguien necesita que vayas a la farmacia a traer algo, o tiene ganas de platicar o entra y sale constantemente de tu recámara, volviendo, en cualquier caso, la actividad, impracticable.

Pero gracias a la magia de la Internet que todo lo sabe, todo lo puede y todo lo tiene, puedo ver algunas series. Y bajé Fringe y bajé Flash Forward y ya. Porque tampoco se trata de estar hasta las tres de la mañana viendo monitos.

Fringe me cautivó. Las historias de cada capítulo son pésimas: es la mezcla más pútrida entre CSI y los expedientes secretos X. Y el agente Broyles tiene cara de mantis religiosa. Yo estoy casi segura que en tres capítulos más le va a pegar una mordida a alguien. Pero Walter Bishop es entrañable.

Por lo menos.

Ese amor inconmensurable que siente hacia su hijo, sus métodos estúpidos pero efectivos para recordar las cosas y el hecho de que como yo, es un gordito antojadizo, te roban el corazón. Me recuerda por supuesto, a mi abuelo, pero es en gran medida el gran abuelo de todos: un anciano que ya ha visto tanto, que ha vivido tanto, que aquella pequeña sutileza del trato con terceros le pasa desapercibida y sin embargo, hace todo lo posible por ser amable. Como las viejitas que pagan con monedas de diez centavos cincuenta y tres pesos en la caja del supermercado y están conscientes de que es molesto esperarlas y sólo sonríen tímidamente.

Yo hubiera querido tener un papá como Walter Bishop, un papá que fuera hasta el universo paralelo con tal de estar conmigo. Pero mi papá no es así. Mi papá es un gran papá, pero no es entrañable ni es capaz de amar así. Posiblemente porque Bishop es sólo un personaje de ficción, y porque es más fácil querer a un científico loco que es casi culpable de que el mundo acabe que alguien que fue una ausencia constante en tu vida. No se equivoquen, yo quiero un montón a mi papá, pero sé que tiene puntos de mejora.

Me gusta Fringe porque es la serie del fin del mundo más cursi que hay. Y un mundo donde hay amor, creo que no puede acabar.

Y mi episodio favorito es "August", que ni siquiera trata de los Bishop, pero que es cursi hasta la médula. Oh sí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

... a alguien ya le esta pegando la tristeza de fin de año...

Bastet dijo...

Si hoy Bastet tuviera 9 años diría: “cuando crezca quiero ser como Walter Bishop”

Unknown dijo...

¿No es Walter Bishop lo mejor del mundo?