A estas alturas del bló, usted ya debería saber que detesto febrero y que odio los miércoles. Bueno, quizá no lo sepan porque sorprendentemente he borrado algunos blogs previos y ahora resulta, que esos posts a los que iba a poner dos bellos hiperlinks, no pueden ser puestos porque en mi zoquetinés absoluta me encargué de que ahora sólo existan en algún lugar punitivo de mi existencia y en un respaldo, que sólo la dedidad de mi preferencia sabe donde quedó después de la mudanza. Porque hubo una mudanza, querubines, el 24 de mayo del año pasado. Y si, todos seríamos mucho más felices si no hubiera que nombrar de tal o cual forma nuestros meses, y podríamos olvidar más fácilmente aquellos que nos molestan. O que nos gustan.
Pues así como me parece que febrero y los miércoles son deleznables, me gustan hartamente los lunes en la mañana y el mes de mayo. Marzo también me parece entrañable, pero ya saben, nunca se salva de la cuaresma y aún tengo complicaciones mentales con comer pesacado y ayunar. No que lo haga, pero es toda esa explicación innecesaria y el levantamiento de cejas cuando puntualizas que en realidad a la deidad de su preferencia le importa muy poco lo que yo haga si no soy su fan de todas formas.
Mayo me gusta. Me gustan sus tardes lluviosas, sus amaneceres frescos. Esa semi pureza que se respira en el aire. El verde obsceno con que las plantas extienden sus brillosas hojas, como diciéndo "lluéveme". Me gusta caminar por el centro en las mañanas de mayo, tiene algo de volarse un día de escuela o de ir a ofrecer flores, que aún no logro separar. Me gustan ver a las niñas con sus vestidos blancos, abrumadas bajo los tules y mirando envidiosas a los niños que se revuelcan en el pasto y a quien nadie, absolutamente nadie, tiene la intención de verles los calzones levantándoles la falda. Los puestos de raspados se dejan caer sobre las calles, con sus carteles hechizos y sus vitroleros llenos de jarabes de frutas. Incidentalmente, si algún día tuviera que organizar alguna fiesta para decir que de ahora en adelante le daré la lata en exclusiva a algún varón, la haría en mayo, en un jardín, donde se pueda escuchar el murmullo del viento en los árboles. Casi no hay flores en mayo, el sol les molesta y se ponen marchitas, algunas frutas se asoman tímidas a las ramitas, proliferan los vendedores ambulantes de chabacanos y ciruelas amarillas. Las calles parecen recién lavadas y el aire es más respirable. Es como si de pronto, todo estuviera bien. Uno abre la ventana en la noche para dormir bajo el aroma sensual de la tierra mojada, al arrullo de canales que dejan caer sus aguas sobre las baquetas dormidas.
Besitos fonkis, Dre.
Besitos fonkis, Dre.
4 comentarios:
A mi me gusta enero-gris. Dias cortos. Tardes interminables. Cenas con sobremesa. Y las mejillas quemadas de las colegialas.
Enero es expectativa...
Enero me recuerda a septiembre. Pero porque en mi mente los tengo atados al regreso a clases. Enero me frikea por su cercanía a febrero. Brrrr.
...no tengo un mes favorito porque a mí todos los meses me traen sensaciones diferentes. XD
catalogar a los meses se me hace ser muy autoritario.....cada mes te puede dar dias buenos y malos
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