16.2.08

Time to pick my heart out of the floor

La semana terminó al borde del colapso cuando mi jefe llamó para decirme que podía irme a mi casa a las 7:00 p.m. Mi hora de salida oficial, por cierto. Pero considerando que si uno pone carita de "tengo sueño" a las 9:00 p.m. se considera cercano a la alta traición, era una noticia equivalente a una evasión deducción de impuestos para cualquier magnate sanpetrino (los estoy viendo familias ricas y poderosas del norte del país).

Sólo que tres minutos con cuarenta y dos segundos después, sonó el teléfono para informarnos que la cita que habíamos programado para el sábado y que no se iba a poder llevar a cabo, siempre sí había tenido cabida. Y a preparar carpetas, tarjetas y demás: unas cuarenta fotocopias, tres resúmenes y quince llamadas por teléfono más tarde, cerré la oficina con el aire fatalista de quien sabe que no puede salir despreocupadamente en viernes porque al día siguiente irá al jale a las 8:00 a.m.

Nevertheless, dos morras de la oficina y yo nos fuimos a unos litros, yo pedí medio litro de michelada y nos dispusimos a platicar de lo único que pueden hablar las mujeres. No, no todas las mujeres comparten todos los temas del mundo: en el fondo sólo hay un tema y es el género masculino. Ya sea que las madres se la pasen diciéndole a sus hijos "es que tu padre esto y aquello" o la niña preadolescente se pierda largas horas explicándote porque Zack Efron es el hombre más perfecto del planeta y al único que besarían jamás (jajajajajajaja) o bien, que definas que no saben que quieren, o que no sabes que quieres de ellos.

Obviamente hablamos de la falta de sensibilidad del género masculino al día 14. Pero luego puntualizamos que no hay nada peor que te lleguen con un muñeco de peluche y unos chocolates, porque está súper trillado, porque es mercadológico y bla bla bla. La lectura entre líneas que yo obtuve, es que Julian Casablanca es excesivamente guapo y que en el fondo, nadie quiere a un tapete por pareja: hombre o mujer. Uno tiene la fantasía pitera de que va a encontrar a alguien que no sea cursi, que le guste el metal, que sepa cambiar los focos y cargar las bolsas del súper y que se vea, mínimamente decente cuando se bañe. Las mujeres somos unas histéricas incomprensivas que no sabemos lo que queremos. Al menos eso pensaban los griegos y me complace informar a los fanáticos de la filosofía que dosmilytantos años después, aún con la llegada el iPod y los PDAs, seguimos igual. Hubo tantas contradicciones en la charla de ayer que sólo alcancé a concluir que cualquier relación entre dos entes patrañosos está destinada al fracaso.

La bronca es que siempre vas a tener alguna expectativa pitera sobre el comportamiento del otro. Tú esperarás que reaccione a tus pensamientos internos y como todavía nadie ha logrado dominar el fino arte de leer la mente, es un caos. Quieres que el fulano en cuestión te lleve el desayuno a la cama, pero no el día que tienes la junta súperimportante a la que no puedes llegar tarde. Y crees que porque le dijiste "el lunes tengo junta" el asumirá con quien es, cuales son los temas a tratar y porque es importante. Luego dices que "él nunca me escucha", pero en realidad es que tú nunca hablas claro. Y obvio, como te cuesta mucho decir "vamos a cenar a tal lado", porque esperas que él sepa que tienes ganas de velitas, jazz decadente y un acercamiento brutal de caderas... cuando te plantea ver el Chivas-Tigres terminas parada de pestañas y él pasmado después de tu irracional azote de puerta.

Ches viejas me cae.

1 comentario:

"Jonas™" dijo...

Por eso me encantan las mujeres...
Tambien nosotros nos hacemos de ideales imposibles no te creas... sobre todo cuando uno dice "Salgo a las 6:00 pm de la chamba" y esperamos que lo entiendan literal, pero a fin de cuentas te enteras que lo que ella entendio es "No quiero verte a las 2 de la tarde" jajajaj
Saludos Dre.