Por un momento ayer, me sentí un poco Bridget Jones (sólo para lectores del libro), cuando se preocupa por que será la fiesta de fin de año de su compañía y no sabe muy bien como actuar. En efecto, la posada del trabajo para los VIP's tuvo lugar en cierto saloncito chic de chic hotel de esta nada chic ciudad.
Para ser honesta, no estuvo mal. Ciertamente hubo intercambio de regalos y aunque sí hubo caritas de decepción, estas no fueron mayoría, y la convivencia fue lo suficientemente cordial como para que no se sintiera desmedidamente hipócrita, ni desencantada. Es decir, se encontró el justo equilibrio en que todos sabíamos que estábamos ahí por cumplir, pero sin comprometer por ello una plática cordial.
Pero humanos somos y no faltó el ranflas que se puso a insultar veladamente a los demás en aras de un chiste barato. Ya saben, el típico inadaptado social que siente que si no insulta al que está a su lado, no es lo suficientemente hombrecito: el ser humano ínfimo que necesita casi tanto como el aire, el insulto bobo, los motes y apodos y claro, sentirse superior tres rayitas a los demás. Mientras que el resto se ríe, no tanto por los insultos que le propina a su contraparte, sino por lo patético de su tan gastado numerito "soy cool porque digo palabrotas".
Esto es justamente lo que no me gusta de la época navideña: el espíritu navideño corporativo, los desencantados arbolitos colocados en oficinas aún más tristes. Los "entusiastas" de la época que se la pasan deseándote felices fiestas cada que se cruzan contigo en el pasillo, a pesar de que trabajan en la oficina de al lado y los verás otras 40 veces mínimo, antes de las vacaciones. Los intercambios donde terminas obligado a comprarle algo a la persona que más detestas, los regalos chuletos que te hacen con el objeto de que pienses que es un gran gesto de benevolencia y que no te sirven más que para darlos un poco más adelante. Las convivencias forzadas.
Para ser honesta, no estuvo mal. Ciertamente hubo intercambio de regalos y aunque sí hubo caritas de decepción, estas no fueron mayoría, y la convivencia fue lo suficientemente cordial como para que no se sintiera desmedidamente hipócrita, ni desencantada. Es decir, se encontró el justo equilibrio en que todos sabíamos que estábamos ahí por cumplir, pero sin comprometer por ello una plática cordial.
Pero humanos somos y no faltó el ranflas que se puso a insultar veladamente a los demás en aras de un chiste barato. Ya saben, el típico inadaptado social que siente que si no insulta al que está a su lado, no es lo suficientemente hombrecito: el ser humano ínfimo que necesita casi tanto como el aire, el insulto bobo, los motes y apodos y claro, sentirse superior tres rayitas a los demás. Mientras que el resto se ríe, no tanto por los insultos que le propina a su contraparte, sino por lo patético de su tan gastado numerito "soy cool porque digo palabrotas".
Esto es justamente lo que no me gusta de la época navideña: el espíritu navideño corporativo, los desencantados arbolitos colocados en oficinas aún más tristes. Los "entusiastas" de la época que se la pasan deseándote felices fiestas cada que se cruzan contigo en el pasillo, a pesar de que trabajan en la oficina de al lado y los verás otras 40 veces mínimo, antes de las vacaciones. Los intercambios donde terminas obligado a comprarle algo a la persona que más detestas, los regalos chuletos que te hacen con el objeto de que pienses que es un gran gesto de benevolencia y que no te sirven más que para darlos un poco más adelante. Las convivencias forzadas.
3 comentarios:
Es por eso que siempre resulta mejor ser un grinch jajaja... naaa eso de los intercambios en las empresas y/o escuelas siempre salen descepcionados los participantes... para eso mejor haganlo entre amigos.
Gracias por el apoyo dre. si notas que me azoto de vez en cuando... es normal..jajaja
Chales, afortunadamente el ranflas de mi chamba, nada mas lo veo un par de minutos diario, y ya! porque recuerdo cuando lo veía diario 8 horas seguidas y ¡argh! era horrible. =).
Hola Dre. Ja no tengo espiritu navideño y eso se nota cuando voy a reuniones como esas.
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