9.11.09

Twitter y el activista político de tres pesos

Mi papá mucho tiempo fue un acérrimo defensor de LA izquierda. Ya saben, de esos que te avientan a la primera provocación que la denominación "izquierda" era porque era el lado de la sala donde los representantes del pueblo se sentaban allá en Francia en algún momento pasado de la historia; de esos que admiraban a Ernesto Guevara Ché y te contaban como lo mataron por la espalda, porque era un hombre tan grande que no lo pudieron matar de frente.

Estudié en colegios de monjas que no eran monjas y en institutos de educación superior en los que no podías encontrar un libro de Marx aunque tu vida dependiera de ello. Es más, ni Groucho Marx tenía cabida ahí.

No es de sorprenderse entonces que mis ideologías políticas sean francamente mediocres: conozco al dedillo los argumentos (porque me los repitieron hasta el cansancio) sobre cómo la gente es pobre porque es holgazana, y estoy en franco desacuerdo. En un país con oportunidades diamentralmente opuestas, es lógico que la brecha entre ricos y pobres en lugar de cerrarse se amplíe, y no es culpa de la gente. Pero tampoco es virtuoso el que culpa a todos a los empresarios. Ni todos los pobres trabajan, ni todos los ricos roban.

La izquierda y la derecha en México no han tenido el gusto de conocerse realmente porque viven detrás de la máscara de la propia demagogia.

Y es que México es el país con más demagogos por kilómetro cuadrado.

Tome por ejemplo usted su cuenta de Twitter y cuente el número de twitteros que apoyan mociones como la del "Internet Necesario" que además de haber sido utilizado hábilmente por los medios para evitar discusiones más importanes como el aumento al IVA, al ISR y a los depósitos bancarios, denotó un gran egoísmo por un puñado de usuarios de Internet que seguramente se gastarían los 12 o 20 pesos que se pagaría más de Internet para comprar pisto.

¿No me cree? Muchos de ellos son los twitteros que viernes y sábado utilizan un hashtag para publicar en que cruces de la Cd. De México hay alcoholímetro.

¿Me enoja? Sí, pero más que eso me entristece ver como los diputados y senadores que tenemos, realmente representan a muchos mexicanos. Demagógicos como nosotros. Mentirosos como nosotros. Egoístas como nosotros.

Si la ley toca uno de mis derechos, protestaré. Pero si puedo encontrar la forma de evadir la ley (manejar alcoholizado), lo haré, sin importarme las consecuencias.

Creo que sería interesante tener el dato de lo que hubieran pagado esos internautas por su impuesto de internet de 3% y el dinero (ya no contemos las vidas humanas) que se gasta cada año por concepto de accidentes de tráfico en los que se relaciona el consumo de bebidas alcoholicas.

El uso de hashtags no da congruencia señores. Una lástima.

3 comentarios:

El Rufián Melancólico dijo...

pues yo te quiero rerefollowear porque estoy de acuerdo completamente contigo. el #internetnecesario fue una inocentada que muchos tomaron con tanta seriedad, que parecían los Parchís salvando a don Matías en La guerra de los niños (película reinicio de los ochenta, tan patética como el #internetgüichuguachu). Al final todo fue atole con el dedo y una revolución de lo más cómoda, porque las consignase se hacían tecleando y modificando avatares. Güeva. Pero al menos concede que fue divertido esta pretensión de movimiento: la aventura de geeks entusiastas que llegaron hasta el congrejo (íjate íjate íjate, como diría La Chilindrina)

Anónimo dijo...

la verdad es que en parte tienes razon: cuantos niños de papa fueron los que apoyaron esa nocion, simplemente por que "Live" va a ser un poco mas caro, o sus papis los van a regañar por estar mas tiempo conectados "a la interne". (Y no olvidemos a la Miss Papitas)

sin embargo, creo que esto nos una enseñanza: la sociedad es la que tiene la ultima palabra en cuanto al camino del pais, asi sea una estupidez lo que se decida, pero la sociedad tiene su propio control

Unknown dijo...

Señor Rufián: sí fue divertido, si concedo que como aventura mediática del geek que todos llevamos dentro, fue interesante. Pero de ahí a tomar posturas de "salvadores del universo" cuando no somos capaces de pistear sin caer en el mitológico "io eshtoy bien, de verashh shi puedo manejaaaar".

Y Sleeping Weasel creo que le da al punto, no son los diputados, somos nosotros los que debemos darle rumbo a las cosas. Si son como son, es porque muchos somos así. Salú.