Hay dolores que no duelen realmente, que pareciera nos desgarran la mítica vestidura con que quisimos disfrazarnos el cariño respetable al que por fin accedimos. La vida es fugaz y cascabelera, yo que quisiera haberme retirado el antifaz para verte realmente a la cara, no tuve tiempo porque el destino nos acechaba detrás de la esquina menos pensada.
Y no hace falta concepción filosófica: como la sucesión inevitable de lo que pasa, destino es cualquier cosa, hasta el que se haya terminado el dentrífico o el nivel de humedad que te impide tener un buen día. El destino se opone a nuestra libre voluntad y nos determina el color de ojos, el gusto por las tardes vacías y hasta el aroma resentido de la primavera.
D'accord avec Wikipedia:
Les lois du Destin étaient écrites de toute éternité dans un lieu où les
dieux pouvaient les consulter.
Si sólo los dioses pueden consultarlas, si ya todo está escrito desde la eternidad, la tragedia podría resumirse en que el destino se acomode a nuestros deseos y la comedia, también.
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