17.9.08

La abstención setzual

Fui a un colegio de no monjas católico. Con más precisión, hice la secundaria en un colegio dirigido por una ex-monja arrepentida que comulgaba diario y nos decía que dejar entrar a María en tu corazón era la mera neta del planeta. Como en aquellos días (sic) no había colegio de Legionarios de Cristo a la mano (el más cercano estaba en Torreón), los otros colegios sí-nice nos dejaban hacernos las ilusiones de ser como ellos y rezábamos el rosario a las 7.45 a.m., íbamos a misa los viernes-primero y teníamos grupos juveniles pseudo religiosos donde se encargaban de lavarnos el cerebro y de decirnos que las relaciones sexuales eran como la cinta scotch: entre más las usabas, menos servían. 

También nos hicieron leer a Carlos-Cuauhtémoc-Sánchez (sic). 

Nos hicieron víctimas de sus propias pretensiones estilísticas y aunque todos y cada uno de mis 35 compañeritos habían sido concebidos en una noche de pasión (yo no, porque soy tan pura que desciendo directamente de Zeus o de la deidad de la preferencia de mi madre), nos señalaron que había que abstenerse de tener relaciones, porque además de luego tener que abortar de forma clandestina en una clínica mugrienta donde te iban a extirpar al chamaco con una Koblenz, te iba a dar SIDA, nadie te iba a querer y la virgencita iba a llorar lágrimas de sangre por tu pecado. 

...

¿A qué te lleva la abstención? Una vez en mi vida estuve saliendo con el beato y cuasi-perfecto hijo de familia, recuerdo que pretendía casarse a laso 34 años y llegar virgen al matrimonio. Yo era un año más joven que él, lo que implicaba que yo tendría que llegar virgen a los 33 años. Sobres. Me acuerdo que veíamos películas y de repente salía una escena de sexo y se tapaba los ojos. Lindis. Me contaba como sus amigotes se iban a los burdeles en un todo de escándalo que en lugar de admiración me hacía sentir una profunda pena por él y sus limitaciones autoimpuestas. Quizá yo esté mal, pero hasta los perros se cogen con profunda alegría en las calles. Los defensores de la impunidad moral vendrán a decirme que no somos animales y los más "pior" me van a salir con la retahíla imposible de que Diosito nos dio primero el cerebro, luego el corazón y después los genitales por lo tanto deberíamos utilizarlos en ese orden. Pienso yo, que sea el sexo algo totalmente normal, y libre de descargos. Ojo: normal y libre de descargos no implica de modo alguno que andemos por el mundo con las piernas abiertas, sino que se dejen de lado las culpas y las condiciones tontas. Que haya descargo de ignorancia y se despierten las conciencias. Yo diría.


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