10.11.11

Día 21, 22 y 23: uno de cuentos, uno de poemas y uno para la vejez

The Umbrella Man and other stories - Roal Dahl

Es por mucho mi libro de cuentos preferido. Lo compré en Chicago cuando tenía 18 años, y confieso que cuando intenté leerlo me quedé a la mitad. Pero para eso son los libros de cuentos, para leerse por partes. Las historias son deliciosas, los finales inesperados, la narrativa es envolvente y casi transparente. Es como un encaje: te deja ver la historia, sin resultar tan omnipresente que fastidie, lo cual es un equilibrio indispensable en un buen cuento.





La melancólica muerte de Chico Ostra - Tim Burton

Leo poca poesía. Este librito (si lo leen en inglés mejor), está escrito en verso y es un cuento en cada poema. Lo cual me pareció un uso bastante ingenioso del género.

Soy pésima para las florituras del lenguaje. A mí lo que me importa es la historia. Sí he leído algunas antologías de los poetas de rigor (Sabines, Rojas, Neruda, López Velarde - obvio, porque soy del pueblo y en el pueblo todos tenemos que leer a Velarde), sin considerar que alguno de ellos haya hecho mella en mí. Y este libro sí me gustó bastante, inclusive le tomé fotografías porque no podía conseguirlo y en aquellos tiempos no había pdf, escanner, internet. Todavía trato de encontrarlo, se aceptan vales de regalo de librerías de prestigio para esta navidad o bien, el libro si se atreven a regalarme algo.



El lobo estepario - Hermann Hesse

Lo leí en la preparatoria porque antes había leído Demian y me había parecido tan genial y tan ganador y tan "este debe ser mi guía para la vida", que de corrido me leí "Siddartha" y "Bajo la Rueda" y "El Lobo Estepario" y... no entendí ni jota. Lo leí, además, con la voracidad de una adolescente pretenciosa: en una semana.

Alguna vez intenté releerlo, pero me pareció que cada libro tiene su tiempo. Y que quizá lo entienda mejor cuando sea más grande. Cuando realmente haya vivido lo suficiente para comprender o no comprender y para disfrutar con la mesura necesaria, porque a fin de cuentas, un buen libro no necesariamente se lee en una sentada. Hay libros que se decantan en la mente, y se leen a fragmentos, a lo largo de muchos meses y que te acompañan en una temporada  y no solo en una tarde.

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