25.4.08

If the mother goes to sleep with you

En la tarde le estaba contando a un amigo, que cuando fui a conocer al bebé de mi amiga sentí una especie de tristeza, que hasta entonces no sabía que era capaz de albergar. Salí de ahí, con mi pluma obsequio de "gracias por venir a conocerme" en la bolsa y el ticket de regalo de las sabanitas en la bolsa. Al final, me ganó el sentido ególatra y pensé que si uno se molesta en irle a comprar un regalo a un crío, lo menos que pueden hacer sus padres es regalarlo a alguien más o tirarlo a la basura y no ir a cambiarlo por alguna otra cosa más a su gusto.

Los tickets de regalo son una forma muy absurda de decir "aquí tienes esto por si piensas que mis gustos no están a tu altura". Me desvío.

Me sentí triste porque en algún punto de la vida uno siempre tuvo la oportunidad del marido perfecto, el automóvil adecuado y los críos inscritos en el colegio de paga. ¿Pero qué haces cuando ese no es tu sueño? Es el sueño de las mayorías, porque es relativamente fácil de simular. Te mientes a ti misma diciéndote a ti misma que pronto le darán esa promoción a tu marido, que tu automóvil lo cambiarás el otro año, y que el colegio que pagas es una porquería, pero que al menos no es una escuela pública.

Yo sueño otras cosas, sueño con pararme en la muralla que divide todo lo que fue, de lo que será... no esperen, quería decir la muralla china. Sueño con hablar muchos idiomas, con viajar de acá par allá, con tener un perro, con conocer gente de muchas culturas, con un marido inteligentísimo, al que pueda escuchar hablar por horas de cualquier tema. Yo no sueño con un iPod, pero a veces, quisiera soñar con eso.

Me da envidia la gente que es feliz con lo establecido como moralmente correcto. Sí. Sobre todo los jueves.

2 comentarios:

Zyanya dijo...

La sociedad dicta los parámetros de lo que se necesita para ser "feliz", yo tan solo necesito una coca light bien helada.

Qué simple soy, iré por un Ipod.

Anónimo dijo...

Yo pienso muy sinceramente que ellos, en el rol perfecto moralmente correcto, se preguntan todo el tiempo qué hubiera sido de ellos si hubieran tenido huevos para decir "no".

No a la casa a 25 años, no al par de niños que sostienen este matrimonio, no a las veces que finjo ser feliz.

Entonces me siento mucho mejor, al menos soy honesta conmigo misma.