He descubierto que odio la rumorología. Esa ciencia bizarra dominante de nuestros tiempos a través de la cual se distorsionan los hechos y mediante la cual, el rumorólogo adquiere poder estableciendo que él sabe algo, que tú no sabes, pero quizá deberías saber... o te convendría saber.
Información es poder.
Pero por lo general el rumorólogo no sabe, sólo inventa y mete aguja para ver si saca hilo.
Lo que es reprobable. Cuando un romurólogo se acerque austedes y les diga "corre el rumor de que..." les propongo que lo golpeen fuerte con el primer objeto que tengan a la mano antes de que tenga la oportunidad de terminar la frase. En el mejor de los casos lo más adecuado es borrarlo del messenger, dejarle de dirigir la palabra, ignorarlo olímpicamente o mandarlo becado a China.
Del Bad timing... bueno, es un poco como el rumorólogo, de repente se hace indeseable pero quiero suponer que no es mal intencionado. El bad timing no debe confundirse con la ironía. Es irónico que firmes un contrato de tiempo completo y rechaces irte a trabajar a Puerto Rico tan sólo para enterarte que tu contrato ha quedado invalidado, te quedaste sin trabajo, y ya han contratado a alguien más - que además tú tuviste la osadía de recomendar -, para irse al Caribe. Es ironía también cuando decides comprarte un iPhone y se te cae de las manos en el momento en que lo sacas de la caja (sí, tambien implica un alto grado de estupidez, pero no deja de ser irónico). No obstante el bad timed se identifica por decir lo más inadecuado del mundo, en el momento justo en que nadie está de humor para soportar el comentario, es más, ni siquiera para tomarlo como una perspectiva simpaticona o al menos, pasarlo por alto.
Ejemplo a): alguien te llamara para hacerte saber de un insulto que alguien más profirío contra ti, en el momento justo en que te avisan que esta quincena no salió tu pago, no te subieron el sueldo y que además, tendrás que trabajar horas extra para ese due date que... ¿no te habían comentado? ... se vence el viernes.
Ejemplo b): Te hacen una declaración de amor formal, ofreciéndote la luna y las estrellas, unas horas después de que tu marido, al que amabas de toda la vida, murió tratando de alcanzar al perico.
En notas relacionadas con mi salud y que posiblemente no les importen: me duele la panza miserablemente, las teorías en la oficina van desde colitis, hasta hernia iatal y por supuesto, todo mudno hace caso omiso a mi airado "en serio no es nada, sólo fue el café", de modo que cada ente que pasa frente a mi oficina voltea furtivamente y me dedica una larga mirada de lastimita, que me hace sentir como un perro atropellado cuyas vísceras han quedado al descubierto.
Volveremos a ser optimistas en dos horas. Gracias.
Besitos fonkis,
2 comentarios:
Se me olvido el celular o quizá lo traigo. Todo es tan relativo en la soledad de un cubículo.
Comentario que no viene al caso #2.
Lulú
A mí se me olvidó como existir.
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