Leí este libro apenas el año pasado. Pero me hizo reflexionar mucho sobre lo enfermizo y obsesivo que es no dejar ir a alguien. Aunque aparentemente la medicina ha evolucionado lo suficiente como para descartar que uno se pueda morir de un berrinche, creo que cualquier que haya sentido esa clase de amor por otra persona:
My love for Heathcliff resembles the eternal rocks beneath — a source of little visible delight, but necessary. Nelly, I amHeathcliff — he's always, always in my mind — not as a pleasure, any more than I am always a pleasure to myself — but as my own being
Ese sentir que aunque el amor que le profeses a alguien sea más fuerte que tu mismo ímpetu y sepas que jamás, pase lo que pase, podrás olvidarlo y que no obstante tienes que dejarlo ir, porque no hacerlo implica tu propia destrucción, porque aferrarte implica cultivar tus propios sufrimientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario