Ahora que compartimos las ganas, ahora que no nos queda más que sonreír en la turbiedad del aire, ahora que hace frío, que el día es nublado que nos extrañamos por rincones insospechados y que no tenemos un quinto para ir a donde deberíamos, me complico la existencia cultivando motivos para no hacer lo que tengo que hacer.
En el camino, y para hacerme más amena la travesía me dedicaré al fino arte de escuchar música y leer "Cómo Matar a un Ruiseñor". No sé de que va el libro y ustedes no podrán arruinarlo para mí porque no tendré comuncación con el mundo real (o inventado) durante las siete horas que durará el viaje. O más, porque si contamos el punto penoso de mi realidad donde salgo en medio del clima lluvioso y miserable a la central, sin dinero... ausente de mí y lo que necesito....
No quiero ir a Zac. He dicho y me sostengo. Y aún así...
3 comentarios:
Ánimo con el viaje y la pobreza temporal. Ya mejorará todo. Un beso desde acá.
me interesa...leeré más después...de tiempo una vida me queda.
jajajaja te pasas de geek, ya vi que tendras tu espacio en el blog de comunidad de toquedequeda.net, felicidades, en otras noticias compre el libro de carmen avila :P por si gustas a avisarle que ya vendio uno mas ;) 40 pesito (diria ruy) espero poder leerlo pronto. saludos.
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