17.12.09

El Sofoco

Un post así, debería tener por protagonista a Gertrude. Gertrude con su peinado victoriano y su vestido corte imperio, una Gertrude que mira hacia "el horizonte" detrás de una ventana victoriana (claro está), que a un tiempo le hace sonreír porque le permite entregarse a sus devaneos contemplativos, le provoca "sofoco".

Gertrude es pelirroja. Yo no. Pero yo he sentido esa sensación de ahogo, de no saber a donde vas, o cual es el objetivo de estar detrás de una ventana.

Cada ser humano tiene su limitación propia, la de mis padres fue la "impotencia", cuando uno les preguntaba porque había injusticia, porque las cosas no eran como uno deseaba que fuesen, respondían: "porque a veces la vida no es como uno quisiera que fuera". Así que crecí pensando que la impotencia era lo peor. Pero se ha demostrado una y otra vez que si bien, la vida no es como uno quisiera que fuera, uno puede querer entonces cualquier otra cosa, y largar a la vida a la madre.

A mí, a mí lo que me da verdadero miedo, lo que siento que puede amenazar un sueño, no es la impotencia, sino el sofoco.

Sofocarte ante esa ventana que te separa de todos los caminos que podrías tomar. El sofoco como el conformismo que día con día te va robando las ganas de aprender, de vivir, de sentir, hasta convertirte en una suerte de mujer amargada: atrapada detrás de un matrimonio infeliz pero confortable, detrás de un trabajo mediocre pero seguro, detrás de una pretendida independencia pero sujeta a tus temores estúpidos e incapaz de hacer lo que realmente quieres.

El sofoco implica contemplar la vida desde la cómoda postura de la ventana: ver que otros hacen, los caminos que toman. Ese irte asfixiando en una mediocridad constante.

No me importa el destino de Gertrude: si la estúpida se quedó toda la vida frente a la ventana o tuvo hijos, o si decidió protagonizar alguna novela victoriana escrita por Jane Austen.

Pero me importa abrir caminos. Mirar el mundo. No subir al Everest o viajar a la Patagonia, porque esos son absurdos mediáticos. Quiero encontrar un camino propio, aunque no sola, quiero que si un día tengo hijos, no sea porque se rompió el condón o porque "ya era tiempo". Las convenciones llevan a vidas convencionales. Y la convención sofoca. Y no quiero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que no "el sofoco" les llega a las mujeres después de los 50's??? jajaja


pues el primer paso para dejar de ver a través de la ventana, es abrirla

Unknown dijo...

Esos son los "calores".

El primer paso para dejar de ver a través de la ventana es desearlo.