6.4.10

A veces pienso que la gente en la vida de uno tiene momentos limitados. No todos los que te acompañan en un tramo te van a acompañar siempre. Lo curioso es que eso se me ocurrió cuando fuimos de campamento en la secundaria.

El autobús en que nos llevaron estaba muy lejos del área donde íbamos a acampar. Los niños fueron designados bestias de carga, como corresponde de acuerdo a las reglas machistas de cualquier colegio de monjas que no son monjas en realidad, y las niñas teníamos que llevar la comida, como corresponde a nuestro género. Yo llevaba mi mochila y el sleeping en la espalda y en las manos traía dos botellones de agua de esos de como 6 lts. Yo avanzaba a mi paso que era más rápido que la mayoría de las mujeres y más lento que la mayoría de los hombres. Me encontraba entre los dos bandos y ocasionalmente algunos hombres y mujeres me alcanzaban o se retrasaban para esperarme.

Claro que hubo quienes hicieron el trayecto con su mejor amigo o amiga (estábamos en segundo de secundaria y todavía no había parejas, al menos establecidas aunque todos sabíamos quien le gustaba a quien).
Y entonces me di cuenta de eso: es súper cliché, pero era una morra de 13 años, no se me puede pedir tampoco mucho. La vida es un camino en el que mucha gente diferente te va a acompañar. Algunos querrás que desaparezcan rápido porque te molestan, otros se quedan mucho menos de lo que tú deseas. Pero al final tus decisiones no importan, porque la gente es libre. No hay nada que puedas hacer para estar con alguien, salvo dejar tu propio camino e ir a su paso y aún así, a veces no importa lo rápido que avances, al final siempre se van. Al final, tienes que hacer el camino solo.

2 comentarios:

Campanula dijo...

Vos me caes muy bien, me gusta la manera como escribís, definitivamente
lo haces muy bien.
un abrazo

Unknown dijo...

Cineto: luego todo fue en picada. Una lástima.

Campanula: muchas gracias, abrazos :D

D.